DESDE EL CORAZON DE AMERICA DEL SUR, DESDE TACNA PERU LLEGA EL RAYO INKA

miércoles, 21 de abril de 2010

EL BAUTISMO Y EL MATRIMONIO


Realmente, escuchar la palabra es una parte, y la otra parte es hacer la palabra dentro de uno mismo, porque uno podría escuchar la palabra y no hacerla (entonces de nada serviría).
Aquél que escucha la palabra y no la hace, se asemeja realmente al hombre que se mira en un espejo, que luego da la espalda y se retira. Así pues, no basta simplemente escucharla, sino hacerla, y eso es lo fundamental.
Hay un sacramento que está muy relacionado con el del matrimonio (me refiero, en forma enfática, al Sacramento del Bautismo). Es importante tal sacramento; lo tiene no solamente la Religión Ortodoxa Católica, sino también la religión Ortodoxa Rusa, la Religión Armenia, las Religiones Hebraicas y la de los Lamas, la Mahometana y multitud de sectas. Siempre que alguien ingresa en alguna de esas religiones, en alguna de esas sectas, es bautizado.
Las religiones (dijéramos) ortodoxas, son siete, y las sectas religiosas, cinco mil y tantas. Obviamente, las mas importantes son las ortodoxas, porque tienen dos círculos: el exotérico o público, y el esotérico o secreto. En la religión de Mahoma, por ejemplo, vemos los dos círculos: el público (las mezquitas musulmanas) y el secreto.
Entre los Sufis, estos no estudian el libro sagrado de "El Corán" en forma meramente exotérica, sino esotérica, dejando a un lado la "letra que mata" para aprehender o capturar el "espíritu que vivifica", que da vida (lo que está escrito entre líneas, lo que las multitudes no son capaces de entender).
Igual sucede en las otras religiones ortodoxas. Aun dentro de la misma religión cristiana, denominada "Catolicismo", hay dos círculos: el exotérico o público, y el esotérico. Por ejemplo, alrededor de las montañas de Cataluña, en España, en esas montañas, alrededor del Monasterio de Montserrat, hay una cadena de Monasterios. Sin embargo, aparentemente parecerían de tipo Católico; los curas ahí dicen Misa, predican en el púlpito, etc., pero se reúnen en secreto (a puertas cerradas) a estudiar la Gnosis (son gnósticos), y es toda una cadena de Monasterios, donde se estudia el Esoterismo Gnóstico.
En el Budismo Ortodoxo vemos dos círculos: el público y el secreto. El público se ve mucho en Ceilán, en la India, China, etc., y hasta en el Japón, pero el secreto, esotérico, es inaccesible a los profanos.
En el Tíbet encontremos las dos formas del Budismo: La parte pública (para el publico) y la parte secreta o tántrica, para los Iniciados (esto hay que saberlo entender)...
Nosotros seguimos el sendero secreto, somos los gnósticos, los gnósticos que fueron echados a los circos de fieras, en tiempos de Nerón; los gnósticos quemados vivos, en las hogueras de la Inquisición; los gnósticos Esenios (entre los cuales está el Gran Kabir Jesús), los Peraticenos o Peratas, los Agustinianos, etc., etc., etc.
El Sacramento del Bautismo, decía, está asociado al del Matrimonio, y existe en todos los cultos, no solamente en los ortodoxos sino también hasta en las sectas muertas (llamamos "sectas muertas" a esas sectas neo cristianas que tanto abundan en el mundo occidental: protestantes, metodistas, adventistas, anglicanos, etc., etc.). Tales sectas están desprovistas de la tradición iniciática, ya no tienen esa tradición, ni remotamente la conocen. Sin embargo, a pesar de todo, conserven el Bautismo.
El Bautismo es anterior a la venida de Jesús El Cristo. Si ustedes se toman la molestia de estudiar "El Ramayana", encontrarán abundante documentación; verán allí cómo Rama fue bautizado: su Gurú lo instruyó primero en los misterios de la potencia y de la superpotencia, es decir, en los Misterios del Sexo, y una vez que hubo recibido tal instrucción, su Gurú lo bautizó entre el Ganges (entró en el Ganges y fue bautizado). Esto sucedió miles de años antes de Jesucristo.
Juan El Bautista, bautizaba. Decía él que "bautizaba con agua", pero que "vendría, detrás de él, alguien que bautizaría con fuego". Así que, hay que entender lo que es el Bautismo.
En la Iglesia de Oriente se asocia el Bautismo a Las Bodas de Caná; en la Iglesia de Occidente se asocia el Bautismo con el Matrimonio de Jesús con su Iglesia, pero como ustedes van viendo, está asociado el Bautismo al Matrimonio, tanto en la Iglesia Cristiana de Oriente como en la de Occidente.
Incuestionablemente, la Pila Bautismal representa precisamente, a la piedra viva, al sexo. Allí esta el "agua lustral": el mercurio de los sabios, y en cuento al fuego, representa el azufre de los alquimistas medievales. Se le pone sal al niño (en la lengua o en la boca) y se completa el trío de sal, azufre y mercurio. Sal, la que se pone al niño; azufre, el fuego; mercurio, el agua, y es bautizada la criatura. Esa agua no es otra cosa sino el alma metálica del esperma. Eso simboliza realmente, eso alegoriza.
El Bautismo es un pacto de magia sexual. Si el niño mas tarde, convertido en hombre, cumple con el pacto, será salvado; si no cumple con el pacto, fracasará, no será salvado, aunque haya recibido el sacramento.
¿De qué sirve recibirlo, si no se cumple con el juramento, con el pacto? Lo que estoy diciéndoles, tiene documentación abundante, tanto en las Iglesias de Oriente como de Occidente. Esto quiere decir que la salvación del ser humano esté en el sexo y en la médula espinal, y todo lo que no sea por ahí, es perder el tiempo inútilmente (eso es indubitable).
Uno viene el mundo desnudo y necesita vestirse. Se hace necesario crear el traje de bodas del Alma. En la Alquimia, dicho traje recibe el nombre de To Soma Heliakon (el Cuerpo de Oro del Hombre Solar).
Si nosotros meditamos en esto, veremos la trascendencia del Matrimonio. ¿Por qué fue arrojado a las "tinieblas exteriores", y atado de pies y manos, el hombre que no llegó vestido con traje de bodas al Banquete del Señor? ¿Cual es el "traje de bodas del Alma"? Ya lo he dicho: el To Soma Heliakon, el Cuerpo de Oro del Hombre Solar.
Así pues que, hay que crear tal Cuerpo, y no es posible crearlo fuera del Matrimonio, sino, estrictamente, dentro del Matrimonio. Fuera, sería absurdo.
Lo importante es, ante todo, recordar constantemente las Bodas de Caná. El primer milagro que Jesús el Gran Kabir realizó, fue el de transmutar el agua en vino, y no lo realizó en otro lugar sino en las Bodas de Caná, en Matrimonio. Esto es hondamente significativo, es obviamente grandioso.
Ya conocen ustedes el secretum secretorum de la Alquimia, ya conocen ese simple artificio que permite la transmutación. No olviden ustedes el Sello de Salomón: allá arriba, tenemos tres grandes poderes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (ellos son los "Tres Supremos" de la Cábala); aquí, abajo, tenemos el aliento, la sangre y el agua. Así, los tres supremos arriba y las tres substancias abajo, forman el Sello de Salomón Rey.
La estrella de seis puntas es hondamente significativa: las seis puntas son masculinas, las seis ondas de entradas (que existen entre punta y punta) son femeninas. Esa estrella alegoriza al Logos y cristaliza mediante la Alquimia, con sus doce radiaciones, en las doce constelaciones del Zodíaco.
Es hondamente significativa tal estrella: fue la que guió a los Reyes Magos que fueron a adorar al Niño (en eso hay mucho simbolismo). Realmente, los Tres Reyes Magos no son tres personas, como suponen muchos, o tres hombres venidos de distintos lugares. Cuando meditamos en esto de los Tres Reyes Magos, descubrimos los tres colores: el negro, el amarillo y el blanco (y hay un cuarto: la púrpura de los reyes). He ahí los colores de la Gran Obra.
EL Matrimonio Gnóstico es grandioso; el Matrimonio Gnóstico se propone, ante todo, la cristificación. Mediante ese delicado artificio, tan sencillo, que todos conocen (para no dejar derramar el vaso de Hermes), se fabrica el mercurio de los sabios, y ese mercurio, tan citado en muchos libros de Alquimia, es el fundamento de toda nuestra autorrealización.
En principio, visto con el Ojo de Dagma, ese mercurio es negro (en principio); mas tarde me torna blanco. De entre las aguas negras, tenemos nosotros que secar la "gelatina blanca". Mas tarde, a base de nuevas transformaciones, se vuelve amarillo. Cuando da tal color, queda perfectamente listo pare recibir el azufre, el azufre rojo, es decir, el fuego.
Hay que saber preparar el mercurio. Repito: en principio es negro e inmundo, se encuentra en estado caótico, y está representado por el cuervo negro de la muerte. También se le alegoriza con una flor negra, metálica y mineral; pero si la pareja refina el Sacramento de la Iglesia de Roma, es decir, el sacramento del amor, tal substancia negra se vuelve blanca.
Al llegar a esa etapa, se dice que el alquimista ha extraído, de entre esas aguas negras, la "gelatina blanca". El proceso blanco, inmaculado, resplandece gloriosamente.
Al llegar a esa etapa del trabajo, se dice que el alquimista está trabajando con la blanca paloma del Espíritu Santo. Muchísimo mas tarde me torna amarillo, tal mercurio; entonces se dice que el alquimista está trabajando con el águila amarilla. Y por último, despierta el fuego sagrado en nosotros. Ese fuego está alegorizado por el azufre.
Cuando el azufre o fuego se une o fusiona, o se integra con el mercurio, este último queda extraordinariamente preparado. Un mercurio azufrado, provisto además de un poco de sal sublimada, forma un torbellino que asciende por la médula espinal, lentamente, abriendo las Siete Iglesias del Apocalipsis de San Juan. Si persevera el alquimista, esa substancia maravillosa (con ese mercurio azufrado) podrá crear, naturalmente, un Cuerpo Astral; el excedente de ese mercurio azufrado, viene a cristalizar en la forma esplendente y extraordinaria del Cuerpo Astral. En una segunda octava, cristaliza el excedente en la forma del Cuerpo Mental, y en la tercera octava, en la forma del Cuerpo Causal.
Cuando uno posee el Cuerpo Astral, sabe que lo tiene porque puede viajar, con él a cualquier lugar remoto del espacio infinito. Cuando uno tiene un Cuerpo Mental, puede asimilar la sabiduría universal; cuando uno tiene un Cuerpo Causal, puede manejar las circunstancias. Al llegar a ese estadio del Ser, se reciben los principios anímicos, se transforma uno en hombre de verdad.
Un hombre auténtico, un hombre legítimo, tiene derecho pleno a asistir a las bodas del cordero pascual; pero aún mas es necesario: el Hijo del Hombre tiene que perfeccionar esos cuerpos que ha fabricado, hasta que ellos, en sí mismos y por sí mismos, resplandezcan con el Oro del Espíritu.
Los Cuerpos de Oro, penetrándose y compenetrándose mutuamente, sin confundirse, son verdaderamente el To Soma Heliakon, el Traje de Bodas del Hombre Solar. Si uno posee el Cuerpo de Oro, podrá decirse que después viene el gran desposorio. Entonces el Alma se desposa con el Cordero. Esa es la cristificación...
A través de estas explicaciones simplifico, para que ustedes pueden entender.
Este Matrimonio Gnóstico que hoy se ha celebrado, tiene un sólo objetivo: crear el Cuerpo de Oro del Hombre Solar. Ese es el objetivo: para lograr al desposorio con el Cordero, porque pienso que este Matrimonio no se ha unido, únicamente, para reproducirse como lo hacen todos los animales intelectuales de la Tierra. Creo que se busca algo mas, creo que el anhelo es mayor; tengo entendido que se trata de crear el Cuerpo de Oro del Hombre Solar (pues eso es lo máximo), para lograr la liberación final.
Así pues, no podemos mas que felicitar a esta noble pareja que sigue el Camino Secreto que conduce a la autorrealización íntima del Ser.
Lo importante es que haya continuidad de propósitos si es que se quiere llegar a la meta; que el entusiasmo no sea pasajero, que el entusiasmo persista durante toda la vida.
Aquí no les decimos a ustedes que "el objeto del Matrimonio es crear hijos para el Cielo"; nosotros no les decimos eso. Nosotros les decimos que el objetivo del Matrimonio Gnóstico es lograr la creación del To Soma Heliakon, el Cuerpo de Oro del Hombre Solar, pare desposarse con el Cordero, para cristificarse. Nos interesa, de los contrayente su cristificación; lo primero que les aconsejamos es no derramar jamas el vaso de Hermes, transmutar, convertir el agua en vino. El esperma sagrado debe transformarse en el vino de luz del alquimista.
Así, mis caros hermanos, reciban pues, de parte de todos nosotros, nuestros mejores votos, nuestros mejores anhelos.
Con estas últimas palabras, doy por terminada, dijéramos, la Ceremonia de Matrimonio.

