DESDE EL CORAZON DE AMERICA DEL SUR, DESDE TACNA PERU LLEGA EL RAYO INKA

jueves, 3 de junio de 2010

Formando al Servidor y guerrero de la Luz


COMO SE FORMA AL GUERRERO SOLAR , AL CRISTO INTIMO AL MALLKU, AL INKA, AL HIJO DEL SOL, DIA A DIA APRENDIENDO AMAR AL QON APU INTI WIRACOCHA (DIOS CREADOR DEL UNIVERSO)

Me dirijo a mis amigos y amigas que realmente anhelen vivenciar un verdadero liderazgo social, cuya esencia del Cristo encarne día a día manifieste en su caminar el amor puro y reciproco entre nosotros y vaya revolucionando las esencias del Kristo de momento en momento , para ello cada uno de nosotros debe cristalizar en forma práctica vivenciar la palabra y el verbo en acción de las Sagradas Escrituras la Biblia y la Gnosis de la siguiente forma:

1. Un líder o mallku , va cristalizando el alma divina, cada día, cada instante, para ello debe reconocer que es hijo de Dios, que es una semilla del Kristo, una esencia del kristo, que no se pertenece así mismo, sino a sus hijos de Dios y a sus hermanos.
2. Un líder o mallku con la esencia del Kristo, con el poder de la fuerza ya que proviene del espíritu que va cristalizando a medida que se hace consciente de su ser y ello le hace diferente ya que se mueve en la esfera divina.
3. Un líder mallku solar tiene dentro de sí la espada que es la sabiduría que mata derriba al enemigo, pues sus verdades son como luz que atraviesa las tinieblas.
4. Un líder mallku solar concentra las metas y su poder en el Plan divino del señor, mata y derriba al enemigo con la palabra, con el verbo del Kristo.
5. Un líder mallku es libre por el poder divino es un vencedor de obstáculos, problemas, crisis y como ser amante de la libertad ayuda a liberar a sus hermanos caídos en rebeldía por sus malas acciones, egos, detalles y ayuda ha construir el templo de Dios en su corazón.
6. Un líder Mallku o esencia del kristo no le teme a la libertad la busca y cuando cae como esclavo del mundo y estando en lodo de la tierra, se pone de pie con firmeza, con la fuerza del Espíritu, porque es esencia del kristo y sabe que tiene en su interior la energía de su Padre Interno para proveerse de ella y sigue adelante en la lucha para vencer cueste lo que cueste.
7. El hijo del hombre o mallku asciende por este camino por el filo de la navaja pues sabe que por un lado está el abismo por el otro lado también está el abismo va destruyendo, aniquilando con ayuda de la Madre del Tiempo sus propios defectos psicológicos y multitud de detalles como la LUJURIA, IRA, PEREZA, ORGULLO, CODICIA, ENVIDIA, GULA antes que de que los sean, es decir domina sus deseos, domina la carne, la sensualidad de la lujuria.
8. Un mallku acumula cada día nuevas experiencias, es el experimentador en el Padre Absoluto, que le ayuda a combatir al enemigo como ser la injusticia, egoísmo, rencor, ambición la rebeldía.
9. El mallku no se estaciona, no se detiene por el camino, va siempre por delante, hacia delante, cumple con el plan divino, no se interesa en la vanidad de las riquezas materiales esa del mundo ilusorio, no hace magia, ni milagreria.
10. El hijo del hombre o mallku cambia la cultura de la magia por la cultura de la sabiduría del Poder que todo lo puede cristalizando una voluntad de resultados
11. Un líder mallku está en el cambio y transformación que revoluciona cada ser , en este cambio que revoluciona, es innovador, es la nueva cultura de la amor puro y está en la nueva cultura sabiduría
12. Un líder mallku o esencia del kristo es culto, se sorprende, aprende, estudia y se concentra en el Poder, en La Fuerza del Espíritu
13. Este hijo de hombre o mallku se concentra en el Cuerpo de cada comunidad es decir, es un líder o mallku social, pues su esencia del Kristo vivencia la reciprocidad y trabaja en forma coorporativa.
14.Este hijo de hombre o mallku, no necesita escenarios especiales para ejercer su Poder: lo ejerce en el valle , en el desierto, en los lagos, en las montañas, en la mar, por toda la tierra

15. Un líder Mallku o esencia del Cristo, se especializa en la cremación de los defectos psicológicos y detalles de cada yo, el suyo, y el ajeno tiene la unción del espíritu, enciende el fuego aniquilador.
16. Un líder Mallku o esencia del Cristo trasciende el mundo del cuerpo material, viviendo en el cuerpo espiritual, es decir, se mueve en las dos esferas moviéndose en las dos esferas, está conectado al Espíritu
17. Este hijo del hombre, este Mallku Solar, esta esencia del Cristo, es creatividad, imaginación, es INTUICIÓN EN ACCIÓN le pertenece al Señor las 24 horas del día, porque aún en el descanso trabaja y despierta lleno de energía divina porque está conectado al Espíritu, tiene FE, es perseverante, es FUERTE pero no orgulloso de su crecimiento, no hace gala del Poder que le ha sido otorgado, lo utiliza para atraer a sus hermanos al Camino.
18. Un líder Mallku es un micro cirujano, un experto en la cirugía mayor: extirpar de raíz al mal, es un experto cazador de defectos psicológicos y detalles, un pescador de hombres solares, ayudándolo a formar al verdadero hombre
19. El hijo del hombre o mallku expresa al Padre y al Espíritu, es vida para Vida, es agua para el sediento, es Bernabé, el espíritu de consuelo.
20. El hijo del hombre o mallku no se detiene a llorar por lo que ya pasó, vive en el HOY. vive el HOY, revelando a Su Padre, IOD HE VAU HE… Jehová.
21. El hijo del hombre o mallku no abusa de su poder, lo usa para derribar al enemigo, no critica, no juzga, actúa atacando al enemigo.
22. El hijo del hombre o mallku observa el mover del enemigo... no lo pierde de vista, esta en contacto con sus hermanos y es ejemplo a seguir... el hermano le observa y le imita. no hostiga, no molesta... mata al enemigo.
23.El hijo del hombre o mallku encarna el amor, AMA AL PADRE, AL HIJO, AMA AL ESPÍRITU... y se lo dice.
24. El hijo del hombre se sobrepone a todo mal acudiendo a LA GRAN PLANTA por energía.
25. El hijo del hombre o mallku enamora, seduce a la novia... con LA PALABRA. da su fuerza a la novia... para sacarla de la debilidad, busca a la novia distraída en los juegos del maligno y la lleva al Sagrado Lugar: a la Cruz.
26. El hijo del hombre o mallku sabe, tiene el Conocimiento y, lo que sabe es que su Padre siempre estará ahí, en su interior escuchándole, hablándole, guiándole.
27. El hijo del hombre o mallku sabe que el Padre le ha dado el olivo de la paz para que continúe creciendo en él, en su hermano, en la novia... que es la humanidad.
28. El hijo del hombre o mallku ORA y su oración es gozo, es canto, es música para el Señor y, cuando el KRISTO canta el Señor canta... hay danza en el cielo.
29. El hijo del hombre o mallku es oración, canto, danza... ¿Qué mas podemos hacer para alegrar al Espíritu?
30. El hijo del hombre o mallku es la alegría, el gozo del vivir divino-humano, es la alegría, el gozo del Señor que, como el Espíritu tiene un vivir Divino-humano.
31. El hijo del hombre o mallku sabe que KRISTO es el Señor expresándose, forjándose en cada hijo que se convierte en KRISTO.
32. El hijo del hombre o mallku es Kristo rojo de la luz, Kristo del Kristo rojo intimo.
33. El hijo del hombre o mallku es el Kristo de la fuerza que está llevando a todos a la nueva cultura. A la cultura de la nueva era, que es la del padre, que es el hijo y el Espíritu Santo , nuestro señor Jehová, y el Amor encarnado el maravilloso Dios cuatripartito que vive, reside en el interior de sus hijos, los hijos rebeldes que han sido perdonados por amor.

34. Un Qon ticsi Apu inti Wiracocha dice Yo soy el camino, ha dicho el señor, y el camino está abierto para todos los hijos... todos para el regreso del hijo del hombre o mallku amado revestido con una nueva vestidura de poder, sientan la fuerza, el fuego... forjen al Cristo en su interior para la gloria del señor, de gloria en gloria... la victoria final se acerca y Jehová quiere ganadores, vencedores de su lado.
35. Un líder mallku es el señor esta guiando, se está moviendo en su plan... y, sus hijos, los que han vencido, se mueven con el... y traen su espada, la aguda, que es su palabra... espada que mata, espada que derriba... om es Jehová y el es fuerte y su fuerza está en la espada... en la boca del kristo que se ciñe por el corazón.
36.Un líder Mallku es fuerza roja del señor, es la palabra. del kristo hecho verbo.
37. Un líder Mallku fuerza roja para llevar a toda la tierra ocupada a la nueva cultura, en la nueva era de oro anunciada por los profetas.
38. Un líder Mallku, es el gran Cristo que revoluciona las conciencias, tiene al padre en su corazón, vivencia la fe; cada día, cada instante.