Servidor Samael Aun Weor

sábado, 3 de abril de 2010

EL CRISTO COSMICO Y LA SEMANA SANTA


Ante todo es necesario comprender a fondo lo que es realmente el Cristo Cósmico.
Urge saber en nombre de la verdad, que Cristo no es algo meramente histórico; las gentes están acostumbradas a pensar en Cristo como un personaje histórico que existiera hace mil novecientos sesenta y nueve años. Tal concepto resulta equivocado, porque el Cristo no es del tiempo. ¡El Cristo es atemporal! El Cristo se desenvuelve de instante en instante, de momento en momento. Cristo en sí mismo es el fuego sagrado, el fuego cósmico universal.
Si nosotros rastrillamos un cerillo, brotará el fuego; los científicos dirán que el fuego es el resultado de la combustión: más eso es falso, el fuego que brota dentro del cerillo, está contenido en el cerillo, sólo que con la frotación liberamos su prisión y aparece. Podríamos decir, que el fuego en sí mismo, no es el resultado de la combustión, más bien, la combustión es el resultado del fuego.
Conviene entender mis caros hermanos, que a nosotros lo que más nos interesa, es el fuego del fuego, la llama de la llama, la signatura astral del fuego.
La mano que mueve al cerillo para que aparezca la llama, tiene fuego, vida, o si no, no podría moverse; después de que el cerillo se apaga, la llama sigue existiendo en la cuarta vertical.
Los científicos no saben, qué cosa es el fuego. Lo utilizan, pero lo desconocen. Tampoco saben lo que es la electricidad, la utilizan, pero no la conocen. Así mismo queridos hermanos, conviene que ustedes entiendan lo que es el fuego. Antes de que la aurora de la creación vibrara intensamente, el fuego hizo su aparición.
Recuerden mis queridos hermanos, que hay dos unos: El primer uno es Aelohim, el segundo uno es Elohim; el primer uno es el Inmanifestado, el Incognoscible, la divinidad que no se puede pintar ni simbolizar, ni burilar. El segundo uno, brota del primer uno, y es el Demiurgo Arquitecto del Universo, el fuego.
Quiero que entiendan, que uno es el fuego que arde en la cocina, o en el altar, y otro es el fuego del espíritu como Aelohim o como Elohim. Elohim es pues el Demiurgo, el Ejército de la Voz, la Gran Palabra. Cada uno de los constructores del universo son llamas vivas, fuego vivo; escrito está que Dios es un fuego devorador. El fuego es el Cristo, el Cristo Cósmico. Elohim en sí mismo, ha brotado de Aelohim; Elohim en sí mismo se desdobla, para iniciar la manifestación cósmica, en el dos, en su esposa, en la Madre Divina, y cuando el uno se desdobla en dos, surge el tres, que es fuego. Las criaturas del fuego hacen fecundo el caos, para que surja la vida. Siempre que el uno se desdobla en dos, el tercero aparece: el fuego. El fuego hace fecundas las aguas de la existencia, y entonces el caos se convierte en el andrógino divino.
Así conviene entender, que el Ejército de la Voz, el Ejército de la Palabra, es fuego, y que ese fuego vivo, ese fuego viviente y filosofal que hace fecunda a la materia caótica, es el Cristo Cósmico, el Logos, la Gran Palabra. Pero para que el Logos aparezca, para que venga a la manifestación, el uno debe desdoblarse en dos, es decir: el Padre se desdobla en la Madre, y de la unión de los dos opuestos nace el tercero, ¡el Fuego! Ese fuego es el Logos, el Cristo que hace posible la existencia del universo en la aurora de cualquiera creación.
Conviene que entendamos mejor lo que es el Cristo. Que no nos contentemos con recordar la cuestión meramente histórica. Porque el Cristo es una realidad de instante en instante, de momento en momento, de segundo en segundo; él es el creador. El fuego tiene el poder de crear los átomos y de desintegrarlos, el poder para manejar las fuerzas cósmicas universales, etc. El fuego tiene el poder para unir todos los átomos y crear universos, como el poder para desintegrar universos. El mundo es una bola de fuego, que se enciende y se apaga según leyes.
Así que el Cristo es el fuego; por eso sobre la cruz verán ustedes las cuatro letras "INRI", que significa: "Ignis Natura Renovatur Integram", que equivale a "el fuego renueva incesantemente la naturaleza".
Ahora creo que ustedes van entendido porqué a nosotros nos interesa la signatura astral del fuego, la llama de la llama, lo oculto de lo oculto, el aspecto esotérico del fuego. Y es que en realidad el fuego es crístico, tiene poder para transformar todo lo es, todo lo ha sido, y todo lo que será. "INRI" es lo que nos interesa; sin "INRI" no es posible que nosotros nos cristifiquemos.
Les decía que el Cristo Intimo, el Cristo Cósmico, tiene que dar tres pasos: De arriba hacia abajo, a través de los siete regiones del universo. También les he dicho que el Cristo debe dar tres pasos de abajo hacia arriba. He aquí el misterio de los tres pasos y de los siete pasos de la masonería. Es una lástima que los hermanos masones hayan olvidado esto; en todo caso el Cristo, el Logos, resplandece en el cenit de la media noche espiritual. Como en el ocaso o en el Oriente, y cada una de estas tres posiciones es respetada en las siete regiones. El místico que se guía por la estrella de la media noche, por el Sol Espiritual, sabe lo que significan esos tres pasos, dentro de las Siete Regiones.
Pensamos también en el Sol, en el rayo y en el fuego; he ahí las tres lumbreras, los tres aspectos del Logos, en las Siete Regiones. Cuando el uno se desdobla en el dos, surge el tercero, y éste es fuego, que crea y vuelve nuevamente a crear. Este tercero puede crear con el poder de la palabra, con la palabra solar o la palabra mágica, o la palabra del Sol Central, ¡así crea el Logos!
Es por medio del fuego que nosotros podemos cristificarnos; inútilmente habrá nacido el Cristo en Belén, sino nace en nuestro corazón también. Inútilmente habrá sido crucificado y muerto y resucitado en la Tierra Santa, sino nace, muere y resucita también en nosotros.
Necesitamos encarnar el Cristo Cósmico, al espíritu del fuego, hacerlo carne en nosotros. En tanto que no lo hayamos hecho, estaremos muertos para las cosas del espíritu, porque él es la vida, es el Logos, es la Gran Palabra... ¡Heru Pakroat!
El es Vishnú. La palabra Vishnú viene de una raíz que es "Vish", que significa "penetrar"; él penetra en todo lo que es, ha sido y será. Necesitamos que penetre en nosotros para que nos transforme radicalmente. Sólo por medio del fuego lograremos nosotros aniquilar el Ego. Quien pretenda aniquilar el Ego únicamente con el intelecto, marcha por el camino del error.
Obviamente, necesitamos autoconocernos, si es que queremos cristificarnos, y si queremos autoconocernos para lograr la cristificación, necesitamos autoobservarnos, vernos a sí mismos; sólo por ese camino será posible llegar un día a la desintegración del Ego. El Ego es la suma total de todos nuestros defectos: Ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc., etc. Aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar todos nuestros defectos cabalmente.
Decía que necesitamos autoobservarnos para autoconocernos, porque si nos observamos a sí mismos, descubriremos nuestros defectos psicológicos y podremos trabajar sobre ellos. Cuando alguien admite que tiene un psicología, comienza a observarse; esto lo convierte de hecho en una criatura diferente.
Quiero que entiendan mis queridos hermanos gnósticos, la necesidad de aprender a observarse a sí mismo, a verse a sí mismos. Pero hay que saberse observar, porque una es la observación mecánica y otra es la observación consciente.
Alguien que conociera por primera vez nuestras enseñanzas diría: "¿Pero qué gano con observarme? ¡Esto es aburridor! He visto que tengo ira, he visto que tengo celos, ¿y qué?" ¡Claro está que así es la observación mecánica! ¡Nosotros necesitamos observar lo observado! ¡Y esto ya es observación consciente de nosotros mismos!
La observación mecánica de sí mismos, no nos conducirá jamás a nada; es absurda, inconsciente, estéril. Necesitamos la autoobservación consciente de sí mismo. Sólo así verdaderamente podremos autoconocernos, para trabajar sobre nuestros defectos.
Que sentimos ira en un instante dado, vamos a observar lo observado, la escena de ira (no importa que lo hagamos más tarde, pero vamos a hacerlo, y al observar lo observado, lo que vimos en nosotros, sabremos realmente si fue ira o no fue), porque pudo haberse provocado algún síncope nervioso que tomamos por ira, que de pronto fuimos invadidos por los celos, pues vamos a observar lo observado.
¿Que fue lo que observamos? ¡Tal vez que la mujer estaba con otro tipo! Y si es mujer, ¡tal vez vio a su hombre, con otra mujer, y sintió celos! En todo caso, muy serenamente y en profunda meditación, observaremos lo observado, para saber realmente, si existió o no existieron los celos.
Al observar lo observado, lo haremos por medio de la meditación y la autorreflexión evidente del Ser, así, la observación se torna consciente.
Cuando uno, se hace consciente de tal o cual defecto de tipo psicológico, puede trabajarlo con el fuego. Tendría uno que concentrarse en Stella Maris, Tonantzin, Rea, Cibeles, Marta, etc. Ella es una parte de nuestro Ser, pero derivado. Es la serpiente ígnea de nuestro mágicos poderes, la cobra sagrada, fuego ardiente; ella con sus poderes flamígeros podrá desintegrar el defecto psicológico, el agregado psíquico que nosotros hallamos autoobservado conscientemente. Y es obvio que a su vez la Esencia o fuego embotellado en el agregado psíquico que desintegremos, resplandecerá, será liberado, y a medida que vayamos desintegrando los agregados, los porcentajes de Esencia (que es fuego crístico) se multiplicarán, y un día el fuego resplandecerá dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Necesitamos que el fuego arda en nosotros, sólo "INRI", nombre sagrado puesto sobre la cruz del Mártir del Calvario, puede quebrantar los agregados psíquicos. Aquellos que pretenden desintegrar todos esos agregados, sin tener en cuenta el camino, están equivocados, y no solamente andan mal, sino que también extravían a los demás.
Se dice que el Crestos nació en la aldea de Belén, hace mil novecientos sesenta y nueve años, lo cual es falso, porque la aldea de Belén no existía en aquella época. Belén tiene una raíz caldea: "Bel", y "Bel" es el fuego; la Torre de los caldeos.
En nuestro cuerpo, la torre es la cabeza y el cuello, porque el resto del cuerpo es el templo. Quien ha logrado elevar el fuego sobre sí mismo, quien lo pueda levantar hasta la cabeza, hasta el cerebro, hasta el tope, de hecho podrá convertirse en el cuerpo de Crestos, el fuego, el espíritu del fuego.
Y es, el espíritu original, primigenio quien podrá cristificarnos totalmente. Es el fuego, fohat, ardiendo dentro de nosotros mismos, quien nos transformará totalmente. Una vez que el fuego arda dentro de nosotros, seremos cambiados totalmente, seremos convertidos en criaturas plenamente diferentes, seremos convertidos en seres distintos, y entonces gozaremos de la iluminación plena y de los poderes cósmicos. Así que entendido esto mis queridos hermanos, debemos trabajar con el fuego.
Al que sabe, la palabra da poder, nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquel que lo tiene encarnado.
El Cristo, el espíritu del fuego, no es un personaje meramente histórico, es el Ejército de la Palabra, es una fuerza que está más allá de la personalidad, del Ego y de la individualidad. Es una fuerza, como la electricidad, como el magnetismo, un poder, un gran agente cósmico y universal. Es la fuerza eléctrica que puede originar nuevas manifestaciones. Ese fuego cósmico, entra en el hombre que está debidamente preparado, en el hombre que tenga la Torre (esa de Belén) ardiendo.
Cuando el Cristo encarna en un hombre, éste se transforma radicalmente. Es el Niño Dios que debe nacer en cada criatura. Así como él nació en el universo hace millones de años, para organizar totalmente este sistema solar, así también debe nacer en cada uno de nosotros.
El nace en el establo de Belén, es decir, entre los animales del deseo, entre los agregados psicológicos que necesita quebrantar, porque sólo el fuego puede quebrantar tales agregados; así el fuego aparece donde están esos agregados para destruirlos, para volverlos polvareda cósmica y liberar el alma, la Esencia. ¿Cómo podrá él libertar el alma, si no penetrara profundamente en el organismo humano?
En el Oriente, Cristo es Vishnú, y repito: La raíz "Vish", significa penetrar. El fuego, Cristo, el Logos, puede penetrar profundamente en el organismo humano, para quemar las escorias que tenemos dentro; pero necesitamos amar al fuego, rendirle culto a la llama.
Ha llegado la hora de entender que sólo el fohat puede transformarnos radicalmente. Cristo dentro de nosotros opera quebrantando las raíces del mal. "INRI", quebrantando los agregados psíquicos, es formidable, los reduce a cenizas. Pero necesitamos trabajar con el fuego.
Por eso, en nuestros trabajos de concentración, debemos invocar a la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes, porque sólo con el fuego podemos quebrantar todos los elementos psíquicos indeseables que en nuestro interior cargamos. El frío lunar nunca podrá quebrantar los agregados psíquicos, necesitamos de los poderes flamígeros del Logos. Necesitamos del "INRI" para transformarnos.
Mis caros hermanos, entiendan lo que es la Semana Santa: y la Semana Santa tiene siete días.
"El que en mi cree nunca andará en tiniebla, más tendrá la lumbre de la vida. Yo soy el pan de la vida, yo soy el pan vivo, el que come mi carne y bebe mi sangre, tendrá la vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él".
El Señor no guarda rencores para nadie. "¡Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Pronunciada esta gran palabra, no se escucharán sino rayos y truenos, en medio de grandes cataclismos interiores. Cumplida esta labor del espíritu en el cuerpo, será depositado el Cristo o el Crestos, el Christus, Vishnú, "el que penetra", en su sepulcro místico.
Y yo les digo en nombre de la verdad y de la justicia, que al tercer día, después del tercer acto, será levantado y resucitado en el iniciado para transformar a éste en una criatura perfecta. Quien lo logre, se convertirá de hecho en un Dios terriblemente divino, más allá del bien y del mal.
Tenemos que aprender a ver el Cristo, no desde el punto de vista meramente histórico, sino como el fuego, como una realidad presente, como "INRI".
Tenía se dice, doce apóstoles; esos doce apóstoles están dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Son las doce partes fundamentales de nuestro propio Ser, las doce potestades dentro de cada uno de ustedes, en su propio Ser interior profundo.
Hay un Pedro, que se entiende con los Misterios del Sexo.
Hay un Juan, que representa el Verbo, a la Gran Palabra. ¡Heru Pakroat!
Hay también un Tomás, que nos enseña a manejar la mente.
Hay un Pablo que nos muestra el camino de la sabiduría, de la Filosofía de la Gnosis.
Dentro de nosotros mismos está también Judas, no aquel Judas que entrega al Cristo por treinta monedas de plata, ¡no! Un Judas diferente, un Judas que entiende a fondo la cuestión del Ego. Un Judas, cuyo evangelio nos lleva a la disolución del mí mismo, del sí mismo.
Hay un Felipe que es capaz de enseñarnos a viajar fuera del cuerpo físico, a través del espacio.
Hay un Andrés, que nos indica con precisión meridiana lo que son los tres factores de la Revolución de la Conciencia: Nacer, es decir, cómo se fabrican los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. Morir, cómo se desintegran los factores particulares que se relacionan con nosotros, específicamente y con cada uno de nosotros. Sacrificarse por la humanidad; la cruz de San Andrés indicando la mezcla del azufre y el mercurio tan indispensable para la creación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, mediante el cumplimiento del Deber Parlok, es profundamente significativo.
Mateo, científico cuan ninguno, existe en nosotros, nos enseña la ciencia pura (desconocida para los científicos que solo conocen todo ese podridero de teorías universitarias que hoy están de moda y mañana pasan a la historia). ¡Ciencia pura es completamente diferente! Sólo Mateo puede instruirnos en ella.
Lucas, con evangelio solar, es profeta, y nos indica lo que ha de ser la vida en la Edad de Oro.
Cada uno de los doce, están dentro de nosotros mismos, porque nuestro Ser tiene doce partes fundamentales: los Doce Apóstoles aquí y ahora. Así, quienes quieran llegar a ser magos en el sentido trascendental de la palabra, tienen que aprender a relacionarse consigo mismo, con cada una de las doce partes del Ser, y esto sólo es posible quemando con el "INRI" los agregados psicológicos que en nuestro interior cargamos.
Tanto el Ego exista en nosotros, las correctas relaciones con todos y cada una de las partes de nuestro Ser resultará imposible. Pero si nosotros incineramos el Ego, entonces sí podremos establecer correctas relaciones consigo mismos, y con cada uno de los doce que en nuestro interior existen.
Así que quítense de la cabeza la idea de los Doce Apóstoles históricos.
¡Búsquenlos dentro de sí mismos, ahí están! Todo está dentro de nosotros mismos, aquí y ahora.
Ha llegado la hora de un cristianismo más esotérico, más puro, más real. Ha llegado la hora de salir de la cuestión meramente histórica y pasar a la realidad de los hechos.
La cruz misma del Calvario, es hondamente significativa. Bien sabemos nosotros que el phalus vertical, dentro del cteis formal hacen cruz. En otras palabras, enfatizaremos diciendo: El Lingam-Yoni, correctamente conectado forma cruz.
Es con esa cruz que nosotros necesitamos avanzar por el sendero que ha de conducirnos hasta el Gólgota del Padre; les invito a todos a entrar en el camino de la cristificación.
No olviden ustedes que cada vez que el Señor de Compasión viene al mundo, es odiado por tres clases de hombre: Primero, por los ancianos, las gentes llenas de experiencias que dicen: "¡Ese hombre está loco, vean lo que trae, no oigan lo que está diciendo, no está de acuerdo con nosotros, con lo que pensamos, tenemos experiencia, éste hombre perjudica, daña!" Segundo, es rechazado por los escribas, es decir por los intelectuales de la época. Cada vez que el Señor de Gloria ha venido al mundo, los intelectuales han estado en contra de él. Lo odian mortalmente, porque no encaja dentro de sus teorías, significa un peligro para su sistema, para sus sofismas, etc. Tercero, por los sacerdotes, porque todos ellos ven en él un peligro para su respectiva secta.
Así que en nombre de la verdad les digo que el Cristo es tremendamente revolucionario, rebelde. Es el fuego que viene a quemar todas las podredumbres que cargamos dentro. Es el fuego que viene a reducir a cenizas nuestros prejuicios, nuestros preconceptos, nuestros intereses creados, nuestras abominaciones, y hasta nuestras experiencias de tipo personal.
¿Creen ustedes acaso que el Cristo podría ser aceptado por tantos millones de seres humanos que pueblan el mundo? ¡Se equivocan! Cada vez que él viene al mundo, se levantan las multitudes contra él; es la cruda realidad de los hechos.
De Semana Santa estoy hablando. Digo en nombre de la verdad y de la justicia, que sólo el fohat ardiendo dentro de nosotros podrá salvarnos.
Ninguna teoría, ningún sistema podrá llevarnos a la liberación. Quienes pretendan quebrantar el Ego a base de puras teorías, con el frío intelecto, son seres meramente reaccionarios, conservadores, retardatarios y marchan por el camino de la gran equivocación.
Esta Babilonia que llevamos dentro, esta ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos, donde viven los demonios de la ira, de la codicia, de la lujuria, de la envidia, del orgullo, de la pereza, de la gula, etc., debe ser destruida con el fuego.
Necesitamos levantar ahora, dentro de sí mismos a la Jerusalén Celestial. Recuerden que los cimientos de la Jerusalén Celestial son doce, y que en cada uno de ellos, está escrito el nombre de algún apóstol. Los nombres de los Doce Apóstoles están en los doce cimientos. Esa Jerusalén debemos edificar dentro de nosotros mismos. Más, solamente será posible algún día, en que con el fuego destruyamos a Babilonia la Grande, la madre de todas las fornicaciones y abominaciones de la Tierra; ciudad psicológica que en nuestro interior cargamos. Cuando lo logremos, edificaremos a la Jerusalén Celestial (aquí y ahora) dentro de sí mismo.
Repito, la base de esa Jerusalén, tiene doce puertas, y en cada una de las doce puertas hay un Angel que representa a cada uno de los doce, dentro de nosotros mismos. Y las doce puertas, son doce perlas preciosas, son doce puertas de libertad, doce puertas de luz y de esplendor, doce poderes cósmicos.
Y la ciudad toda es oro puro, sus calles y sus plazas (el oro del espíritu que nosotros debemos fabricar en la Forja de los Cíclopes). No tiene la ciudad necesidad de lumbrera externa o sol externo o luna externa porque el Señor es su lumbrera, es el fuego, y él arderá dentro de nosotros mismos. El muro de la gran ciudad tiene ciento cuarenta y cuatro codos. Si sumamos aquellas cifras entre sí (1 + 4 + 4) tendremos nueve. Y la Novena Esfera, el sexo (porque solo mediante la transmutación de la energía creadora podremos arder el fuego en nosotros). El tamaño de la ciudad es de doce mil estadios, y nos recuerda a los doce trabajos de Hércules (necesarios para lograr la completa realización íntima del Ser), y nos recuerda a los Doce Aeones, a los Doce Apóstoles. Y en el centro de la ciudad está el Arbol de la Vida, los Diez Sephirotes de la Cábala hebraica: Kether, Chokmah y Binah, con la corona sephirótica: Geburah, Tiphereth, Netzach, Hod, Jesod y Malkuth (las siete regiones del universo). El Arbol de la Vida alegoriza a todas las doce grandes regiones cósmicas. ¡Dichoso el que llegue al Aeón Trece, donde debe estar siempre Pistis Sophía!
Dentro de la Jerusalén Celestial hallamos también a los Veinticuatro Ancianos quienes prosternados en Tierra depositan sus coronas a los pies del Cordero (ese Cordero inmolado es el fuego que arde en éste universo, desde la aurora de la creación, desde el amanecer de éste universo). Los Veinticuatro Ancianos son también veinticuatro partes de nuestro propio Ser, y el Cordero mismo es el Ser de nuestro Ser.
Dichoso quien pueda alimentarse con los frutos del Arbol de la Vida, porque ese será inmortal; dichoso aquel que pueda alimentarse con cada uno de esos frutos, aquel que pueda en verdad nutrirse con esa corriente de vida que viene desde el Aeón Trece, hasta el cuerpo humano, porque jamás conocerá enfermedades y se hará inmortal.
Pero para poder uno nutrirse con el Arbol de la Vida, necesitará antes de todo haber eliminado los agregados psíquicos. Recuerden ustedes que los agregados psíquicos (viva personificación de nuestros errores) alteran el Cuerpo Vital, y éste alterado, daña al cuerpo físico; así surgen las enfermedades en nosotros.
¿Quien es el que produce las úlceras? ¿No es acaso la ira?
¿Quién produce el cáncer? ¿No es acaso la lujuria?
¿Quién produce la parálisis? ¿No es acaso la vida materialista, grosera egoísta y fatal?
Las enfermedades son producidas por los agregados psíquicos o demonios rojos de Seth, viva personificación de nuestros errores. Cuando todos los demonios rojos de Seth hayan sido aniquilados con el fuego, cuando nuestra mismísima personalidad haya sido quemada, entonces nos nutriremos con el Arbol de la Vida. La vida, descendiendo desde el Absoluto, a través de los Trece Aeones penetrará en nuestro cuerpo y nos hará inmortal; la salud será recobrada, jamás se volverá a tener enfermedades.
De nada sirven los científicos con todas sus ciencias para curar; si ellos curan, el paciente se vuelven a enfermar. Es claro que el Ego mete el veneno de sus morbosidades y podredumbres dentro de los órganos y los destruye; he aquí el origen de todas las enfermedades. Las gentes quieren una panacea para curarse, pero en tanto tengan el Ego vivo, vivirán enfermos.
Ha llegado la hora de entender que necesitamos quemar a la Babilonia dentro de sí mismos, y edificar a la Jerusalén.
La Jerusalén Celestial vista desde lejos, es como una piedra de jaspe (transparente como el cristal); es la Piedra Filosofal. Dichoso el que consiga la Piedra Filosofal, porque se transformará radicalmente y tendrá poderes sobre el fuego, sobre el aire, sobre las aguas y sobre la tierra.
Necesitamos un cristianismo esotérico (un cristianismo vivo, no un cristianismo muerto), un Cristianismo Gnóstico que pueda transformarnos radicalmente.
El Movimiento Gnóstico, la Iglesia Gnóstica, nuestros estudios Gnósticos Antropológicos, mostrarán a la humanidad la senda de la liberación.
Más así como estamos, con el Ego vivo, fuerte, robusto, marchamos por el camino del error.
¡Necesitamos aprender a amar el fuego, y a trabajar en realidad, con los Misterios del Fuego!

Servidor V.M. Samael

viernes, 26 de marzo de 2010

Reflexionando sobre la vida y la muerte de cada ser, y su autorrealización como esencia del Kristo


Escribo esta anécdota como corolario de tantas historias que tengo para contar a mis hermanos Gnósticos y que hacen parte del aprendizaje que he tenido que hacer en este largo camino de la Vida, donde por razones ya conocidas por muchos y desconocidas por otros, he tenido que venir haciendo un recorrido comprendiendo los diferentes aspectos de la Vida; es así como hoy me dispongo a ilustrar a ustedes esta penosa y para mí, muy dolorosa anécdota.

Solo me anima el interés que todos mis hermanos se den a la tarea de estudiar la Gnosis viva, esa Gnosis que vive y palpita en el corazón como viva representación del CRISTO VIVO; ESE HÁLITO DE Vida que se desprendió desde el Absoluto para venir hasta este mundo de las formas a mover las esencias que se encuentran diseminadas en la Naturaleza y en los humanos.

Es necesario comprender que el CRISTO nunca es histórico, el CRISTO es de un presente, solo que su enseñanza se extiende a todas las épocas para mantener su presencia latente en la Vida.

Un día asoleado de verano, mientras contemplaba el pasar de las nubes con rumbo desconocido, sabiendo que ese movimiento orquestado obedecía a desideratos divinos, y de la poca importancia que le damos a esas anónimas viajeras que son vistas por todos, mas que nadie conoce la misión invaluable que cumplen en la Vida, ya que son las encargadas de llevar las lluvias donde hay sequía para que la Vida se mantenga, yo me decía: “Qué lindo sería que nosotros, como humanos, también nos pudiéramos deslizar en la Vida dentro de un anonimato para llevar Amor, Sabiduría, Paz y Armonía a tantas criaturas que por razones desconocidas, no saben los motivos por los cuales sufren”.