Hasta aquí esta plática interpretada para todo aquel verdadero aspirante a la sabiduría del Cristianismo Gnóstico. Queremos hombres que vivencien el fuego de la luz del amor y despierten conciencia y se ponga a meditar en el templo del ombligo del mundo Machupichu sienta la presencia de los Apus,Achachilas, auqui, y los elementales de la naturaleza Wayra(aire),Nina (fuego),Uno(Agua),kallpa (tierra) y retomen la enseñanza de la sabiduría del Mallku, Inka, WillKa Umu,Queros, los verdaderos inkas hijos del Sol Espiritual que está escrito en los sellos o iconos arqueológicos de la Biblia y la Gnosis en sus genes y sepan ser verdaderos hijos del Apu Qon ticsi Inti Wiracocha.

La Luz Sea con vosotros día a día

Servidor MallkudelSol.

miércoles, 21 de abril de 2010

EL BAUTISMO Y EL MATRIMONIO


Realmente, escuchar la palabra es una parte, y la otra parte es hacer la palabra dentro de uno mismo, porque uno podría escuchar la palabra y no hacerla (entonces de nada serviría).
Aquél que escucha la palabra y no la hace, se asemeja realmente al hombre que se mira en un espejo, que luego da la espalda y se retira. Así pues, no basta simplemente escucharla, sino hacerla, y eso es lo fundamental.
Hay un sacramento que está muy relacionado con el del matrimonio (me refiero, en forma enfática, al Sacramento del Bautismo). Es importante tal sacramento; lo tiene no solamente la Religión Ortodoxa Católica, sino también la religión Ortodoxa Rusa, la Religión Armenia, las Religiones Hebraicas y la de los Lamas, la Mahometana y multitud de sectas. Siempre que alguien ingresa en alguna de esas religiones, en alguna de esas sectas, es bautizado.
Las religiones (dijéramos) ortodoxas, son siete, y las sectas religiosas, cinco mil y tantas. Obviamente, las mas importantes son las ortodoxas, porque tienen dos círculos: el exotérico o público, y el esotérico o secreto. En la religión de Mahoma, por ejemplo, vemos los dos círculos: el público (las mezquitas musulmanas) y el secreto.
Entre los Sufis, estos no estudian el libro sagrado de "El Corán" en forma meramente exotérica, sino esotérica, dejando a un lado la "letra que mata" para aprehender o capturar el "espíritu que vivifica", que da vida (lo que está escrito entre líneas, lo que las multitudes no son capaces de entender).
Igual sucede en las otras religiones ortodoxas. Aun dentro de la misma religión cristiana, denominada "Catolicismo", hay dos círculos: el exotérico o público, y el esotérico. Por ejemplo, alrededor de las montañas de Cataluña, en España, en esas montañas, alrededor del Monasterio de Montserrat, hay una cadena de Monasterios. Sin embargo, aparentemente parecerían de tipo Católico; los curas ahí dicen Misa, predican en el púlpito, etc., pero se reúnen en secreto (a puertas cerradas) a estudiar la Gnosis (son gnósticos), y es toda una cadena de Monasterios, donde se estudia el Esoterismo Gnóstico.
En el Budismo Ortodoxo vemos dos círculos: el público y el secreto. El público se ve mucho en Ceilán, en la India, China, etc., y hasta en el Japón, pero el secreto, esotérico, es inaccesible a los profanos.
En el Tíbet encontremos las dos formas del Budismo: La parte pública (para el publico) y la parte secreta o tántrica, para los Iniciados (esto hay que saberlo entender)...
Nosotros seguimos el sendero secreto, somos los gnósticos, los gnósticos que fueron echados a los circos de fieras, en tiempos de Nerón; los gnósticos quemados vivos, en las hogueras de la Inquisición; los gnósticos Esenios (entre los cuales está el Gran Kabir Jesús), los Peraticenos o Peratas, los Agustinianos, etc., etc., etc.
El Sacramento del Bautismo, decía, está asociado al del Matrimonio, y existe en todos los cultos, no solamente en los ortodoxos sino también hasta en las sectas muertas (llamamos "sectas muertas" a esas sectas neo cristianas que tanto abundan en el mundo occidental: protestantes, metodistas, adventistas, anglicanos, etc., etc.). Tales sectas están desprovistas de la tradición iniciática, ya no tienen esa tradición, ni remotamente la conocen. Sin embargo, a pesar de todo, conserven el Bautismo.
El Bautismo es anterior a la venida de Jesús El Cristo. Si ustedes se toman la molestia de estudiar "El Ramayana", encontrarán abundante documentación; verán allí cómo Rama fue bautizado: su Gurú lo instruyó primero en los misterios de la potencia y de la superpotencia, es decir, en los Misterios del Sexo, y una vez que hubo recibido tal instrucción, su Gurú lo bautizó entre el Ganges (entró en el Ganges y fue bautizado). Esto sucedió miles de años antes de Jesucristo.
Juan El Bautista, bautizaba. Decía él que "bautizaba con agua", pero que "vendría, detrás de él, alguien que bautizaría con fuego". Así que, hay que entender lo que es el Bautismo.
En la Iglesia de Oriente se asocia el Bautismo a Las Bodas de Caná; en la Iglesia de Occidente se asocia el Bautismo con el Matrimonio de Jesús con su Iglesia, pero como ustedes van viendo, está asociado el Bautismo al Matrimonio, tanto en la Iglesia Cristiana de Oriente como en la de Occidente.
Incuestionablemente, la Pila Bautismal representa precisamente, a la piedra viva, al sexo. Allí esta el "agua lustral": el mercurio de los sabios, y en cuento al fuego, representa el azufre de los alquimistas medievales. Se le pone sal al niño (en la lengua o en la boca) y se completa el trío de sal, azufre y mercurio. Sal, la que se pone al niño; azufre, el fuego; mercurio, el agua, y es bautizada la criatura. Esa agua no es otra cosa sino el alma metálica del esperma. Eso simboliza realmente, eso alegoriza.
El Bautismo es un pacto de magia sexual. Si el niño mas tarde, convertido en hombre, cumple con el pacto, será salvado; si no cumple con el pacto, fracasará, no será salvado, aunque haya recibido el sacramento.
¿De qué sirve recibirlo, si no se cumple con el juramento, con el pacto? Lo que estoy diciéndoles, tiene documentación abundante, tanto en las Iglesias de Oriente como de Occidente. Esto quiere decir que la salvación del ser humano esté en el sexo y en la médula espinal, y todo lo que no sea por ahí, es perder el tiempo inútilmente (eso es indubitable).
Uno viene el mundo desnudo y necesita vestirse. Se hace necesario crear el traje de bodas del Alma. En la Alquimia, dicho traje recibe el nombre de To Soma Heliakon (el Cuerpo de Oro del Hombre Solar).
Si nosotros meditamos en esto, veremos la trascendencia del Matrimonio. ¿Por qué fue arrojado a las "tinieblas exteriores", y atado de pies y manos, el hombre que no llegó vestido con traje de bodas al Banquete del Señor? ¿Cual es el "traje de bodas del Alma"? Ya lo he dicho: el To Soma Heliakon, el Cuerpo de Oro del Hombre Solar.
Así pues que, hay que crear tal Cuerpo, y no es posible crearlo fuera del Matrimonio, sino, estrictamente, dentro del Matrimonio. Fuera, sería absurdo.
Lo importante es, ante todo, recordar constantemente las Bodas de Caná. El primer milagro que Jesús el Gran Kabir realizó, fue el de transmutar el agua en vino, y no lo realizó en otro lugar sino en las Bodas de Caná, en Matrimonio. Esto es hondamente significativo, es obviamente grandioso.
Ya conocen ustedes el secretum secretorum de la Alquimia, ya conocen ese simple artificio que permite la transmutación. No olviden ustedes el Sello de Salomón: allá arriba, tenemos tres grandes poderes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (ellos son los "Tres Supremos" de la Cábala); aquí, abajo, tenemos el aliento, la sangre y el agua. Así, los tres supremos arriba y las tres substancias abajo, forman el Sello de Salomón Rey.
La estrella de seis puntas es hondamente significativa: las seis puntas son masculinas, las seis ondas de entradas (que existen entre punta y punta) son femeninas. Esa estrella alegoriza al Logos y cristaliza mediante la Alquimia, con sus doce radiaciones, en las doce constelaciones del Zodíaco.
Es hondamente significativa tal estrella: fue la que guió a los Reyes Magos que fueron a adorar al Niño (en eso hay mucho simbolismo). Realmente, los Tres Reyes Magos no son tres personas, como suponen muchos, o tres hombres venidos de distintos lugares. Cuando meditamos en esto de los Tres Reyes Magos, descubrimos los tres colores: el negro, el amarillo y el blanco (y hay un cuarto: la púrpura de los reyes). He ahí los colores de la Gran Obra.
EL Matrimonio Gnóstico es grandioso; el Matrimonio Gnóstico se propone, ante todo, la cristificación. Mediante ese delicado artificio, tan sencillo, que todos conocen (para no dejar derramar el vaso de Hermes), se fabrica el mercurio de los sabios, y ese mercurio, tan citado en muchos libros de Alquimia, es el fundamento de toda nuestra autorrealización.
En principio, visto con el Ojo de Dagma, ese mercurio es negro (en principio); mas tarde me torna blanco. De entre las aguas negras, tenemos nosotros que secar la "gelatina blanca". Mas tarde, a base de nuevas transformaciones, se vuelve amarillo. Cuando da tal color, queda perfectamente listo pare recibir el azufre, el azufre rojo, es decir, el fuego.
Hay que saber preparar el mercurio. Repito: en principio es negro e inmundo, se encuentra en estado caótico, y está representado por el cuervo negro de la muerte. También se le alegoriza con una flor negra, metálica y mineral; pero si la pareja refina el Sacramento de la Iglesia de Roma, es decir, el sacramento del amor, tal substancia negra se vuelve blanca.
Al llegar a esa etapa, se dice que el alquimista ha extraído, de entre esas aguas negras, la "gelatina blanca". El proceso blanco, inmaculado, resplandece gloriosamente.
Al llegar a esa etapa del trabajo, se dice que el alquimista está trabajando con la blanca paloma del Espíritu Santo. Muchísimo mas tarde me torna amarillo, tal mercurio; entonces se dice que el alquimista está trabajando con el águila amarilla. Y por último, despierta el fuego sagrado en nosotros. Ese fuego está alegorizado por el azufre.
Cuando el azufre o fuego se une o fusiona, o se integra con el mercurio, este último queda extraordinariamente preparado. Un mercurio azufrado, provisto además de un poco de sal sublimada, forma un torbellino que asciende por la médula espinal, lentamente, abriendo las Siete Iglesias del Apocalipsis de San Juan. Si persevera el alquimista, esa substancia maravillosa (con ese mercurio azufrado) podrá crear, naturalmente, un Cuerpo Astral; el excedente de ese mercurio azufrado, viene a cristalizar en la forma esplendente y extraordinaria del Cuerpo Astral. En una segunda octava, cristaliza el excedente en la forma del Cuerpo Mental, y en la tercera octava, en la forma del Cuerpo Causal.
Cuando uno posee el Cuerpo Astral, sabe que lo tiene porque puede viajar, con él a cualquier lugar remoto del espacio infinito. Cuando uno tiene un Cuerpo Mental, puede asimilar la sabiduría universal; cuando uno tiene un Cuerpo Causal, puede manejar las circunstancias. Al llegar a ese estadio del Ser, se reciben los principios anímicos, se transforma uno en hombre de verdad.
Un hombre auténtico, un hombre legítimo, tiene derecho pleno a asistir a las bodas del cordero pascual; pero aún mas es necesario: el Hijo del Hombre tiene que perfeccionar esos cuerpos que ha fabricado, hasta que ellos, en sí mismos y por sí mismos, resplandezcan con el Oro del Espíritu.
Los Cuerpos de Oro, penetrándose y compenetrándose mutuamente, sin confundirse, son verdaderamente el To Soma Heliakon, el Traje de Bodas del Hombre Solar. Si uno posee el Cuerpo de Oro, podrá decirse que después viene el gran desposorio. Entonces el Alma se desposa con el Cordero. Esa es la cristificación...
A través de estas explicaciones simplifico, para que ustedes pueden entender.
Este Matrimonio Gnóstico que hoy se ha celebrado, tiene un sólo objetivo: crear el Cuerpo de Oro del Hombre Solar. Ese es el objetivo: para lograr al desposorio con el Cordero, porque pienso que este Matrimonio no se ha unido, únicamente, para reproducirse como lo hacen todos los animales intelectuales de la Tierra. Creo que se busca algo mas, creo que el anhelo es mayor; tengo entendido que se trata de crear el Cuerpo de Oro del Hombre Solar (pues eso es lo máximo), para lograr la liberación final.
Así pues, no podemos mas que felicitar a esta noble pareja que sigue el Camino Secreto que conduce a la autorrealización íntima del Ser.
Lo importante es que haya continuidad de propósitos si es que se quiere llegar a la meta; que el entusiasmo no sea pasajero, que el entusiasmo persista durante toda la vida.
Aquí no les decimos a ustedes que "el objeto del Matrimonio es crear hijos para el Cielo"; nosotros no les decimos eso. Nosotros les decimos que el objetivo del Matrimonio Gnóstico es lograr la creación del To Soma Heliakon, el Cuerpo de Oro del Hombre Solar, pare desposarse con el Cordero, para cristificarse. Nos interesa, de los contrayente su cristificación; lo primero que les aconsejamos es no derramar jamas el vaso de Hermes, transmutar, convertir el agua en vino. El esperma sagrado debe transformarse en el vino de luz del alquimista.
Así, mis caros hermanos, reciban pues, de parte de todos nosotros, nuestros mejores votos, nuestros mejores anhelos.
Con estas últimas palabras, doy por terminada, dijéramos, la Ceremonia de Matrimonio.