Quise conocer el fenómeno que se sucede entre dos bandos enfrentados a muerte, defendiendo ideales que carecen de fundamentos cristianos. Sucedió en un territorio de nuestro afligido Planeta; al llegar allí fue grande mi sorpresa, ya que pensé que me encontraría con dos ejércitos enemigos, y no fue así; lo que pude observar fue algo que merece un verdadero análisis y reflexión.

Vi unas nubes sanguinolentas que flotaban en el campo donde sería la batalla; en esas nubes se formaron burbujas de un tamaño como de pelotas de baloncesto; esas burbujas iban produciendo unos sonidos que ensordecían mis oídos, y por ende los oídos de los ejércitos en conflicto, produciendo así una desesperación general.

Quise ver a las personas que se disponían a la batalla, pero no es fácil para mí explicar en unas líneas, el impacto emocional y psíquico que tenía cada una de aquellas criaturas, mucho menos poder explicar el espanto y el horror de los niños, mujeres, ancianos e indefensos que estaban presentes y que sabían, por un instinto natural, que en ese día sobre ellos recaería la muerte. Las carnes de los cuerpos de esas personas indefensas, antes de caer por las balas, se desgarraban y los gritos de terror que emitían, producían nubarrones negros que se mezclaban con las nubes rojas de sus adversarios.

Al ver esto, yo me decía: “¿Por qué estas personas antes de caer muertos, ya saben lo que les va a pasar, produciendo así este fenómeno en la parte interna?”. La respuesta no se hizo esperar, y fue así como pude observar que la vida celular de cada persona, animal o planta, tiene una intercomunicación con la Vida que sostiene toda la Naturaleza y antes de morir una persona, animal o planta, ya esa inteligencia de la Vida celular, lo sabe. Momentos desgarradores, horripilantes fueron para mí aquellos en que esas almas ya sabían que tendrían que morir y esas indefensas criaturas solo necesitaban que esa sentencia se ejecutara lo más rápido posible, para poder salir de aquel momento espantoso en que ya se veían muertos, pero estaban vivos.

Querido lector, en estos momentos en que escribo mi relato, viene a mi memoria algo que tiene demasiada trascendencia: “Cuando el Alma o Ego (llámese como sea), comprende que su sentencia o su fin ha llegado pero que su cuerpo todavía está vivo, recibe el «PRIMER JUICIO», y en medio del horror de la muerte y el rechinar de los dientes, pasa por su mente todos los momentos en que pudo haber hecho un cambio en su vida, ya que en ese instante no se ve atacado por la muerte, sino por toda la feura de lo que ha sido su pecado”......

Son instante que en la cronología del tiempo serían milésimas de segundos, pero que en la eternidad es tiempo. Niños, criaturitas que por su edad, no comprenden y que para ellos el horror es más grande, y todo se convierte en momentos desgarradores. Es así que el verdugo que ejecuta esa muerte no es una persona, no es un demonio, es algo más .......; es una fuerza que se ha encarnado en un cuerpo humano y que descarga sobre una inocente víctima, la fuerza de las «Tres Furias» que enloquece a las personas que ejecutan el crimen y la maldad.

 LA FURIA DE LA MENTE, « dizque de los ideales».
 LA FURIA DE LA VENGANZA, « dizque cobrando deudas anteriores».
 LA FURIA DEL PODER, «dizque para demostrar que son superiores»; pisoteando así la sangre de sus víctimas y encarnando por ende sus maldades.

Querido lector, usted debe saber que quien mata por venganza, sobre el victimario recaerá la venganza de la víctima; y fue así como pude observar con mis ojos y sentidos sorprendidos, la forma cómo se ejecutaba una guerra que no tenía razón de ser, en la que dos pueblos enfrentándose, envenenaban la atmósfera de nuestro Planeta; el rojo de los victimarios avanzando por el cielo, impulsando a otros a la destrucción, y la nube negra de las víctimas avanzando, invadiendo a otros con el rencor y la venganza; y las almas de esas víctimas, llenas de horror y espanto, condenadas a no tener regreso por tres cosas que quiero que usted, querido lector, sepa:

1. Porque, en el final de la raza, todas las circunstancias están dadas para que se intensifiquen las guerras y la destrucción.
2. Esas víctimas de la barbarie, al tomar de nuevo un cuerpo físico, no vendrían que a ejecutar más barbarie.
3. Porque esa atmósfera que dejan las víctimas, no tendría una forma de acabarse, y también no se podría limpiar el aura del Planeta al reingreso de toda criatura eliminada por esa barbarie.

Después de haber narrado este hecho, vino a mi presencia algo más conmovedor: “La Naturaleza, produciendo unas reacciones demasiado terribles, lanzaba fuera de ella a unas criaturas inhumanas que tenían patas de cabra, manos de mandriles, figuras humanas de escalofriante presencia, con colmillos que sobresalían de sus mandíbulas que más bien parecían de jabalí, emprendiendo la huida a lugares donde hubiesen más guerras”
Al ver esto, yo me preguntaba: “¿Qué clase de elementos son éstos?”, y una voz que ensordecía mis oídos, me decía: “Ellos son los que beberán la sangre de las víctimas y que continuarán ejecutando la maldad como castigo de quienes no quisieron arrepentirse a tiempo”; y yo, lleno de espanto, me seguía preguntando: “Esto merece una explicación más, ¿quién me la va a dar?”.

Pedí con gran voz en el campo desolado por la guerra que se estaba suscitando, ..... y se me apareció una niña que representaba unos doce años, con la ropa rasgada, las manos rasguñadas, con mucho dolor en su semblante y me dijo: “¿Qué hace usted aquí, en medio de este drama tan desolador?”, y yo le contesté: “Quiero conocer y saber quiénes son estas extrañas criaturas de una presencia horripilante que veo en el campo de batalla”; y la niña me contestó: “Son los elementos que se saciarán con la sangre de los hombres, mujeres, ancianos y niños que caen por la guerra; estos elementarios demonios se tragarán la sangra de tanto pecador, y a ellos los devorará el fuego del Planeta para que se depure”. Yo le pregunté: “¿Qué culpa tienen los niños, ancianos y mujeres de todo esto que está pasando?” y la niña me dijo: “Si no fueran culpables, no estarían aquí, no hubieran sido juzgados para morir en esa forma”. “¿Acaso, no son niños inocentes?”, fue mi pregunta, a lo que ella me contestó: “Sus cuerpos, sí, sus almas, no.” Le volví a preguntar: “¿Cuándo terminará esta guerra?”, y señalándome la gente, los pueblos, los campos y las ciudades, me dijo: “¡Mira todo lo que falta!”.

Le pregunté: “¿Por qué andas así, si tú eres la Madre Naturaleza?”. Me dijo: “Como anciana, es mucho lo que he enseñado a mis hijos; como mujer adulta son muchos los maltratos que he recibido y como niña, me siento huérfana porque quien me debería acompañar, cuidar y respetar, me ha maltratado y me ha abandonado”. Le pregunté: “Si hay un lugar seguro para poder vivir, dime dónde”. Me dijo: “Sí hay un lugar seguro, pero necesitas prepararte mucho para que puedas habitar en él” Y yo le dije: “¿En qué forma me preparo más?”, y ella me dijo: “Recuerdas que tú eres un Pueblo y si ese Pueblo se prepara, tú estarás preparado; si ese Pueblo no se prepara, tú no podrás viajar allá”. A lo que le dije: “¿Qué culpa tengo yo de la impreparación de ese Pueblo?”, y ella me contestó: “La Vida no sufre por sus culpas, la Vida sufre por las culpas de los que representa. Tú eres la Vida y haces parte de ella”. Le dije: “La Humanidad no acepta el Mensaje, ¿qué hago?”, y me dijo: “En el firmamento hay millones de estrellas, sin embargo el sol alumbra más que ellas y es uno solo. Cada persona que se levanta de entre los muertos, alumbra por mil; cada persona que encarna a DIOS, alumbra por tres mil, y cada persona que se libera, alumbra por seis mil. Solo necesitas:
 Ayudar a los que han dejado de ser «MUERTOS»;
 Ayudar a los que se van a unir a «DIOS»
 Ayudar a los que se «LIBERAN».
Con estos diez mil, tú puedes vivir en ese lugar seguro”.

Luego me dijo: “Ven, te muestro lo que quedará después de estas cosas”. Pude ver un paisaje lóbrego y desolado y me decía: “Así quedará todo lo que hoy es; las grandes ciudades donde tiene su reinado el demonio”. “Mira allá”. Pude observar campos floridos, cultivados con toda clase de alimentos frescos; en medio de esos campos habían pequeñas viviendas con personas que labraban la tierra. “Allí habitará ese Pueblo que no ha hecho reinados en la tierra, que solo vivirá de los frutos de sus sembrados y dando frutos para el Creador”, luego me dijo: “Me marcho......”. Le pregunté: “¿Tengo alguna fecha para que se cumpla todo esto?”, y me dijo: “Esto ya se está cumpliendo, si tú crees en lo que te he narrado”.

LA NATURALEZA.


Servidor V. M. Lakhsmi

jueves, 4 de marzo de 2010

COMO SE SACRIFICA EL SUFRIMIENTO

Voy a decirles a ustedes una gran verdad: el dolor, ciertamente, se sacrifica autoexplo­rándolo y haciéndole la disección. Tomemos un caso concreto: pongamos que un hombre, de pronto, encuentra a su mujer platicando muy quedito, por ahí en un cuarto, con otro hombre. Realmente, esto puede provocarle ciertos celos. Ahora, si encuentra a la mujer ya demasiado quedito, en demasia­da intimidad con un sujeto xx, puede haber un estallido de celos acompañado de un gran disgusto; tal vez hasta tenga una riña con el otro hombre, por celos. Esto produce un dolor espantoso al marido, al marido ofendido, que puede dar origen a un divorcio. Hay un dolor moral horripilante; sin embar­go, no era para tanto, sino que simplemente platicaba muy quedito. Al marido no le consta nada malo, pero la mente, pues, hace muchas conjeturas y aunque la mujer niegue, niegue y niegue, la mente tiene muchos pasi­llos, muchos recovecos, en los que se forman realmente muchas suposiciones.
¿Qué hacer para eliminar ese dolor, cómo sacrificarlo? ¿Cómo renunciar al dolor que le ha producido eso? Hay una forma de hacerlo, de sacrificar ese dolor. ¿Cuál? La autorrefle­xión evidente del Ser, la autoexploración de sí mismo.
¿Están seguros ustedes, por ejemplo, que nunca han tenido relación con otra mujer? ¿Se está seguro que jamás se ha acostado uno a dormir con otra fémina? ¿Se está seguro que uno jamás ha sido adúltero, ni en esta ni en pasadas existencias? Claro está que nosotros todos, en el pasado, fuimos adúlteros y fornicarios; eso es obvio.
Si uno llega a la conclusión, pues, de que uno también fue fornicario y adúltero, entonces, ¿con qué autoridad está juzgando a la mujer? Al juzgarla, lo hace sin autoridad. Ya Jesús El Cristo, en la parábola de la mujer adúltera (aquella mujer de los Evangelios Crís­ticos), exclamó: "¡El que se sienta libre de pecado, que arroje la primera piedra!" Nadie la arrojó, ni el mismo Jesús se atrevió a acu­sarla. Le dijo: "¿Dónde están los que te acusaban? Ni yo mismo te acuso; vete y no peques más"... Ni él mismo, que era tan perfecto, se atrevió; ahora nosotros, ¿con qué autoridad lo haríamos?
Entonces, ¿quién es el que nos está provo­cando ese sentimiento de supremo dolor? ¿No es acaso el demonio de los celos? ¡Ob­viamente, sí! ¿Y qué otro demonio? El Yo del amor propio, que ha sido herido mortalmente, pues el Yo del amor propio es egoísta en un ciento por ciento. ¿Y cual otro? El Yo, dijéramos, de la autoimportancia (se siente muy im­portante, se dirá: "Yo, que soy el señor don fulano de tal, ¿y que esta mujer venga aquí, con esta clase de conducta?"). ¡Vean qué orgullo tan terrible el del señor de la autoimportancia! O aquel otro de la intolerancia que dice: "¡Fuera, adúltera; te condeno, malvada; yo soy virtuoso, intachable!" He ahí, pues, el delito dentro de uno mismo; ese tipo de Yoes son los que vienen a producir dolor.
Cuando uno llega a la conclusión de que son esos Yoes los que le han provocado el dolor, entonces se concentra en la Divina Madre Kundalini y ella desintegra esos Yoes; cuando se ha desintegrado el Yo, el dolor termi­na. Al terminar el dolor, queda la Conciencia libre; entonces, mediante el sacrificio del dolor, aumenta la Conciencia, se adquiere la fortaleza.
Supongamos que no sean simples celos, sino que hubo adulterio de verdad; entonces tendrá que venir el divorcio, porque eso lo autoriza la Ley Divina. En este caso, también puede decirse que se puede sacrificar ese dolor y decir: "Bueno, ya adulteró; ¿estoy seguro yo de no haber adulterado jamás? Entonces, ¿por qué condeno? No tengo derecho a conde­nar a nadie, porque el que se sienta libre de pecado, que arroje la primera piedra". "¿Quien es el que me está proporcionando el dolor? Los Yoes de la intolerancia, de la autoimportancia, de los celos, del amor propio, etc."
Habiendo llegado a la conclusión de que son esos los que nos están ocasionando el dolor, debemos trabajar para desintegrarlos y el dolor desaparecerá, quedará eliminado. ¿Por qué? Porque se ha sacrificado, y eso trae un aumen­to de la Conciencia, pues aquellas energías que estaban involucradas en el dolor, quedan libe­radas. Esto trae no solamente la paz del cora­zón tranquilo, sino que además trae un aumen­to de la Conciencia; eso se llama "sacrificar el dolor".
Pero la gente es capaz de todo, menos de sacrificar sus dolores, y resulta que los máximos dolores son los que brindan a uno las mejores oportunidades para el despertar, para el despertar de la Conciencia.
Hay que sacrificar el dolor, y existen muchas clases de dolores. Por ejemplo, un insultador. ¿Qué nos provoca un insultador? Pues el deseo de venganza (inmediatamente, muy inmediatamente). ¿Por qué? Por las palabras di­chas. Pero si uno no se identifica con los Yoes de la venganza, es claro que no contes­taríamos al insulto con el insulto; mas si uno se identifica con los Yoes de la venganza, éstos lo relacionan a uno con otros Yoes más perversos y termina uno en manos de Yoes terriblemente perversos y haciendo grandes disparates.
Así como existe fuera de nosotros la ciudad (la ciudad de México, por ejemplo) y así como en la ciudad esta de la vida urbana, común y corriente, hay gentes de toda clase: Colo­nias de gentes buenas, Colonias de gentes malas, así también sucede con la ciudad interior, con la ciudad psicológica; en esa ciudad psicológica viven muchas gentes, muchas gentes (nuestros propios Yoes son esas gentes que viven allí) y hay Colonias de gentes decididamente perversas, hay Colo­nias de gentes medias y hay Colonias de gentes más o menos selectas (nuestra propia ciudad psicológica es eso).
Si uno se identifica por ejemplo con un Yo de venganza, éste a su vez lo relaciona a uno con otros Yoes de barrios muy bajos, donde viven asesinos ladrones, etc., y al rela­cionarse con éstos, ellos a su vez lo controlan a uno, le controlan el cerebro y resulta hacien­do barbaridad y media (va uno, por último, a parar a la cárcel). Pero, ¿cómo evitar, en­tonces, caer uno en semejantes tugurios? No identificándose con el insultador, no identificándose.
Hay Yoes dentro de uno que le dictan lo que debe hacer y le dicen: "¡Contesta, véngate, sácate el clavo, desquítate!" Si uno se identifica con ellos, termina haciéndolo: contestando pues al insultador, termina uno vengándose, desquitándose; pero si uno no se identifica con el Yo que le está dictando que haga semejante locura, pues entonces no hace eso. En todo caso, lo interesante sería que el ofendido pudiera sacrificar el dolor, y puede sacrificarlo si a través de la meditación com­prende que el insultador es una máquina que está controlada por determinado Yo insultante, y que lo ha insultado un Yo, y si comprende también que él es otra máquina que tiene adentro Yoes del insulto. Enton­ces, si uno compara y dice: "Aquel me insulta, pero dentro de mí también existen Yoes del insulto; luego no tengo por qué condenarlo. Además, ¿qué es lo que se ha herido en mí? Posiblemente el amor propio, posiblemente el orgullo. Bueno, entonces tengo que descubrir si fue el amor propio, o si fue el orgullo, o qué. Cuando uno ha descubierto quién fue el que se hirió, pues si sabe que fue el orgullo, debe desintegrar el orgullo, y si sabe que fue el amor propio, debe desintegrar el amor propio. Esto da como resultado, al desintegrarlos, que queda libre del dolor, pues ha sacrificado el dolor y en su reemplazo ha nacido una virtud: la de la serenidad (a despertado aún más).
Hay que tener en cuenta estos factores y aprender a sacrificar el dolor. La gente es capaz de sacrificarlo todo, menos el dolor: quie­ren mucho sus propios sufrimientos, los idola­tran; he ahí el error.
Aprender a sacrificar uno sus mismos dolores, es lo interesante para despertar Conciencia. Claro, no es cosa fácil, el trabajo es duro y va contra uno mismo; es algo muy duro, no es muy dulce, pero sí vale la pena ir uno contra sí mismo, por los resultados que se van a obtener al despertar.

P.- Venerable Maestro: ¿qué es un Pa­ramartasatya?
R.- ¿Qué podría decirte de un Paramartasatya (de un habitante del Abso­luto)? No se alcanza semejante estatura sino mediante sucesivos despertares de la Concien­cia, y no se puede llegar a los sucesivos desper­tares de la Conciencia, sin aprender a sacrifi­car los propios sufrimientos. Porque, en rea­lidad de verdad, cada vez que uno sacrifica un sufrimiento, se acrecienta la Conciencia y se adquiere mas fortaleza psicológica.
Sacrificar el dolor: esa es la clave más extraordinaria que hay, para ir logrando el despertar de la Conciencia. Esos sucesivos despertares, a su vez van, dijéramos, acrecen­tando o intensificando el desarrollo de la Ra­zón Objetiva, que pertenece como ya dije a la Mente Interior profunda.
Hay que ir despertando la Conciencia, y conforme uno va despertando la Conciencia, va pagando Karma y lo va pagando, si uno, por ejemplo, se hace consciente del dolor que le produjo un negocio mal hecho. Supongamos, por ejemplo, que descubre que el Yo del egoísmo estaba allí activo; entonces lo desinte­gra y paga Karma; o si descubre que el Yo de la ambición estaba allí activo, paga Karma al desintegrarlo. Obviamente, si las gentes aprovecharan hasta el mas ínfimo suceso de su vida para sacrificar el dolor, a la hora de la muerte desencarnarían con la Conciencia lúcida, despierta y completamente libres de Kar­ma.
Ahora, en la práctica hemos podido eviden­ciar que realmente los demás no son los que nos producen a nosotros los dolores, los sufri­mientos: los provocamos nosotros mismos. Por ejemplo, supongamos que a uno de uste­des un ladrón le roba su cartera. Al saberlo exclamarán: "¡Me acaban de robar, he perdi­do mi dinero!" Luego viene la angustia: "¡Quedé sin dinero!, ¿y ahora qué voy a hacer?" Pero vamos a ver: ¿el ladrón nos produjo el dolor, o quién? Ustedes dirían que el ladrón, pero si se autoexploran, descubrirán que den­tro de ustedes está el Yo del apego al dinero, o del apego a la cartera y detrás puede estar también el Yo del temor que exclama; "¿Y ahora que haré sin mi dinero?"
De manera que allí están el Yo del apego y el Yo del temor; esos Yoes producen angustia. Pero si uno a través de la medita­ción comprende que el dinero es pasajero, que las cosas materiales son vanas e ilusorias; si se hace consciente de esa verdad, si esa verdad no queda simplemente en el intelecto, sino que pasa a la Conciencia; si llega uno a compren­der que estaba apegado a su cartera y a su di­nero, si llega uno a comprender que tiene te­mor de verse sin dinero frente a los problemas de la vida, entonces se propone, naturalmente, acabar con esos dos Yoes: el del temor y el del apego.
Cuando uno dice: "Voy a sacrificar el dolor, porque éste es vano e ilusorio, y le hace la disección a ese dolor y llega a comprender que en realidad es vano e ilusorio (porque una ca­rtera o el dinero son puras sandeces); termina en­tonces desintegrando el Yo del apego al dinero y el Yo del temor. En esa forma se sacrifica el dolor y éste desaparece. Al llegar a estas alturas, viene a darse cuenta quién era en verdad el que le estaba provo­cando el dolor, que no fue el ladrón el que le estaba produciendo el dolor, sino el Yo del apego a las cosas materiales y el Yo del temor. Y lo viene a comprobar después que sacrifica el dolor, después de desintegrar los Yoes del temor y del apego; entonces comprende que las causas del dolor las lleva uno dentro de sí mismo, no fuera de sí mismo.
Indubitablemente, si uno no sacrifica el do­lor, no será feliz jamás.

Servidor Samael

jueves, 17 de diciembre de 2009

Yo soy el agua de vida y luz



El agua bautismal esta en cada ser, cuando lo encarna, hace la voluntad de Dios y realiza el trabajo de instante en instante con un sincero arrepentimiento Salmo 68 (Actual 69)