Servidor Samael Aun Weor

sábado, 3 de abril de 2010

EL CRISTO COSMICO Y LA SEMANA SANTA


Ante todo es necesario comprender a fondo lo que es realmente el Cristo Cósmico.
Urge saber en nombre de la verdad, que Cristo no es algo meramente histórico; las gentes están acostumbradas a pensar en Cristo como un personaje histórico que existiera hace mil novecientos sesenta y nueve años. Tal concepto resulta equivocado, porque el Cristo no es del tiempo. ¡El Cristo es atemporal! El Cristo se desenvuelve de instante en instante, de momento en momento. Cristo en sí mismo es el fuego sagrado, el fuego cósmico universal.
Si nosotros rastrillamos un cerillo, brotará el fuego; los científicos dirán que el fuego es el resultado de la combustión: más eso es falso, el fuego que brota dentro del cerillo, está contenido en el cerillo, sólo que con la frotación liberamos su prisión y aparece. Podríamos decir, que el fuego en sí mismo, no es el resultado de la combustión, más bien, la combustión es el resultado del fuego.
Conviene entender mis caros hermanos, que a nosotros lo que más nos interesa, es el fuego del fuego, la llama de la llama, la signatura astral del fuego.
La mano que mueve al cerillo para que aparezca la llama, tiene fuego, vida, o si no, no podría moverse; después de que el cerillo se apaga, la llama sigue existiendo en la cuarta vertical.
Los científicos no saben, qué cosa es el fuego. Lo utilizan, pero lo desconocen. Tampoco saben lo que es la electricidad, la utilizan, pero no la conocen. Así mismo queridos hermanos, conviene que ustedes entiendan lo que es el fuego. Antes de que la aurora de la creación vibrara intensamente, el fuego hizo su aparición.
Recuerden mis queridos hermanos, que hay dos unos: El primer uno es Aelohim, el segundo uno es Elohim; el primer uno es el Inmanifestado, el Incognoscible, la divinidad que no se puede pintar ni simbolizar, ni burilar. El segundo uno, brota del primer uno, y es el Demiurgo Arquitecto del Universo, el fuego.
Quiero que entiendan, que uno es el fuego que arde en la cocina, o en el altar, y otro es el fuego del espíritu como Aelohim o como Elohim. Elohim es pues el Demiurgo, el Ejército de la Voz, la Gran Palabra. Cada uno de los constructores del universo son llamas vivas, fuego vivo; escrito está que Dios es un fuego devorador. El fuego es el Cristo, el Cristo Cósmico. Elohim en sí mismo, ha brotado de Aelohim; Elohim en sí mismo se desdobla, para iniciar la manifestación cósmica, en el dos, en su esposa, en la Madre Divina, y cuando el uno se desdobla en dos, surge el tres, que es fuego. Las criaturas del fuego hacen fecundo el caos, para que surja la vida. Siempre que el uno se desdobla en dos, el tercero aparece: el fuego. El fuego hace fecundas las aguas de la existencia, y entonces el caos se convierte en el andrógino divino.
Así conviene entender, que el Ejército de la Voz, el Ejército de la Palabra, es fuego, y que ese fuego vivo, ese fuego viviente y filosofal que hace fecunda a la materia caótica, es el Cristo Cósmico, el Logos, la Gran Palabra. Pero para que el Logos aparezca, para que venga a la manifestación, el uno debe desdoblarse en dos, es decir: el Padre se desdobla en la Madre, y de la unión de los dos opuestos nace el tercero, ¡el Fuego! Ese fuego es el Logos, el Cristo que hace posible la existencia del universo en la aurora de cualquiera creación.
Conviene que entendamos mejor lo que es el Cristo. Que no nos contentemos con recordar la cuestión meramente histórica. Porque el Cristo es una realidad de instante en instante, de momento en momento, de segundo en segundo; él es el creador. El fuego tiene el poder de crear los átomos y de desintegrarlos, el poder para manejar las fuerzas cósmicas universales, etc. El fuego tiene el poder para unir todos los átomos y crear universos, como el poder para desintegrar universos. El mundo es una bola de fuego, que se enciende y se apaga según leyes.
Así que el Cristo es el fuego; por eso sobre la cruz verán ustedes las cuatro letras "INRI", que significa: "Ignis Natura Renovatur Integram", que equivale a "el fuego renueva incesantemente la naturaleza".
Ahora creo que ustedes van entendido porqué a nosotros nos interesa la signatura astral del fuego, la llama de la llama, lo oculto de lo oculto, el aspecto esotérico del fuego. Y es que en realidad el fuego es crístico, tiene poder para transformar todo lo es, todo lo ha sido, y todo lo que será. "INRI" es lo que nos interesa; sin "INRI" no es posible que nosotros nos cristifiquemos.
Les decía que el Cristo Intimo, el Cristo Cósmico, tiene que dar tres pasos: De arriba hacia abajo, a través de los siete regiones del universo. También les he dicho que el Cristo debe dar tres pasos de abajo hacia arriba. He aquí el misterio de los tres pasos y de los siete pasos de la masonería. Es una lástima que los hermanos masones hayan olvidado esto; en todo caso el Cristo, el Logos, resplandece en el cenit de la media noche espiritual. Como en el ocaso o en el Oriente, y cada una de estas tres posiciones es respetada en las siete regiones. El místico que se guía por la estrella de la media noche, por el Sol Espiritual, sabe lo que significan esos tres pasos, dentro de las Siete Regiones.
Pensamos también en el Sol, en el rayo y en el fuego; he ahí las tres lumbreras, los tres aspectos del Logos, en las Siete Regiones. Cuando el uno se desdobla en el dos, surge el tercero, y éste es fuego, que crea y vuelve nuevamente a crear. Este tercero puede crear con el poder de la palabra, con la palabra solar o la palabra mágica, o la palabra del Sol Central, ¡así crea el Logos!
Es por medio del fuego que nosotros podemos cristificarnos; inútilmente habrá nacido el Cristo en Belén, sino nace en nuestro corazón también. Inútilmente habrá sido crucificado y muerto y resucitado en la Tierra Santa, sino nace, muere y resucita también en nosotros.
Necesitamos encarnar el Cristo Cósmico, al espíritu del fuego, hacerlo carne en nosotros. En tanto que no lo hayamos hecho, estaremos muertos para las cosas del espíritu, porque él es la vida, es el Logos, es la Gran Palabra... ¡Heru Pakroat!
El es Vishnú. La palabra Vishnú viene de una raíz que es "Vish", que significa "penetrar"; él penetra en todo lo que es, ha sido y será. Necesitamos que penetre en nosotros para que nos transforme radicalmente. Sólo por medio del fuego lograremos nosotros aniquilar el Ego. Quien pretenda aniquilar el Ego únicamente con el intelecto, marcha por el camino del error.
Obviamente, necesitamos autoconocernos, si es que queremos cristificarnos, y si queremos autoconocernos para lograr la cristificación, necesitamos autoobservarnos, vernos a sí mismos; sólo por ese camino será posible llegar un día a la desintegración del Ego. El Ego es la suma total de todos nuestros defectos: Ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc., etc. Aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar todos nuestros defectos cabalmente.
Decía que necesitamos autoobservarnos para autoconocernos, porque si nos observamos a sí mismos, descubriremos nuestros defectos psicológicos y podremos trabajar sobre ellos. Cuando alguien admite que tiene un psicología, comienza a observarse; esto lo convierte de hecho en una criatura diferente.
Quiero que entiendan mis queridos hermanos gnósticos, la necesidad de aprender a observarse a sí mismo, a verse a sí mismos. Pero hay que saberse observar, porque una es la observación mecánica y otra es la observación consciente.
Alguien que conociera por primera vez nuestras enseñanzas diría: "¿Pero qué gano con observarme? ¡Esto es aburridor! He visto que tengo ira, he visto que tengo celos, ¿y qué?" ¡Claro está que así es la observación mecánica! ¡Nosotros necesitamos observar lo observado! ¡Y esto ya es observación consciente de nosotros mismos!
La observación mecánica de sí mismos, no nos conducirá jamás a nada; es absurda, inconsciente, estéril. Necesitamos la autoobservación consciente de sí mismo. Sólo así verdaderamente podremos autoconocernos, para trabajar sobre nuestros defectos.
Que sentimos ira en un instante dado, vamos a observar lo observado, la escena de ira (no importa que lo hagamos más tarde, pero vamos a hacerlo, y al observar lo observado, lo que vimos en nosotros, sabremos realmente si fue ira o no fue), porque pudo haberse provocado algún síncope nervioso que tomamos por ira, que de pronto fuimos invadidos por los celos, pues vamos a observar lo observado.