"1. Sálvame ¡Oh Señor!, porque las aguas han llegado hasta mi Alma".Las Aguas Bautismales que son aliento de nueva vida y regeneración, elevan a Pistis Sofía hacia las Alturas, mientras que las turbias y feroces aguas de la fornicación anulan las potencialidades del Alma.
"2. Me hundí, y estoy sumergida en el cieno del abismo, y se desvanece mi poder. He caído a las profundidades del mar; una tempestad me ha sumergido".Las almas fracasadas que se hallan ahogadas en el furor de la fornicación, absorben las pestilencias del abismo, hundiéndose cada vez más en sus tempestuosas profundidades.
"3. De tanto llorar mi garganta está extenuada y mis ojos han enrojecido, esperando pacientemente a mi Dios".El auténtico Laborante debe multiplicar sus esfuerzos, teniendo serenidad y paciencia para vencer toda prueba, a fin de encontrar el perdón Divino que le redima de sus transgresiones.
"4. Aquéllos que me odian sin causa, son mayor en número que los cabellos de mi cabeza; poderosos son mis enemigos, quienes ágilmente me persiguen. Ellos requirieron de mí lo que Io no había tomado de ellos".Sorprendentemente, aquéllos a quienes más dedicamos nuestra entrega abnegada, incluso con amor y sacrificios, se convierten en los peores censores y enemigos, echando mano a toda clase de hostigamiento, requiriendo del Iniciado lo que éste no ha prestado de nadie, porque el intrépido Laborante lo que llega a conquistar realizando en sí mismo los Misterios, es la Luz propia de la cual ha emanado y a cuya Esencia pertenece.
"5. Mi Dios, a Ti he confesado mis desvaríos, sin ocultar ninguna de mis faltas".Para el arrepentido que confiesa en estado de verdadera contrición todas sus fallas sin ocultar maliciosamente ninguna, el perdón llega misericordioso desde las Alturas.
"6. Quienes esperan en Ti, ¡Oh, Señor de Poderes!, no sean avergonzados; ni confundidos por mi causa, aquéllos que te buscan, ¡Oh Señor, Dios de Israel!, ¡Dios de Poderes!".Quienes confían y tienen plena Fe en la salvación mediante el Kristo íntimo, no serán avergonzados, pues a causa de encontrar el Iniciado la totalidad del Poder en su propia Pirámide, o sea el Dios Israel, (Is=Madre; Ra=Hijo; El=Padre) vencerán con su Sabiduría todo sofisma o confusión.
"7. Pues por Amor a Ti he soportado pruebas, mientras las penas han dejado huellas en mi rostro".Es indudable que quien no tiene amor por la Gran Causa, carece de la fortaleza que es capaz de vencer todas las pruebas, aún a costa de la propia existencia o dolorosas penas que se deben soportar sin llegar a la desesperanza.
"8. He llegado a ser una extraña para mis hermanos; una desconocida para los hijos de mi madre".Aún existen dentro de las corrientes confesionales, quienes sin entender la Sabiduría de la Enseñanza, se asombran por la actitud enérgica de Jesús El Cristo, que debe asumir posiciones esclarecedoras en torno a las hipocresías en boga respecto a la familia y a los muertos, pues referente a lo primero el Adorable enseña que los verdaderos lazos, más allá de la sangre, son del Espíritu; y con relación a lo que sigue, asevera que un auténtico Iniciado no debe consternarse o entrar en zozobra por la desencarnación de una simple materia, pues quienes sabemos de la Vida Verdadera no debemos perturbarnos como los muertos vivientes que sin Fe en el Espíritu, caminan dolientes hacia el entierro de sus cáscaras vacías.Y no es ninguna exageración afirmar que cuando un miembro de la familia decide regenerarse, todos sus allegados se le oponen como si prefiriesen que el pariente hubiese escogido mal dedicándose a cualquier inmoralidad o ilícito; así, el cuitado Laborante, sufre el paulatino alejamiento de sus seres queridos, quienes estoicos e indiferentes, no les interesa y hasta les estorban las calamidades probatorias por las que debe transitar todo aspirante de la Luz.
"9. Y porque es permanente el fervor que por Ti siento, los denuestos de quienes te denigran, han caído sobre mí".Como el ego sabe ser paciente en la esperanza casi segura de que la mayoría de los aspirantes son como el fuego fatuo, pues se acobardan luego nomás de sus inquietudes espirituales al no obtener resultados inmediatos o porque las vanas sensualidades del mundo lo vuelven a atrapar, cuando encuentran la constancia y firmeza del Iniciado, despliegan sus más poderosas armas en contra del valeroso Arhat con la intención de persuadirlo.
"10. Me incliné a mi Alma con denuedo, y ello fue tornado para mi reproche".Cuanta mayor abnegación dediquemos a la evolución del Espíritu, con crueldad y saña se nos atacará, mas estos asedios de los tenebrosos no deben arredrar el paso triunfal del Iniciado.
"11. Me vestí con tela de costales, llegando a ser para ellos causa de burla y denuesto".El Hijo de Israel que ha calificado su Iniciación obteniendo las níveas Vestiduras de su Pirámide íntima, pletóricas de Poder y Riquezas del Tesoro de la Luz, debe sin embargo asumir posiciones de suprema humildad y obediencia al Ser, lo que muchos ignorantes ilustrados confunden cual si se tratara de miseria extrema del Laborante, acosando a éste con sus hirientes sornas al confundirlo con un simple vagabundo irresponsable, pues desconocen el linaje del Espíritu que orna esplendentemente a quienes tienen ganadas sus Vestimentas Sagradas.
"12. Aquéllos que se encuentran sentados a la mesa, entre bebidas me acosaron, comentando sus malicias".Por doquiera surgen los comentarios burlescos, vertidos por quienes cómodamente asentados en teorías sin fundamento, y embriagados en chispeantes elucubraciones intelectivas, sin intentar la menor experiencia que les permita conocer la Verdad, acometen ferozmente contra el Iniciado lanzándole toda clase de injurias, calumnias y maledicencias.
"13. Pero Io oré dirigiendo mi Alma a Ti, ¡Oh Señor!, confiando fuera propicia Tu benevolencia conmigo, para que la plenitud de Tu Gracia, ¡Oh Señor!, escuchara mi súplica por lograr verdadera salvación".Quien es constante en la Oración, trabajando infatigablemente en la Gran Obra, merece experimentar el glorioso momento en que escucha la respuesta de los Cielos íntimos otorgándole la Salvación.
"14. ¡Sálvame de este cieno, para que no me hunda en él!; Permíteme vencer sobre aquéllos que me odian y buscan arrojarme a la profundidad de las aguas".Lo que nos arroja en el lodo y la miseria de la existencia es el asqueante vicio de la fornicación, que a la vez produce la multiplicación casi inacabable de entidades tenebrosas, mismas que se alojan en nuestra infra psiquis e incitan a que nos precipitemos cada vez más en sus abismales profundidades; por ello nuestra súplica a las Alturas debe ser continua y progresiva a fin de transformar en Luz la energía que tienen capturada nuestros defectos psicológicos.
"15. No dejes que un fluir de agua me sumerja; no dejes que la profundidad me diluya; no dejes que un pozo cierre sus fauces sobre mí".Para lograr este trascendental propósito y acción de eliminar los defectos, debemos descender a las aguas borrascosas del caos primordial, mas se debe guardar la más absoluta prudencia y compostura, para no caer fascinados ante el arrollador embrujo infernal de la pasión animal.
"16. Escúchame, ¡Oh Señor!, porque Tu Gracia es portentosa; de acuerdo a Tu abundante compasión, llegue Tu auxilio hasta abajo donde me encuentro".Por muy fulminada que se encuentre la Torre de la Iniciación, el Laborante del Ajedrez (Ajetreo) de la Vida, debe apelar al auxilio de la Virgen Madre, quien como Reina Bendita acude en auxilio del Hijo arrepentido para restaurarle todos sus derechos como heredero de los Tesoros de Luz.
"17. No niegues el apoyo a Tu sierva, pues me encuentro oprimida".El Alma Humana que se siente agobiada por el peso de las pruebas, debe suplicar el auxilio de los Cielos para superarlas, mas sin llegar a desfallecer, pues suele ocurrir que ante el clamor del aspirante que no puede resistir el proceso iniciático, se le suspende el examen.Lo grave ocurre cuando el Iniciado intenta retomar el cauce de su labor después de un tiempo, pues por muy breve que hubiese sido el remanso, se complica la Obra con la aparición de espantosas situaciones comúnmente insalvables, debiendo casi siempre el Arhat recomenzar desde cero y con tremendos impedimentos de por medio para arrancar el nuevo proceso.
"18. Escúchame pronto, atendiendo a mi Alma y liberándola".El Iniciado sabe de antemano que toda súplica sincera será atendida, por ello es que su clamor debe ser fervoroso como constante hasta lograr tener resueltos sus anhelos libertarios.
"19. Sálvame de mis enemigos, pues a Ti confesé mi afrenta, confusión y oprobio, antes que los opresores reclamaran mis actos ante Ti".En el Laboratorio Alquímico debemos pedir auxilio para que la Madre Bendita nos libre del enemigo pluralizado que llevamos dentro, habiendo realizado previamente un concienzudo estudio de su naturaleza; cómo, cuándo y dónde opera; en qué circunstancias se manifiesta; qué hicimos para frenarlo y transformarlo en el momento adecuado, ya que comprendiendo el daño que nos infiere y con el dolor contrito por haber sido su esclavizada víctima mientras fuimos su exponente, estaremos en condiciones de alcanzar la misericordiosa muerte mística, con la cual nos libramos de pagar con karmático dolor y sobradas penurias las deudas que sosteníamos pendientes ante la Gran Ley.
"20. La desgracia ha acongojado mi corazón, y me siento miserable; espero a Aquél que comparta mis sufrimientos, pero no puedo llegar a Él, y me encuentro desconsolada al no poderlo encontrar".Solamente el arrepentimiento sincero permite al pecador librarse de sus culpas, y es mediante el Consolador, o la Energía Primordial cuya roja potencialidad es nuestro particular Thunupa, que podemos descender confiados al caos para obtener la purificación.
"21. Me dieron hiel por comida y vinagre para beber".Mientras que la Transmutación Alquímica produce el delicioso Maná que nos alimenta cual néctar en el secreto trabajo, y en la intimidad gozamos el Edén de la Tierra Filosofal que cual seno místico mana Leche y Miel saciando ambas nuestra sed anímica, la fornicación y el adulterio con su hipnótica lujuria, amargan y avinagran la existencia, acarreando toda clase de dramas y tragedias.
"22. En retribución, deja que sus mesas se tornen en trampa y tropiezo".Toda la trama que nos teje el ego para que caigamos en sus tenebrosas redes, puede invertirse para destruirlo y transformarlo, si acaso operamos conscientes y alertas, auxiliados con la percepción de los sentidos despiertos, y en el momento preciso saber actuar con la muerte mística en marcha o eliminación instantánea de sus ramificaciones, pues de ese modo son sorprendidos, cayendo en su propia trampa.
"23. Puedas Tú doblegarlos todo el tiempo, oscureciendo sus ojos".Si bien con la eliminación instantánea se ha enflaquecido al ego, a tal punto que encegado se deja atrapar, aún permanece incólume arrinconado en los trasfondos infra psíquicos.
"24. Imparte Tu Justicia sobre ellos, y que Tu rigor les alcance".Es nuestro Kaom o Fiscal íntimo quien lanza al ego las recriminaciones acusatorias por los desmanes y destrozos que a nuestra naturaleza ha causado, y de ese modo es como el rigor de nuestra Ley particular puede sentenciarlo a muerte con el inexcusable veredicto de la Consciencia.
"25. Deja que sus campamentos sean desolados, sin que haya moradores en sus aposentos".Gracias al rastreo inquisitorio que realiza la Consciencia por todos los recovecos del infra mundo particular para comprender la magnitud del daño que el ego nos ha causado, es como se habilita la intervención de la Madre íntima, quien con el poder de su Gracia porta la Lanza de Eros (Thunupa, el Kristo Rojo, el Dragón Amarillo) limpiando los establos o infiernos del Iniciado de cuanta inmundicia animalesca había establecido allí su guarida.
"26. Porque ellos persiguieron a quien Tú habías escogido, aumenta dolor a sus heridas".La multiplicación egoica proveniente del tenebroso dragón rojo de la pasión que es Samas en vinculación asociada con el archi poderoso dragón negro de la fornicación que es Yavé, persigue con inusitada persistencia al valiente Laborante que ha osado desafiar los poderes de este mundo, sustrayéndose a su hipnótico influjo, al haber aceptado seguir la sabia Voluntad del Padre. En consecuencia, el Adepto con sus avances iniciáticos, inferirá dolores mortales a estos terribles demonios, que paulatinamente irán perdiendo terreno en la Psiquis recuperada del Arhat triunfante.
"27. Porque ellos añadieron maldad a sus iniquidades, no los dejes gozar de Tus bondades".La estrategia que utiliza el ego para multiplicar sus maldades, hecha mano de todos los más asqueantes recursos a fin de tener totalmente doblegado al humano, por lo que su inmediata eliminación no sólo es lícita sino inexcusable si es que de verdad se busca trascender la materialidad reinante.
"28. Que no figuren en el Libro de la Vida, para no ser inscritos en medio de los justos".Todo Iniciado trascendido ha levantado su Columna Vertebral merced a una infinidad de purificaciones que le han dado derecho a registrarse en el Árbol de la Vida, región exclusiva de los Justos, y a la cual no puede acceder ningún ego por muy sutilizado que se encuentre.
"29. Me encuentro afligida, y el corazón tengo dolorido, esperando Tu salvación, mi Dios, que me sanará".El Alma Humana se halla afligida, esperando ansiosamente la Salvación que obtiene el Corazón sano, merced a practicar la Doctrina del Kristo, que es Esencia de Amor puro.
"30. En odas exaltaré Tu Nombre, ¡Señor!, alabándote en canto de gracias".Todo Hijo agradecido debe incesantemente cantar loas al Creador, por haberle permitido volver al Reino de su Gloria.
"31. Esto complacerá a Dios más que un tierno becerro ofrecido en sacrificio".Un canto de alabanza al Creador en reconocimiento a su magnanimidad misericordiosa, vale más que cualquier otro sacrificio que pudiera ofrecerse en su Sagrado Nombre.
"32. Y así los infelices hallarán contento, pues quien busca a Dios, reanima su Alma".Los más grandes infelices podrán hallar consuelo a sus aflicciones si acaso dirigen los pasos al reencuentro del Ser, quien reanimará completamente a su Alma Humana.
"33. Porque Dios escucha a los sufridos, y no menosprecia a sus prisioneros".La Misericordia Divina es portentosa atendiendo a los sufridos, que mantenidos en su "yugo" amantísimo, buscan la liberación de sus penas.
"34. Alaben al Señor Cielos y tierras, el mar, y todo lo que ellos contienen".La alabanza al Creador proviene de todos los Reinos y especies, pues no existe nada por todos los infinitos Universos, y aún en el Protocosmos, que no sea inherente a su Gran Obra.
"35. Porque Dios guardará a Sión, y el Pueblo de Israel la habitará, enseñoreado de su Divina Herencia".El Señor Jehová que es la parte Divinal femenina del Tercer Logos es -al igual que Samael quien constituye su par masculino- magnífico escudo protector de la Región Sacra, de donde surgen los Hijos de Luz al Realizarse íntimamente, gozando todos los poderes y magnificencias del Tesoro de Luz."
36. La semilla de Sus siervos la poseerá, y aquéllos que aman Su Nombre allí perdurarán".La Simiente preciosa y escogida sublimada por la transmutación alquímica en Potencia Luminosa, se enseñorea de la Divina Herencia en Sión, el paradisíaco Edén del original Amor y de las primeras Obras, la perfecta felicidad en Castidad absoluta de conformidad al Pacto Eterno, que permite a los Iniciados grabar sus Sagrados Nombres en el Árbol de la Vida.