¿Que fue lo que observamos? ¡Tal vez que la mujer estaba con otro tipo! Y si es mujer, ¡tal vez vio a su hombre, con otra mujer, y sintió celos! En todo caso, muy serenamente y en profunda meditación, observaremos lo observado, para saber realmente, si existió o no existieron los celos.
Al observar lo observado, lo haremos por medio de la meditación y la autorreflexión evidente del Ser, así, la observación se torna consciente.
Cuando uno, se hace consciente de tal o cual defecto de tipo psicológico, puede trabajarlo con el fuego. Tendría uno que concentrarse en Stella Maris, Tonantzin, Rea, Cibeles, Marta, etc. Ella es una parte de nuestro Ser, pero derivado. Es la serpiente ígnea de nuestro mágicos poderes, la cobra sagrada, fuego ardiente; ella con sus poderes flamígeros podrá desintegrar el defecto psicológico, el agregado psíquico que nosotros hallamos autoobservado conscientemente. Y es obvio que a su vez la Esencia o fuego embotellado en el agregado psíquico que desintegremos, resplandecerá, será liberado, y a medida que vayamos desintegrando los agregados, los porcentajes de Esencia (que es fuego crístico) se multiplicarán, y un día el fuego resplandecerá dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Necesitamos que el fuego arda en nosotros, sólo "INRI", nombre sagrado puesto sobre la cruz del Mártir del Calvario, puede quebrantar los agregados psíquicos. Aquellos que pretenden desintegrar todos esos agregados, sin tener en cuenta el camino, están equivocados, y no solamente andan mal, sino que también extravían a los demás.
Se dice que el Crestos nació en la aldea de Belén, hace mil novecientos sesenta y nueve años, lo cual es falso, porque la aldea de Belén no existía en aquella época. Belén tiene una raíz caldea: "Bel", y "Bel" es el fuego; la Torre de los caldeos.
En nuestro cuerpo, la torre es la cabeza y el cuello, porque el resto del cuerpo es el templo. Quien ha logrado elevar el fuego sobre sí mismo, quien lo pueda levantar hasta la cabeza, hasta el cerebro, hasta el tope, de hecho podrá convertirse en el cuerpo de Crestos, el fuego, el espíritu del fuego.
Y es, el espíritu original, primigenio quien podrá cristificarnos totalmente. Es el fuego, fohat, ardiendo dentro de nosotros mismos, quien nos transformará totalmente. Una vez que el fuego arda dentro de nosotros, seremos cambiados totalmente, seremos convertidos en criaturas plenamente diferentes, seremos convertidos en seres distintos, y entonces gozaremos de la iluminación plena y de los poderes cósmicos. Así que entendido esto mis queridos hermanos, debemos trabajar con el fuego.
Al que sabe, la palabra da poder, nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquel que lo tiene encarnado.
El Cristo, el espíritu del fuego, no es un personaje meramente histórico, es el Ejército de la Palabra, es una fuerza que está más allá de la personalidad, del Ego y de la individualidad. Es una fuerza, como la electricidad, como el magnetismo, un poder, un gran agente cósmico y universal. Es la fuerza eléctrica que puede originar nuevas manifestaciones. Ese fuego cósmico, entra en el hombre que está debidamente preparado, en el hombre que tenga la Torre (esa de Belén) ardiendo.
Cuando el Cristo encarna en un hombre, éste se transforma radicalmente. Es el Niño Dios que debe nacer en cada criatura. Así como él nació en el universo hace millones de años, para organizar totalmente este sistema solar, así también debe nacer en cada uno de nosotros.
El nace en el establo de Belén, es decir, entre los animales del deseo, entre los agregados psicológicos que necesita quebrantar, porque sólo el fuego puede quebrantar tales agregados; así el fuego aparece donde están esos agregados para destruirlos, para volverlos polvareda cósmica y liberar el alma, la Esencia. ¿Cómo podrá él libertar el alma, si no penetrara profundamente en el organismo humano?
En el Oriente, Cristo es Vishnú, y repito: La raíz "Vish", significa penetrar. El fuego, Cristo, el Logos, puede penetrar profundamente en el organismo humano, para quemar las escorias que tenemos dentro; pero necesitamos amar al fuego, rendirle culto a la llama.
Ha llegado la hora de entender que sólo el fohat puede transformarnos radicalmente. Cristo dentro de nosotros opera quebrantando las raíces del mal. "INRI", quebrantando los agregados psíquicos, es formidable, los reduce a cenizas. Pero necesitamos trabajar con el fuego.
Por eso, en nuestros trabajos de concentración, debemos invocar a la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes, porque sólo con el fuego podemos quebrantar todos los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos. El frío lunar nunca podrá quebrantar los agregados psíquicos, necesitamos de los poderes flamígeros del Logos. Necesitamos del "INRI" para transformarnos.
Mis caros hermanos, entiendan lo que es la Semana Santa: y la Semana Santa tiene siete días.
"El que en mi cree nunca andará en tiniebla, más tendrá la lumbre de la vida. Yo soy el pan de la vida, yo soy el pan vivo, el que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá la vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él".
El Señor no guarda rencores para nadie. "¡Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Pronunciada esta gran palabra, no se escucharán sino rayos y truenos, en medio de grandes cataclismos interiores. Cumplida esta labor del espíritu en el cuerpo, será depositado el Cristo o el Crestos, el Christus, Vishnú, "el que penetra", en su sepulcro místico.
Y yo les digo en nombre de la verdad y de la justicia, que al tercer día, después del tercer acto, será levantado y resucitado en el iniciado para transformar a éste en una criatura perfecta. Quien lo logre, se convertirá de hecho en un Dios terriblemente divino, más allá del bien y del mal.
Tenemos que aprender a ver el Cristo, no desde el punto de vista meramente histórico, sino como el fuego, como una realidad presente, como "INRI".
Tenía se dice, doce apóstoles; esos doce apóstoles están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Son las doce partes fundamentales de nuestro propio Ser, las doce potestades dentro de cada uno de ustedes, en su propio Ser interior profundo.
Hay un Pedro, que se entiende con los Misterios del Sexo.
Hay un Juan, que representa el Verbo, a la Gran Palabra. ¡Heru Pakroat!
Hay también un Tomás, que nos enseña a manejar la mente.
Hay un Pablo que nos muestra el camino de la sabiduría, de la Filosofía de la Gnosis.
Dentro de nosotros mismos está también Judas, no aquel Judas que entrega al Cristo por treinta monedas de plata, ¡no! Un Judas diferente, un Judas que entiende a fondo la cuestión del Ego. Un Judas, cuyo evangelio nos lleva a la disolución del mí mismo, del sí mismo.
Hay un Felipe que es capaz de enseñarnos a viajar fuera del cuerpo físico, a través del espacio.
Hay un Andrés, que nos indica con precisión meridiana lo que son los tres factores de la Revolución de la Conciencia: Nacer, es decir, cómo se fabrican los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Morir, cómo se desintegran los factores particulares que se relacionan con nosotros, específicamente y con cada uno de nosotros. Sacrificarse por la humanidad; la cruz de San Andrés indicando la mezcla del azufre y el mercurio tan indispensable para la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mediante el cumplimiento del Deber Parlok, es profundamente significativo.
Mateo, científico cuan ninguno, existe en nosotros, nos enseña la ciencia pura (desconocida para los científicos que solo conocen todo ese podridero de teorías universitarias que hoy están de moda y mañana pasan a la historia). ¡Ciencia pura es completamente diferente! Sólo Mateo puede instruirnos en ella.
Lucas, con evangelio solar, es profeta, y nos indica lo que ha de ser la vida en la Edad de Oro.
Cada uno de los doce, están dentro de nosotros mismos, porque nuestro Ser tiene doce partes fundamentales: los Doce Apóstoles aquí y ahora. Así, quienes quieran llegar a ser magos en el sentido trascendental de la palabra, tienen que aprender a relacionarse consigo mismo, con cada una de las doce partes del Ser, y esto sólo es posible quemando con el "INRI" los agregados psicológicos que en nuestro interior cargamos.