Servidor Tawa Manu

sábado, 28 de noviembre de 2009

La voz del Maestro


La voz del Maestro

P.- Venerable Maestro: muchos piensan que Samael es un seudónimo y que su ver­dadero nombre es otro.
R.- Les voy a decir una gran verdad: resul­ta que Samael no es un seudónimo ni mucho menos. Hay la creencia en todos de que es un seudónimo; realmente yo soy Samael. Ustedes habrán oído y leído, en Cábala, que se habla de Samael y se le define como "el Regente del Planeta Marte", como un Angel, y se le define también "como un demonio". Bueno, la cruda realidad de los hechos es que yo soy Samael, y digo con toda franqueza lo soy. Si me tocara ir al paredón de fusilamiento por decir quién soy, con mucho gusto tengo el valor de ir; de manera que no tengo ningún seudónimo. ¿Por qué se dice que "prime­ro fue un Angel y después un demonio"? Sencillamente porque en la Meseta Central del Asia, cuando comenzó la Raza Aria a existir sobre la faz de la Tierra, entonces cometí el error del Conde Zanoni. Yo tenía un cuerpo inmortal, un cuerpo le­mur, es decir, de lemures; yo vi hundirse a la Lemuria, a través de diez mil años, entre el Océano Pacífico; conocí a la Atlántida y acom­pañé al Manú Vaivasvata en su éxodo; enton­ces huimos de la Atlántida con el "Pueblo Selecto", rumbo a la Meseta Central del Asia. Yo conservaba el mismo cuerpo; desa­fortunadamente, repito, cometí un error en el antiguo continente asiático, en los Himalayas. Allí habían distintos reinos y yo me fui a uno de esos reinos, junto con todos aquellos que habían logrado salvarse de la catástrofe atlante. Se me había prohibido tomar esposa, porque a los hijos de los Dioses se les tiene prohibido tomar mujeres; ya no la necesitá­bamos, pero yo no obedecí y fallé por ese lado. Entonces tomé esposa; como resultado, mi Di­vina Madre me llevó a una caverna profunda y me mostró la suerte que me aguardaba. Vi lluvia, lágrimas; todo: enfermedades, miseria; me vi como un judío errante por todos los pueblos de la Tierra... Le pedí perdón, mas no valió: ya había "metido la pata". Con­clusión: ya caído, me quitaron aquel cuerpo espléndido de la Lemuria, inmortal, y quedé sometido a la rueda de los nacimientos y de las muertes, como cualquier hijo de vecina, como cualquiera... Por eso digo: mi Real Ser es ciertamente la Mónada Regente del Planeta Marte. En cuanto a mí, me había convertido en Bodhisattva caído, habían resucitado en mí todos los Yoes; entonces me había convertido en verdadero diablo. Andaba muy mal, de capa caída, más en esta existencia com­prendí la necesidad de eliminar todos los agregados psíquicos y de realizar la Gran Obra, y de volver al Padre.
De manera que estoy hablándole a ustedes con el corazón en la mano; soy Samael Aun Weor; es el nombre mío como Bodhi­sattva, Samael es el nombre de mi Móna­da... Estoy consciente del amanecer de la vida, yo asistí a la aurora de la creación; estoy aquí con la humanidad desde que rayara la aurora, desde que el corazón del sistema so­lar comenzó a palpitar, después de la noche profunda del Gran Pralaya; vine aquí por­que me mandó mi Dios Interior Profundo, mi Padre que está en secreto, con el propósito de servir a la humanidad, y creo que estoy sir­viéndole, estoy trabajando por la humanidad. Permanecí unos cuantos siglos caído, ¡como no!, pero gracias a Dios ya me levanté del lodo de la tierra y estoy dedicado a hacer la Gran Obra del Padre.
Así pues, yo digo lo que he experimentado. Estoy metido dentro de este cuerpo para ayu­dar a la humanidad; pero en nombre de la verdad les digo: ¡Soy el Arcángel Samael! Si los necios no creen, no me im­porta; si se ríen, tampoco me importa; yo cum­plo con decir lo que soy, sin importarme si creen, si no creen, si ríen, si dudan. ¡Allá ellos! A mí lo único que me toca es decir lo que soy cuando se me interroga, y enseñar la doc­trina, que es una orden del Padre, de mi Padre que está en secreto.
Ahora les voy a con­tar algo extraordinario... Cuando yo recon­quisté en mi presente existencia (digo "recon­quisté", porque ya les conté que andaba de Bodhisattva caído, que tuve que luchar para volver a levantarme), el grado de Adepto Calificado, obviamente fui recibido en el Mundo Causal, porque en el Mundo Causal está el Templo de la Gran Logia Blanca. Dentro del templo, los adeptos hicieron desfiles completamente militarizados; todos me saludaron con el saludo gnóstico, los movimientos dentro del templo fueron completa­mente militares; desfilaron ante mi insignifi­cante persona que nada vale, únicamente para darme la bienvenida, para recibirme como lo hacen con cualquier adepto que sea recibido en esa región; la transmisión se hizo toda tele­pática, no vi ni una sola sonrisa en todos los adeptos. Allí habían adeptos chinos, alemanes, ingle­ses, franceses, y de todas partes del mundo; adeptos que están trabajando en la Gran Obra del Padre. Más no había una sola sonrisa en ninguno; había en todos ellos una seriedad tremenda. Telepáticamente se me hizo toda la transmisión; sin palabras. Se me dijo del gran acontecimiento que va a haber, y que está ya a las puertas: de los millones de seres humanos que van a perecer por el fuego, el agua y los terremotos; de las guerras que vendrán antes, del hambre que nos aguarda; de las epidemias, de la terrible desolación. Total, en ellos no había nada de alegría, ni sonrisas; no había tiempo para sonreír, sino una severidad terrible. Se me hizo enten­der la gran responsabilidad que pesa sobre mis hombros, cual es la de guiar al Ejército de Salvación Mundial. Así lo entendí, la trans­misión fue telepática. También se me dijo que "nave que no andara sería cortada", es decir, que si a un grupo gnóstico de pronto se le diera por entregarse, dijéramos, a la negli­gencia, a no hacer aplicación de la enseñanza, por flaquear, en una palabra, ese grupo sería cortado, se le quitaría la fuerza psíquica a ese grupo (la fuerza terrible de los mundos superiores), y fracasaría ese grupo.
Así pues, se necesita establecer un ejército, y antes de que venga la gran catástrofe, ese ejército tiene que ser sacado secretamente, llevado a un lugar. Yo sé cuál es ese lugar, pero si lo digo perjudicaría a la Obra del Padre. En ese lugar no les va a pasar nada; serán llevados los hermanos de ese Ejército, los herma­nos que de verdad demuestren que están tra­bajando sobre sí mismos. Serán llevados a ese lugar en su hora, en su día; en su momento se les dará el aviso (¡her­manos: ha llegado el momento!) y nos reuni­remos para ir a ese lugar, desde donde contem­plaremos el duelo del fuego y el agua durante siglos; padres e hijos, todos, debemos contem­plar ese duelo. Después de dos siglos, cuando del fondo de los mares salgan nuevas tierras, en esas nuevas tierras irá a vivir ese grupo se­lecto y se convertirán en el núcleo de la futura Sexta Gran Raza Raíz. Obviamente, en ese intervalo la Tierra es­tará envuelta en fuego y vapor de agua; du­rante ese intervalo habrá que acabar de disol­ver el Ego, porque en la nueva edad, en la Edad de Oro, no se le dará cuerpo físico a alguien que tenga Ego, porque uno solo que tuviera Ego, ese solo acabaría con la Edad de Oro, corrompería la Edad de Oro, la dañaría; esa es la cruda realidad.
En la Edad de Oro no habrán fronteras, será una Tierra transformada, una Tierra re­generada. Esto que estoy diciéndole a uste­des, está simbolizado por el Toro Alado, ese toro con alas, símbolo de una Tierra rege­nerada, símbolo del Evangelio según San Lu­cas, que es el Evangelio según la Luz, el Evan­gelio Solar, el Evangelio para la futura Edad de Oro.
La Edad de Oro no será dentro de unos tantos millones de años; no. Es ahora, en Acua­rio, y ya estamos en Acuario. Nostradamus dice que "bajo Acuario viene la Edad de Oro", y Nostradamus no se equivocó jamás... Además, los hechos son hechos: ya Hercólu­bus está a la vista de los telescopios; entonces, ¿qué más queremos? Así pues, que el obje­tivo de estos estudios es precisamente ese: preparar un grupo de gentes que sirvan de núcleo para la futura Sexta Raza Raíz; eso es lo fundamental. Si ustedes cooperan con el Sol, si trabajan sobre sí mismos, podrán formar parte de ese núcleo. Está a las puertas la catástrofe, pero las gentes oyendo, no oyen y viendo, no ven.
Hace muchísimos años, cuando yo era muy joven, me revelaron en los mundos superiores, esto que estoy aquí diciendo; entonces supe que me tocaba cumplir esta misión, y me veía así, ante ustedes, delante de los grupos, dicién­doles esto que estoy diciendo ahora, y veía tam­bién, con mi facultad clarividente, al Hercó­lubus; me veía, a través del tiempo, cómo más tarde me tocaría hablarle a las gentes, decirles esto; veía que muchos no creían, y que muchos otros me ponían atención, pero no me creían, dudaban de mí, se reían; me veía tam­bién en las calles, hablándole a las gentes, pero no me creían. Más al fin llegó la catástrofe y acabó con todos; de manera que lo que estoy diciéndole a ustedes, se cumplirá. Así le decía yo a los atlantes y se reían. El día en que se vieron "metidos en la bolsa", como decimos por allí, quisieron seguirnos para ver si se salvaban, pero nos fuimos antes de que despertaran.


Servidor Samael

La creacion del Sol Psicologico Intimo

La Creacion del So Psicologico Intimo

En todo caso, es conveniente saber que toda la humanidad es terriblemente mecanicista, en un ciento por ciento. Obviamente, tal mecanicidad deviene originalmente de ese satélite que gira alrededor de nuestra Tierra y que se llama Luna.
Necesitamos nosotros libertarnos de la vida puramente automática, mecánica. Y es posible libertarnos si creamos dentro de nosotros mismos una luna de tipo psicológico. Si bien es cierto que podemos crear tal luna, lo importante sería eliminar de nuestra personalidad humana todos esos elementos pesados, torpes, que la controlan. Quiero referirme en forma enfática a los agregados psíquicos del orgullo, del engreimiento, de la vanidad, del odio, de la arrogancia, de los celos, etc. Si conseguimos la eliminación de tales agregados, se establecerá en nuestra psiquis un centro de gravedad permanente, un centro de gravedad consciente.
Incuestionablemente, tal centro es lo que podemos denominar enfáticamente Luna Psicológica; obviamente, dicha luna viene a darnos continuidad de propósitos. Entonces, ya no andaremos a la deriva en las cuestiones relacionadas con el trabajo sobre sí mismos. Se habrá promovido un cambio extraordinario.
Más eso no es todo. Se hace necesa­rio progresar aún más. Necesitamos crear un Sistema Solar Psicológico dentro de nosotros. Para ello hay que bajar a la Novena Esfera, al noveno círculo dantesco, a la fragua encendida de Vulcano, que es el sexo.
Incuestionablemente, cualquier crea­ción dentro de sí mismos, es posible mediante la sal el azufre y el mercurio. Si uno quiere crear un sistema solar dentro de sí mismo, un Sistema Solar Psicológico, aclaro, que le permita vivir libremente en todo el sistema solar, debe trabajar intensivamente con la sal, el azufre y el mercurio de los sa­bios. Esto implica de hecho grandes super esfuerzos.
Hay que empezar por conocer un poquito de Alquimia. Es necesario sa­ber que el mercurio del cual hablan todos los alquimistas, es el alma metálica del esperma sagrado. Hay que preparar esa alma metá­lica del esperma sagrado. Esto es cuestión de laboratorio. Si uno no prepara el mercurio, ¿con qué va a hacer la Gran Obra? Para poder realizar la Gran Obra, pues debe preparar el mercurio de los sabios. ¿Y cómo prepararía el mercurio de los sabios? Mediante el secretum secretorum de la Alquimia. Se trata de un sencillo artificio, artificio que ustedes ya conocen: la conexión del Lingam-Yoni sin la eyaculación del ens seminis, porque dentro del ens seminis está todo el ens virtutis del fuego. Es sencillo ese secretum secretorum de la santa Alquimia.
Al principio, el mercurio es negro e inmundo. Es decir, al principio, las aguas son negras. Cuando el alquimista comienza a trabajar, o mejor dijéramos, cuando la pareja gnóstica comienza a trabajar, se le representa con el Cuervo Negro de la Alquimia, porque sus aguas mercuriales están negras.
Dicen los alquimistas, en forma muy simpática y simbólica, que de entre esas aguas negras hay que sacar la gela­tina blanca. Quiere decir, que esas aguas negras deben transformarse, convertirse en aguas cristalinas, blancas y puras. Es posible eso refinando el Sacra­mento de la Iglesia de Roma. La palabra Roma, colocada a la inversa significa Amor. El Sacramento de la Iglesia del Amor es el sexo, está en el sexo. Si se refina el Sacramento de la Iglesia de Roma, pues, las aguas negras, se tornan blancas.
Si se dice que en principio nos toca trabajar con el Cuervo Negro o que necesitamos blanquear el cuervo, todo dice lo mismo: volver las aguas negras en blancas, transformarlas, mediante la refinación.
El gran problema que estoy viendo en todos los hermanitos gnósticos, hom­bres y mujeres de todos los matrimonios en general, es que no se preocupan por refinar el Sacramento de la Iglesia de Roma, y están demorándose muchí­simo en el despertar del Kundalini. Hay parejas que tienen diez y quince años trabajando en la Novena Esfera y toda­vía no han recibido el fuego. Eso no está correcto. El fuego hay que recibirlo rápidamente. Los culpables son esas mismas parejas, porque resulta que no refinan el Sacramento de la Iglesia de Roma. Realizan la conexión del Lingam-Yoni en forma, dijéramos, animalesca. La cópula química la procesan de forma demasiado brutal, animal. Las aguas continúan negras, años, años y años enteros, y ahí se estancan. Se están es­tancando por ese motivo. Pero si se refi­na el Sacramento de la Iglesia de Roma, si se hace del coito, como dijera San Agustín, una forma de la oración, las aguas negras se tornan blancas.
Al llegar a ese estado, pues, se reci­bía en el Egipto sagrado la túnica de Ptha, o sea de la castidad, la túnica blanca, de lino blanco.
Las aguas negras han sido simboliza­­das, repito, con el Cuervo Negro. Pero las aguas blancas han sido simbolizadas, o alegorizadas, para hablar más claro, con la blanca paloma del Espíritu Santo. Posteriormente, hay que convertir las aguas blancas en amarillas porque el verdadero color del mercurio es el ama­rillo. Por eso el Planeta Mercurio lo representan siempre por el color ama­rillo. Al llegar a ese estadium, se dice que las aguas se han convertido en el Aguila Amarilla, o se les alegoriza con el Agui­la Amarilla.
Las aguas amarillas reciben el azu­fre siempre. Entonces, ¿qué es el azu­fre? El azufre es el fuego luciférico, el fuego sagrado. Ese azufre mezclado con el mercurio más la sal sublimada que se levanta, pues, del fondo del vaso hermético, constituyen en sí mismo el Vitriolo de los sabios. La palabra "Vitriolo" vale la pena analizarla: Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem. Visita el interior de la Tierra que rectifi­cando hallarás la piedra oculta. ¿Qué clase de piedra? Es la Piedra Filosofal. ¿Cuál piedra es esa? La Piedra Filosofal es el mismo Carbunclo Rojo, es el Crestos o Magnes Interior revestido con los cuerpos de oro. Esa es la Piedra Filosofal.
Pero hay que rectificar entre las entrañas de la Tierra, buscar y rebus­car entre ese vidrio líquido, flexible, maleable, para poder fabricar la piedra. De manera que una vez con el mercurio ya preparado se puede crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.
En una octava superior el tal mercu­rio sirve para fabricar el Cuerpo Astral. En una segunda octava nos daría ba­se para fabricar el Cuerpo de la Mente. En una tercera octava podría darnos base para fabricar el Cuerpo de la Volun­tad Consciente, o Cuerpo Causal.
Creados esos cuerpos se reciben los principios anímicos, espirituales o búd­hicos que nos convierten de hecho en hombres, en el sentido más completo de la palabra. Es decir, con tales cuerpos tenemos nosotros de hecho ya creado el sistema solar en miniatura, dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Nos convertimos en un sistema solar en miniatura, microcósmicos, para ser más exactos: microcósmicos. Habremos creado el Sistema Solar Psicológico, así es como creamos la Luna Psicológica.
Quien posee el Sistema Solar Psi­cológico dentro de sí mismo, es un hom­bre de verdad. Antes de poseer uno el Sistema Solar Psicológico dentro de sí mismo, antes de haberlo creado no es hombre; aunque crea que lo es, no lo es. Es animal intelectual, pero no hom­bre.
Los mejores sabios lo han dado a entender, pero no se atreven a decirlo; no se atreven por miedo, temen, temen al ridículo. Temen a la reacción de las gentes, sienten vergüenza, no lo dicen; lo dan a entender, pero nada más. A mí francamente me parece que hay que poner las cartas sobre la mesa, decir la verdad con valor, cueste lo que cueste. Mientras uno no ha creado los Cuerpos Existenciales Superiores dentro de sí mismo, no es hombre. Es animal intelectual. Hasta en las Facultades de Medi­cina se ha dicho. Un profesor de Medi­cina, aquí en el Distrito Federal, en plena cátedra dijo: "Nosotros somos mamíferos intelectuales, o racionales, que es lo mismo". Lo dijo, y lo curioso del caso fue que los discípulos no reaccionaron. Todo el mundo acep­tó, lo dijo el profesor, ni modo; a callarse todo el mundo. Pero como se dijo en la Facultad de Medicina, no hay problema; lo grave es cuando se dice en una sala, y sin embargo, en la Facultad se dice y está aceptado.
Realmente, eso obedece a que no ha creado los Cuerpos Existenciales Supe­riores del Ser, pero para poderlos crear, hay que preparar el mercurio de los sabios.
Así pues, una vez que uno ha creado un Sistema Solar Psicológico dentro de sí mismo y una Luna Psicológica, si quiere avanzar un poco más tiene que definirse, y se le presentan a uno dos caminos al llegar a ese estadio del Ser: el uno, la Senda Espiral Nirvánica; es un trabajo bueno. La otra, la directa, el Camino Directo que lo conduce a uno al Absoluto, es un trabajo superior.
Muchos se definen por el Camino Espiral Nirvánico; como sus frutos son menores, los sufrimientos también son menores.
Quienes se definen por el Camino Directo sufren más porque los triunfos son mayores y por tanto el dolor es más tremendo.
En cuanto a lo que a mí atañe, soy un caminante de la directa, y la doctrina que en­seño es la de la directa, para los que quieran ir por la di­recta. Los que no quieran ir por la directa, pues lo lamento, porque habrá un punto en que tendrán que definirse: a los que siguen la espiral nirvánica, tendremos que de­cirles: ¡good bye! ¡Los que seguimos la directa, pues, va­mos hacia el Absoluto!
De manera que esa es la cruda rea­lidad de los hechos. Ahora, la ventaja de los que seguimos la directa, es que nos convertimos en Hombres Solares. Pero para convertirnos en Hombres Solares, tenemos que fabricar un Sol Psicológico dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Eso es obvio... el Sol Psicológico.
Pero, ¿cómo vamos a crear el Sol Psicológico dentro de sí mismos? Es posible crearlo. Pero mediante la elimi­nación del mercurio seco y del azufre arsenicado. ¿Y cuál es el mercurio seco? ¿Podría alguno de ustedes decirme? ¿Podría alguno de ustedes contestarme?