Tanto el Ego exista en nosotros, las correctas relaciones con todos y cada una de las partes de nuestro Ser resultará imposible. Pero si nosotros incineramos el Ego, entonces sí podremos establecer correctas relaciones consigo mismos, y con cada uno de los doce que en nuestro interior existen.
Así que quítense de la cabeza la idea de los Doce Apóstoles históricos.
¡Búsquenlos dentro de sí mismos, ahí están! Todo está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Ha llegado la hora de un cristianismo más esotérico, más puro, más real. Ha llegado la hora de salir de la cuestión meramente histórica y pasar a la realidad de los hechos.
La cruz misma del Calvario, es hondamente significativa. Bien sabemos nosotros que el phalus vertical, dentro del cteis formal hacen cruz. En otras palabras, enfatizaremos diciendo: El Lingam-Yoni, correctamente conectado forma cruz.
Es con esa cruz que nosotros necesitamos avanzar por el sendero que ha de conducirnos hasta el Gólgota del Padre; les invito a todos a entrar en el camino de la cristificación.
No olviden ustedes que cada vez que el Señor de Compasión viene al mundo, es odiado por tres clases de hombre: Primero, por los ancianos, las gentes llenas de experiencias que dicen: "¡Ese hombre está loco, vean lo que trae, no oigan lo que está diciendo, no está de acuerdo con nosotros, con lo que pensamos, tenemos experiencia, éste hombre perjudica, daña!" Segundo, es rechazado por los escribas, es decir por los intelectuales de la época. Cada vez que el Señor de Gloria ha venido al mundo, los intelectuales han estado en contra de él. Lo odian mortalmente, porque no encaja dentro de sus teorías, significa un peligro para su sistema, para sus sofismas, etc. Tercero, por los sacerdotes, porque todos ellos ven en él un peligro para su respectiva secta.
Así que en nombre de la verdad les digo que el Cristo es tremendamente revolucionario, rebelde. Es el fuego que viene a quemar todas las podredumbres que cargamos dentro. Es el fuego que viene a reducir a cenizas nuestros prejuicios, nuestros preconceptos, nuestros intereses creados, nuestras abominaciones, y hasta nuestras experiencias de tipo personal.
¿Creen ustedes acaso que el Cristo podría ser aceptado por tantos millones de seres humanos que pueblan el mundo? ¡Se equivocan! Cada vez que él viene al mundo, se levantan las multitudes contra él; es la cruda realidad de los hechos.
De Semana Santa estoy hablando. Digo en nombre de la verdad y de la justicia, que sólo el fohat ardiendo dentro de nosotros podrá salvarnos.
Ninguna teoría, ningún sistema podrá llevarnos a la liberación. Quienes pretendan quebrantar el Ego a base de puras teorías, con el frío intelecto, son seres meramente reaccionarios, conservadores, retardatarios y marchan por el camino de la gran equivocación.
Esta Babilonia que llevamos dentro, esta ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos, donde viven los demonios de la ira, de la codicia, de la lujuria, de la envidia, del orgullo, de la pereza, de la gula, etc., debe ser destruida con el fuego.
Necesitamos levantar ahora, dentro de sí mismos a la Jerusalén Celestial. Recuerden que los cimientos de la Jerusalén Celestial son doce, y que en cada uno de ellos, está escrito el nombre de algún apóstol. Los nombres de los Doce Apóstoles están en los doce cimientos. Esa Jerusalén debemos edificar dentro de nosotros mismos. Más, solamente será posible algún día, en que con el fuego destruyamos a Babilonia la Grande, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la Tierra; ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos. Cuando lo logremos, edificaremos a la Jerusalén Celestial (aquí y ahora) dentro de sí mismo.
Repito, la base de esa Jerusalén, tiene doce puertas, y en cada una de las doce puertas hay un Angel que representa a cada uno de los doce, dentro de nosotros mismos. Y las doce puertas, son doce perlas preciosas, son doce puertas de libertad, doce puertas de luz y de esplendor, doce poderes cósmicos.
Y la ciudad toda es oro puro, sus calles y sus plazas (el oro del espíritu que nosotros debemos fabricar en la Forja de los Cíclopes). No tiene la ciudad necesidad de lumbrera externa o sol externo o luna externa porque el Señor es su lumbrera, es el fuego, y él arderá dentro de nosotros mismos. El muro de la gran ciudad tiene ciento cuarenta y cuatro codos. Si sumamos aquellas cifras entre sí (1 + 4 + 4) tendremos nueve. Y la Novena Esfera, el sexo (porque solo mediante la transmutación de la energía creadora podremos arder el fuego en nosotros). El tamaño de la ciudad es de doce mil estadios, y nos recuerda a los doce trabajos de Hércules (necesarios para lograr la completa realización íntima del Ser), y nos recuerda a los Doce Aeones, a los Doce Apóstoles. Y en el centro de la ciudad está el Arbol de la Vida, los Diez Sephirotes de la Cábala hebraica: Kether, Chokmah y Binah, con la corona sephirótica: Geburah, Tiphereth, Netzach, Hod, Jesod y Malkuth (las siete regiones del universo). El Arbol de la Vida alegoriza a todas las doce grandes regiones cósmicas. ¡Dichoso el que llegue al Aeón Trece, donde debe estar siempre Pistis Sophía!
Dentro de la Jerusalén Celestial hallamos también a los Veinticuatro Ancianos quienes prosternados en Tierra depositan sus coronas a los pies del Cordero (ese Cordero inmolado es el fuego que arde en éste universo, desde la aurora de la creación, desde el amanecer de éste universo). Los Veinticuatro Ancianos son también veinticuatro partes de nuestro propio Ser, y el Cordero mismo es el Ser de nuestro Ser.
Dichoso quien pueda alimentarse con los frutos del Arbol de la Vida, porque ese será inmortal; dichoso aquel que pueda alimentarse con cada uno de esos frutos, aquel que pueda en verdad nutrirse con esa corriente de vida que viene desde el Aeón Trece, hasta el cuerpo humano, porque jamás conocerá enfermedades y se hará inmortal.
Pero para poder uno nutrirse con el Arbol de la Vida, necesitará antes de todo haber eliminado los agregados psíquicos. Recuerden ustedes que los agregados psíquicos (viva personificación de nuestros errores) alteran el Cuerpo Vital, y éste alterado, daña al cuerpo físico; así surgen las enfermedades en nosotros.
¿Quien es el que produce las úlceras? ¿No es acaso la ira?
¿Quién produce el cáncer? ¿No es acaso la lujuria?
¿Quién produce la parálisis? ¿No es acaso la vida materialista, grosera egoísta y fatal?
Las enfermedades son producidas por los agregados psíquicos o demonios rojos de Seth, viva personificación de nuestros errores. Cuando todos los demonios rojos de Seth hayan sido aniquilados con el fuego, cuando nuestra mismísima personalidad haya sido quemada, entonces nos nutriremos con el Arbol de la Vida. La vida, descendiendo desde el Absoluto, a través de los Trece Aeones penetrará en nuestro cuerpo y nos hará inmortal; la salud será recobrada, jamás se volverá a tener enfermedades.
De nada sirven los científicos con todas sus ciencias para curar; si ellos curan, el paciente se vuelven a enfermar. Es claro que el Ego mete el veneno de sus morbosidades y podredumbres dentro de los órganos y los destruye; he aquí el origen de todas las enfermedades. Las gentes quieren una panacea para curarse, pero en tanto tengan el Ego vivo, vivirán enfermos.
Ha llegado la hora de entender que necesitamos quemar a la Babilonia dentro de sí mismos, y edificar a la Jerusalén.
La Jerusalén Celestial vista desde lejos, es como una piedra de jaspe (transparente como el cristal); es la Piedra Filosofal. Dichoso el que consiga la Piedra Filosofal, porque se transformará radicalmente y tendrá poderes sobre el fuego, sobre el aire, sobre las aguas y sobre la tierra.
Necesitamos un cristianismo esotérico (un cristianismo vivo, no un cristianismo muerto), un Cristianismo Gnóstico que pueda transformarnos radicalmente.
El Movimiento Gnóstico, la Iglesia Gnóstica, nuestros estudios Gnósticos Antropológicos, mostrarán a la humanidad la senda de la liberación.
Más así como estamos, con el Ego vivo, fuerte, robusto, marchamos por el camino del error.
¡Necesitamos aprender a amar el fuego, y a trabajar en realidad, con los Misterios del Fuego!

Servidor V.M. Samael

viernes, 26 de marzo de 2010

Reflexionando sobre la vida y la muerte de cada ser, y su autorrealización como esencia del Kristo


Escribo esta anécdota como corolario de tantas historias que tengo para contar a mis hermanos Gnósticos y que hacen parte del aprendizaje que he tenido que hacer en este largo camino de la Vida, donde por razones ya conocidas por muchos y desconocidas por otros, he tenido que venir haciendo un recorrido comprendiendo los diferentes aspectos de la Vida; es así como hoy me dispongo a ilustrar a ustedes esta penosa y para mí, muy dolorosa anécdota.

Solo me anima el interés que todos mis hermanos se den a la tarea de estudiar la Gnosis viva, esa Gnosis que vive y palpita en el corazón como viva representación del CRISTO VIVO; ESE HÁLITO DE Vida que se desprendió desde el Absoluto para venir hasta este mundo de las formas a mover las esencias que se encuentran diseminadas en la Naturaleza y en los humanos.

Es necesario comprender que el CRISTO nunca es histórico, el CRISTO es de un presente, solo que su enseñanza se extiende a todas las épocas para mantener su presencia latente en la Vida.

Un día asoleado de verano, mientras contemplaba el pasar de las nubes con rumbo desconocido, sabiendo que ese movimiento orquestado obedecía a desideratos divinos, y de la poca importancia que le damos a esas anónimas viajeras que son vistas por todos, mas que nadie conoce la misión invaluable que cumplen en la Vida, ya que son las encargadas de llevar las lluvias donde hay sequía para que la Vida se mantenga, yo me decía: “Qué lindo sería que nosotros, como humanos, también nos pudiéramos deslizar en la Vida dentro de un anonimato para llevar Amor, Sabiduría, Paz y Armonía a tantas criaturas que por razones desconocidas, no saben los motivos por los cuales sufren”.

Quise conocer el fenómeno que se sucede entre dos bandos enfrentados a muerte, defendiendo ideales que carecen de fundamentos cristianos. Sucedió en un territorio de nuestro afligido Planeta; al llegar allí fue grande mi sorpresa, ya que pensé que me encontraría con dos ejércitos enemigos, y no fue así; lo que pude observar fue algo que merece un verdadero análisis y reflexión.

Vi unas nubes sanguinolentas que flotaban en el campo donde sería la batalla; en esas nubes se formaron burbujas de un tamaño como de pelotas de baloncesto; esas burbujas iban produciendo unos sonidos que ensordecían mis oídos, y por ende los oídos de los ejércitos en conflicto, produciendo así una desesperación general.

Quise ver a las personas que se disponían a la batalla, pero no es fácil para mí explicar en unas líneas, el impacto emocional y psíquico que tenía cada una de aquellas criaturas, mucho menos poder explicar el espanto y el horror de los niños, mujeres, ancianos e indefensos que estaban presentes y que sabían, por un instinto natural, que en ese día sobre ellos recaería la muerte. Las carnes de los cuerpos de esas personas indefensas, antes de caer por las balas, se desgarraban y los gritos de terror que emitían, producían nubarrones negros que se mezclaban con las nubes rojas de sus adversarios.

Al ver esto, yo me decía: “¿Por qué estas personas antes de caer muertos, ya saben lo que les va a pasar, produciendo así este fenómeno en la parte interna?”. La respuesta no se hizo esperar, y fue así como pude observar que la vida celular de cada persona, animal o planta, tiene una intercomunicación con la Vida que sostiene toda la Naturaleza y antes de morir una persona, animal o planta, ya esa inteligencia de la Vida celular, lo sabe. Momentos desgarradores, horripilantes fueron para mí aquellos en que esas almas ya sabían que tendrían que morir y esas indefensas criaturas solo necesitaban que esa sentencia se ejecutara lo más rápido posible, para poder salir de aquel momento espantoso en que ya se veían muertos, pero estaban vivos.

Querido lector, en estos momentos en que escribo mi relato, viene a mi memoria algo que tiene demasiada trascendencia: “Cuando el Alma o Ego (llámese como sea), comprende que su sentencia o su fin ha llegado pero que su cuerpo todavía está vivo, recibe el «PRIMER JUICIO», y en medio del horror de la muerte y el rechinar de los dientes, pasa por su mente todos los momentos en que pudo haber hecho un cambio en su vida, ya que en ese instante no se ve atacado por la muerte, sino por toda la feura de lo que ha sido su pecado”......

Son instante que en la cronología del tiempo serían milésimas de segundos, pero que en la eternidad es tiempo. Niños, criaturitas que por su edad, no comprenden y que para ellos el horror es más grande, y todo se convierte en momentos desgarradores. Es así que el verdugo que ejecuta esa muerte no es una persona, no es un demonio, es algo más .......; es una fuerza que se ha encarnado en un cuerpo humano y que descarga sobre una inocente víctima, la fuerza de las «Tres Furias» que enloquece a las personas que ejecutan el crimen y la maldad.

 LA FURIA DE LA MENTE, « dizque de los ideales».
 LA FURIA DE LA VENGANZA, « dizque cobrando deudas anteriores».
 LA FURIA DEL PODER, «dizque para demostrar que son superiores»; pisoteando así la sangre de sus víctimas y encarnando por ende sus maldades.

Querido lector, usted debe saber que quien mata por venganza, sobre el victimario recaerá la venganza de la víctima; y fue así como pude observar con mis ojos y sentidos sorprendidos, la forma cómo se ejecutaba una guerra que no tenía razón de ser, en la que dos pueblos enfrentándose, envenenaban la atmósfera de nuestro Planeta; el rojo de los victimarios avanzando por el cielo, impulsando a otros a la destrucción, y la nube negra de las víctimas avanzando, invadiendo a otros con el rencor y la venganza; y las almas de esas víctimas, llenas de horror y espanto, condenadas a no tener regreso por tres cosas que quiero que usted, querido lector, sepa:

1. Porque, en el final de la raza, todas las circunstancias están dadas para que se intensifiquen las guerras y la destrucción.
2. Esas víctimas de la barbarie, al tomar de nuevo un cuerpo físico, no vendrían que a ejecutar más barbarie.
3. Porque esa atmósfera que dejan las víctimas, no tendría una forma de acabarse, y también no se podría limpiar el aura del Planeta al reingreso de toda criatura eliminada por esa barbarie.

Después de haber narrado este hecho, vino a mi presencia algo más conmovedor: “La Naturaleza, produciendo unas reacciones demasiado terribles, lanzaba fuera de ella a unas criaturas inhumanas que tenían patas de cabra, manos de mandriles, figuras humanas de escalofriante presencia, con colmillos que sobresalían de sus mandíbulas que más bien parecían de jabalí, emprendiendo la huida a lugares donde hubiesen más guerras”
Al ver esto, yo me preguntaba: “¿Qué clase de elementos son éstos?”, y una voz que ensordecía mis oídos, me decía: “Ellos son los que beberán la sangre de las víctimas y que continuarán ejecutando la maldad como castigo de quienes no quisieron arrepentirse a tiempo”; y yo, lleno de espanto, me seguía preguntando: “Esto merece una explicación más, ¿quién me la va a dar?”.

Pedí con gran voz en el campo desolado por la guerra que se estaba suscitando, ..... y se me apareció una niña que representaba unos doce años, con la ropa rasgada, las manos rasguñadas, con mucho dolor en su semblante y me dijo: “¿Qué hace usted aquí, en medio de este drama tan desolador?”, y yo le contesté: “Quiero conocer y saber quiénes son estas extrañas criaturas de una presencia horripilante que veo en el campo de batalla”; y la niña me contestó: “Son los elementos que se saciarán con la sangre de los hombres, mujeres, ancianos y niños que caen por la guerra; estos elementarios demonios se tragarán la sangra de tanto pecador, y a ellos los devorará el fuego del Planeta para que se depure”. Yo le pregunté: “¿Qué culpa tienen los niños, ancianos y mujeres de todo esto que está pasando?” y la niña me dijo: “Si no fueran culpables, no estarían aquí, no hubieran sido juzgados para morir en esa forma”. “¿Acaso, no son niños inocentes?”, fue mi pregunta, a lo que ella me contestó: “Sus cuerpos, sí, sus almas, no.” Le volví a preguntar: “¿Cuándo terminará esta guerra?”, y señalándome la gente, los pueblos, los campos y las ciudades, me dijo: “¡Mira todo lo que falta!”.

Le pregunté: “¿Por qué andas así, si tú eres la Madre Naturaleza?”. Me dijo: “Como anciana, es mucho lo que he enseñado a mis hijos; como mujer adulta son muchos los maltratos que he recibido y como niña, me siento huérfana porque quien me debería acompañar, cuidar y respetar, me ha maltratado y me ha abandonado”. Le pregunté: “Si hay un lugar seguro para poder vivir, dime dónde”. Me dijo: “Sí hay un lugar seguro, pero necesitas prepararte mucho para que puedas habitar en él” Y yo le dije: “¿En qué forma me preparo más?”, y ella me dijo: “Recuerdas que tú eres un Pueblo y si ese Pueblo se prepara, tú estarás preparado; si ese Pueblo no se prepara, tú no podrás viajar allá”. A lo que le dije: “¿Qué culpa tengo yo de la impreparación de ese Pueblo?”, y ella me contestó: “La Vida no sufre por sus culpas, la Vida sufre por las culpas de los que representa. Tú eres la Vida y haces parte de ella”. Le dije: “La Humanidad no acepta el Mensaje, ¿qué hago?”, y me dijo: “En el firmamento hay millones de estrellas, sin embargo el sol alumbra más que ellas y es uno solo. Cada persona que se levanta de entre los muertos, alumbra por mil; cada persona que encarna a DIOS, alumbra por tres mil, y cada persona que se libera, alumbra por seis mil. Solo necesitas:
 Ayudar a los que han dejado de ser «MUERTOS»;
 Ayudar a los que se van a unir a «DIOS»
 Ayudar a los que se «LIBERAN».
Con estos diez mil, tú puedes vivir en ese lugar seguro”.

Luego me dijo: “Ven, te muestro lo que quedará después de estas cosas”. Pude ver un paisaje lóbrego y desolado y me decía: “Así quedará todo lo que hoy es; las grandes ciudades donde tiene su reinado el demonio”. “Mira allá”. Pude observar campos floridos, cultivados con toda clase de alimentos frescos; en medio de esos campos habían pequeñas viviendas con personas que labraban la tierra. “Allí habitará ese Pueblo que no ha hecho reinados en la tierra, que solo vivirá de los frutos de sus sembrados y dando frutos para el Creador”, luego me dijo: “Me marcho......”. Le pregunté: “¿Tengo alguna fecha para que se cumpla todo esto?”, y me dijo: “Esto ya se está cumpliendo, si tú crees en lo que te he narrado”.

LA NATURALEZA.


Servidor V. M. Lakhsmi

jueves, 4 de marzo de 2010

COMO SE SACRIFICA EL SUFRIMIENTO

Voy a decirles a ustedes una gran verdad: el dolor, ciertamente, se sacrifica autoexplo­rándolo y haciéndole la disección. Tomemos un caso concreto: pongamos que un hombre, de pronto, encuentra a su mujer platicando muy quedito, por ahí en un cuarto, con otro hombre. Realmente, esto puede provocarle ciertos celos. Ahora, si encuentra a la mujer ya demasiado quedito, en demasia­da intimidad con un sujeto xx, puede haber un estallido de celos acompañado de un gran disgusto; tal vez hasta tenga una riña con el otro hombre, por celos. Esto produce un dolor espantoso al marido, al marido ofendido, que puede dar origen a un divorcio. Hay un dolor moral horripilante; sin embar­go, no era para tanto, sino que simplemente platicaba muy quedito. Al marido no le consta nada malo, pero la mente, pues, hace muchas conjeturas y aunque la mujer niegue, niegue y niegue, la mente tiene muchos pasi­llos, muchos recovecos, en los que se forman realmente muchas suposiciones.
¿Qué hacer para eliminar ese dolor, cómo sacrificarlo? ¿Cómo renunciar al dolor que le ha producido eso? Hay una forma de hacerlo, de sacrificar ese dolor. ¿Cuál? La autorrefle­xión evidente del Ser, la autoexploración de sí mismo.
¿Están seguros ustedes, por ejemplo, que nunca han tenido relación con otra mujer? ¿Se está seguro que jamás se ha acostado uno a dormir con otra fémina? ¿Se está seguro que uno jamás ha sido adúltero, ni en esta ni en pasadas existencias? Claro está que nosotros todos, en el pasado, fuimos adúlteros y fornicarios; eso es obvio.
Si uno llega a la conclusión, pues, de que uno también fue fornicario y adúltero, entonces, ¿con qué autoridad está juzgando a la mujer? Al juzgarla, lo hace sin autoridad. Ya Jesús El Cristo, en la parábola de la mujer adúltera (aquella mujer de los Evangelios Crís­ticos), exclamó: "¡El que se sienta libre de pecado, que arroje la primera piedra!" Nadie la arrojó, ni el mismo Jesús se atrevió a acu­sarla. Le dijo: "¿Dónde están los que te acusaban? Ni yo mismo te acuso; vete y no peques más"... Ni él mismo, que era tan perfecto, se atrevió; ahora nosotros, ¿con qué autoridad lo haríamos?
Entonces, ¿quién es el que nos está provo­cando ese sentimiento de supremo dolor? ¿No es acaso el demonio de los celos? ¡Ob­viamente, sí! ¿Y qué otro demonio? El Yo del amor propio, que ha sido herido mortalmente, pues el Yo del amor propio es egoísta en un ciento por ciento. ¿Y cual otro? El Yo, dijéramos, de la autoimportancia (se siente muy im­portante, se dirá: "Yo, que soy el señor don fulano de tal, ¿y que esta mujer venga aquí, con esta clase de conducta?"). ¡Vean qué orgullo tan terrible el del señor de la autoimportancia! O aquel otro de la intolerancia que dice: "¡Fuera, adúltera; te condeno, malvada; yo soy virtuoso, intachable!" He ahí, pues, el delito dentro de uno mismo; ese tipo de Yoes son los que vienen a producir dolor.
Cuando uno llega a la conclusión de que son esos Yoes los que le han provocado el dolor, entonces se concentra en la Divina Madre Kundalini y ella desintegra esos Yoes; cuando se ha desintegrado el Yo, el dolor termi­na. Al terminar el dolor, queda la Conciencia libre; entonces, mediante el sacrificio del dolor, aumenta la Conciencia, se adquiere la fortaleza.
Supongamos que no sean simples celos, sino que hubo adulterio de verdad; entonces tendrá que venir el divorcio, porque eso lo autoriza la Ley Divina. En este caso, también puede decirse que se puede sacrificar ese dolor y decir: "Bueno, ya adulteró; ¿estoy seguro yo de no haber adulterado jamás? Entonces, ¿por qué condeno? No tengo derecho a conde­nar a nadie, porque el que se sienta libre de pecado, que arroje la primera piedra". "¿Quien es el que me está proporcionando el dolor? Los Yoes de la intolerancia, de la autoimportancia, de los celos, del amor propio, etc."
Habiendo llegado a la conclusión de que son esos los que nos están ocasionando el dolor, debemos trabajar para desintegrarlos y el dolor desaparecerá, quedará eliminado. ¿Por qué? Porque se ha sacrificado, y eso trae un aumen­to de la Conciencia, pues aquellas energías que estaban involucradas en el dolor, quedan libe­radas. Esto trae no solamente la paz del cora­zón tranquilo, sino que además trae un aumen­to de la Conciencia; eso se llama "sacrificar el dolor".
Pero la gente es capaz de todo, menos de sacrificar sus dolores, y resulta que los máximos dolores son los que brindan a uno las mejores oportunidades para el despertar, para el despertar de la Conciencia.
Hay que sacrificar el dolor, y existen muchas clases de dolores. Por ejemplo, un insultador. ¿Qué nos provoca un insultador? Pues el deseo de venganza (inmediatamente, muy inmediatamente). ¿Por qué? Por las palabras di­chas. Pero si uno no se identifica con los Yoes de la venganza, es claro que no contes­taríamos al insulto con el insulto; mas si uno se identifica con los Yoes de la venganza, éstos lo relacionan a uno con otros Yoes más perversos y termina uno en manos de Yoes terriblemente perversos y haciendo grandes disparates.
Así como existe fuera de nosotros la ciudad (la ciudad de México, por ejemplo) y así como en la ciudad esta de la vida urbana, común y corriente, hay gentes de toda clase: Colo­nias de gentes buenas, Colonias de gentes malas, así también sucede con la ciudad interior, con la ciudad psicológica; en esa ciudad psicológica viven muchas gentes, muchas gentes (nuestros propios Yoes son esas gentes que viven allí) y hay Colonias de gentes decididamente perversas, hay Colo­nias de gentes medias y hay Colonias de gentes más o menos selectas (nuestra propia ciudad psicológica es eso).
Si uno se identifica por ejemplo con un Yo de venganza, éste a su vez lo relaciona a uno con otros Yoes de barrios muy bajos, donde viven asesinos ladrones, etc., y al rela­cionarse con éstos, ellos a su vez lo controlan a uno, le controlan el cerebro y resulta hacien­do barbaridad y media (va uno, por último, a parar a la cárcel). Pero, ¿cómo evitar, en­tonces, caer uno en semejantes tugurios? No identificándose con el insultador, no identificándose.
Hay Yoes dentro de uno que le dictan lo que debe hacer y le dicen: "¡Contesta, véngate, sácate el clavo, desquítate!" Si uno se identifica con ellos, termina haciéndolo: contestando pues al insultador, termina uno vengándose, desquitándose; pero si uno no se identifica con el Yo que le está dictando que haga semejante locura, pues entonces no hace eso. En todo caso, lo interesante sería que el ofendido pudiera sacrificar el dolor, y puede sacrificarlo si a través de la meditación com­prende que el insultador es una máquina que está controlada por determinado Yo insultante, y que lo ha insultado un Yo, y si comprende también que él es otra máquina que tiene adentro Yoes del insulto. Enton­ces, si uno compara y dice: "Aquel me insulta, pero dentro de mí también existen Yoes del insulto; luego no tengo por qué condenarlo. Además, ¿qué es lo que se ha herido en mí? Posiblemente el amor propio, posiblemente el orgullo. Bueno, entonces tengo que descubrir si fue el amor propio, o si fue el orgullo, o qué. Cuando uno ha descubierto quién fue el que se hirió, pues si sabe que fue el orgullo, debe desintegrar el orgullo, y si sabe que fue el amor propio, debe desintegrar el amor propio. Esto da como resultado, al desintegrarlos, que queda libre del dolor, pues ha sacrificado el dolor y en su reemplazo ha nacido una virtud: la de la serenidad (a despertado aún más).
Hay que tener en cuenta estos factores y aprender a sacrificar el dolor. La gente es capaz de sacrificarlo todo, menos el dolor: quie­ren mucho sus propios sufrimientos, los idola­tran; he ahí el error.
Aprender a sacrificar uno sus mismos dolores, es lo interesante para despertar Conciencia. Claro, no es cosa fácil, el trabajo es duro y va contra uno mismo; es algo muy duro, no es muy dulce, pero sí vale la pena ir uno contra sí mismo, por los resultados que se van a obtener al despertar.

P.- Venerable Maestro: ¿qué es un Pa­ramartasatya?
R.- ¿Qué podría decirte de un Paramartasatya (de un habitante del Abso­luto)? No se alcanza semejante estatura sino mediante sucesivos despertares de la Concien­cia, y no se puede llegar a los sucesivos desper­tares de la Conciencia, sin aprender a sacrifi­car los propios sufrimientos. Porque, en rea­lidad de verdad, cada vez que uno sacrifica un sufrimiento, se acrecienta la Conciencia y se adquiere mas fortaleza psicológica.
Sacrificar el dolor: esa es la clave más extraordinaria que hay, para ir logrando el despertar de la Conciencia. Esos sucesivos despertares, a su vez van, dijéramos, acrecen­tando o intensificando el desarrollo de la Ra­zón Objetiva, que pertenece como ya dije a la Mente Interior profunda.
Hay que ir despertando la Conciencia, y conforme uno va despertando la Conciencia, va pagando Karma y lo va pagando, si uno, por ejemplo, se hace consciente del dolor que le produjo un negocio mal hecho. Supongamos, por ejemplo, que descubre que el Yo del egoísmo estaba allí activo; entonces lo desinte­gra y paga Karma; o si descubre que el Yo de la ambición estaba allí activo, paga Karma al desintegrarlo. Obviamente, si las gentes aprovecharan hasta el mas ínfimo suceso de su vida para sacrificar el dolor, a la hora de la muerte desencarnarían con la Conciencia lúcida, despierta y completamente libres de Kar­ma.
Ahora, en la práctica hemos podido eviden­ciar que realmente los demás no son los que nos producen a nosotros los dolores, los sufri­mientos: los provocamos nosotros mismos. Por ejemplo, supongamos que a uno de uste­des un ladrón le roba su cartera. Al saberlo exclamarán: "¡Me acaban de robar, he perdi­do mi dinero!" Luego viene la angustia: "¡Quedé sin dinero!, ¿y ahora qué voy a hacer?" Pero vamos a ver: ¿el ladrón nos produjo el dolor, o quién? Ustedes dirían que el ladrón, pero si se autoexploran, descubrirán que den­tro de ustedes está el Yo del apego al dinero, o del apego a la cartera y detrás puede estar también el Yo del temor que exclama; "¿Y ahora que haré sin mi dinero?"
De manera que allí están el Yo del apego y el Yo del temor; esos Yoes producen angustia. Pero si uno a través de la medita­ción comprende que el dinero es pasajero, que las cosas materiales son vanas e ilusorias; si se hace consciente de esa verdad, si esa verdad no queda simplemente en el intelecto, sino que pasa a la Conciencia; si llega uno a compren­der que estaba apegado a su cartera y a su di­nero, si llega uno a comprender que tiene te­mor de verse sin dinero frente a los problemas de la vida, entonces se propone, naturalmente, acabar con esos dos Yoes: el del temor y el del apego.
Cuando uno dice: "Voy a sacrificar el dolor, porque éste es vano e ilusorio, y le hace la disección a ese dolor y llega a comprender que en realidad es vano e ilusorio (porque una ca­rtera o el dinero son puras sandeces); termina en­tonces desintegrando el Yo del apego al dinero y el Yo del temor. En esa forma se sacrifica el dolor y éste desaparece. Al llegar a estas alturas, viene a darse cuenta quién era en verdad el que le estaba provo­cando el dolor, que no fue el ladrón el que le estaba produciendo el dolor, sino el Yo del apego a las cosas materiales y el Yo del temor. Y lo viene a comprobar después que sacrifica el dolor, después de desintegrar los Yoes del temor y del apego; entonces comprende que las causas del dolor las lleva uno dentro de sí mismo, no fuera de sí mismo.
Indubitablemente, si uno no sacrifica el do­lor, no será feliz jamás.

Servidor Samael