R.- Los agregados psíquicos.

Correcto. El fuego de los bajos in­fiernos atómicos del hombre, el fuego que deviene del abominable Organo Kundartiguador. Eso hay que eliminarlo. Si uno elimina los agregados psíquicos y el azufre arsenicado, fabrica oro, oro de la mejor calidad, oro más perfecto que el que exista en cualquier lugar de la Tierra. Claro, para que haya oro dentro de nosotros mismos, se necesita un gran artífice, un gran artista hermético. Quiero referirme en forma clara al antimonio.
El antimonio no es una sustancia meramente, como pretenden muchos. En Alquimia, el antimonio va más lejos. Es una de las partes autónomas y auto­conscientes de nuestro propio Ser, pues­to que nuestro propio Ser tiene muchas partes autónomas y autoconscientes. El antimonio es una de ellas. Es un alqui­mista. Esa parte trabaja activamente fijando el oro en el mercurio.
Ya dijimos que nuestros cuerpos están constituidos por mercurio azufrado más un poco de sal sublimada. Pero fijar, pues, el oro en ese mercurio es lo importante. Ustedes saben muy bien la relación que existe siempre entre el oro y el mercurio en las minas. Hay mercurio muy fecundo donde se fija siempre el oro. Pues, bueno, dentro de nosotros también hay relación entre el mercurio y el oro, entre el oro y el mercurio. A medida que vamos eliminando, por ejemplo, los agregados psíquicos o el mercurio seco, relacionados con el Cuer­po Astral, es claro que el antimonio va fijando el oro en ese cuerpo, y llega un instante en que verdaderamente el Cuerpo Sideral o Astral, el famoso Eidolón, se convierte en un vehículo finísimo de oro puro, de la mejor calidad. Al lle­gar a esa etapa, la serpiente se devora al Cuerpo Astral, se lo traga, y entonces pasamos a gozar del poder de los chacras. Antes, pues, no. Porque una cosa es despertar la serpiente, ponerla en ac­tividad, y otra cosa es gozar de los chacras. Para poder gozar de los chacras, se necesita indispensablemente, haber sido devorado por la serpiente. Después que el Cuerpo Astral ha sido tragado por la culebra, viene el trabajo con el Cuerpo Mental. Muchos pueden progresar hasta el Astral, al llegar a trabajar con la mente fracasan. La mente es muy difícil. ¿Us­tedes saben lo que significa convertir su propia mente en una mente de oro, en una mente divina? La mente es dificilísima, y volverla de oro, cuan difícil es volver la mente de oro. Muchos llegan hasta allí y ahí fracasan, de ahí no pasan.
En mi presente existencia, cuando llegué ahí, fui advertido. Se me dijo: "Hasta aquí han llegado muchos, pero de aquí para allá, es difícil que puedan pasar". Me limité a decir: "Bueno, voy a intentarlo", y me propuse trabajar, a eliminar el mercurio seco de la mente. Lo conseguí a través de supremos sacrificios, muy grandes. Y después que aquella mente se tornó en un vehículo de oro, fue tragada por la culebra. Entonces mi mente quedó feliz.
En una tercera octava, nos toca trabajar con el Causal. Parece increíble que también en el Mundo de las Causas Naturales tengamos mercurio seco, y lo tenemos. Eliminar el mercurio seco en el Mundo Causal es muy difícil porque, por lo común, los agregados psíquicos del Mundo Causal o del Cuerpo Causal, están vinculados al Karma. Eso es lo grave. Ahí tiene que haber negociaciones para poder eliminar determi­nados agregados, super esfuerzos espantosos, más allá de lo normal, terribles arrepentimientos; allí es donde tenemos que lavar nuestros pies con la sangre del Cordero. Todo eso es gravísimo.
Cuando ha conseguido eliminar los agregados psíquicos del Causal, ya el oro ha sido completamente fijado en el mismo y la serpiente puede devorárselo. Enton­ces es admitido en el Mundo de las Cau­sas Naturales como Adepto Calificado, y es recibido pues en el Templo del Mun­do Causal como Adepto Calificado.
Mucho más tarde, pues, habrá que laborar con el Buddhi, el Cuerpo Búd­hico o Intuicional, tan cantado por mu­chos autores. Y se le denomina la Wal­kiria, la Bella Sulamita, la Esposa de Salomón Rey, la bella Elena de Troya, etc. Convertir aquel vehículo en un ve­hículo de oro no es tan fácil. Para poder lograrlo hay que eliminar todos aque­llos átomos que fueron, dijéramos, deformados por nuestros errores. Cada átomo de esos implica una conciencia atómica diferente, deformada. Es decir, encontramos allí, dijéramos, inteligencias malignas. No propiamente en el Buddhi, sino en su contraparte por antonomasia. Implica esto, pues, cierto descenso a los mundos infiernos, muy terribles, para poder eliminar agregados psíquicos inhumanos, espantosos, que se relacionan con la Conciencia. Una vez que se ha logrado, pues, el Cuerpo Búdhico Intuicional resplandece con el oro de los sabios.
Por último viene el trabajo de At­man, el inefable. Convertido Atman en un vehículo de oro, queda uno firmemen­te establecido en Isis. Puede exclamar: "Soy una serpiente, soy una serpiente".
Todo este trabajo del cual les vengo hablando a ustedes, se realiza en la Nove­na Esfera, en el sexo, porque es en la No­vena Esfera donde tendrá uno que esgri­mir la lanza para desintegrar a los agregados psíquicos inhumanos, que en nues­tro interior cargamos. Es en la Forja de los Cíclopes donde la Madre Divina Kundalini Shakti empuña las armas de Vulcano para la destrucción de todo el mercurio seco.
Así que, después de que un hombre ha conseguido fabricar oro dentro de sí mismo, está listo, está preparado, para que el Cristo resucite en él. El Cristo Intimo debe resucitar en el corazón del hombre, y una vez que ha resucitado, él se vestirá con esos cuerpos de oro, que en su conjunto constituyen el To Soma Eliakon del Hombre Solar. Re­vestido él, recubierto con esa envoltura metálica, final, de oro puro, viene a la manifestación para trabajar en la Gran Obra del Padre. Lo vital es pues, llegar a la Resurrección, y es posible si se tra­baja, como se debe trabajar, en la Novena Esfera. Así pues, necesitamos crear una Luna Psicológica. Y si necesitamos crear un Sistema Solar Psicológico dentro de nosotros mismos, también necesitamos crear al Sol Psicológico dentro de nosotros mismos, es decir, al Hombre Solar.
Pero eso no es todo. ¿Ustedes creen que porque un Hombre Solar es tal, deba quedar estancado como tal? El Hombre Solar tiene el derecho a con­vertirse en Hombre Galáctico, tiene derecho a marchar hacia Sirio. El Rayo de la Revolución de la Conciencia nos conduce a Sirio, hacia el Sol Central Sirio, la capital de la Vía Láctea, alre­dedor del cual giran millones de cons­telaciones.
Si un Hombre Solar quiere conver­tirse en un Hombre Galáctico, necesita­rá, inevitablemente, crearse una Galaxia Psicológica dentro de sí mismo. Para crearla, tendrá que bajar otra vez a la fragua encendida de Vulcano, tra­bajar allí, con el agua y el fuego. Necesitará trabajar en la Forja de los Cí­clopes, crear aquellos vehículos finí­simos del Nirvanakaya, del Samboga­kaya (que tiene tres grados de perfec­ción más que el de Nirvanakaya), del Addikaya, del Dharmakaya; vehículos que le permitan existir como Hombre Galáctico, o en la Galaxia, y vivir en Sirio.
Para eso debe bajar, crear los cuerpos que necesita para convertirse en Hombre Galáctico. No podría uno ser un Hombre Galáctico si no poseyera los cuatro Kayas de la Alquimia. Una vez que uno los ha creado, se convierte en Hombre Galáctico. Por eso en alguna ocasión, cierta Dama Adepto preguntaba en Sirio: "¿Podría yo reencarnarme aquí en éste mundo?" La respuesta fue: "Imposible, tu no eres más que un em­brión". Para poder vivir en Sirio es muy difícil. Sí, allá no pueden vivir sino los Hombres Galácticos, nada más. Téngase en cuenta que Sirio es la capital de esta Vía Láctea. Ahora, los habitantes de Si­rio, los Hombres Galácticos, para hablar más claro, ¿tendrían derecho a progresar algo más? Digo que sí. Tienen derecho a convertirse en Hombres Infini­tos. Para tener derecho a ser Hombres Galácticos, tienen que crearse una Galaxia Psicológica, así también, para tener derecho a vivir en todo el Infinito que conocemos, el Infinito que yo llamaría el Infinito de Einstein (puesto que él dijo que el infinito tiende a un límite, el espacio es curvo), para tener derecho a vivir en este Infinito en el cual existi­mos, se necesita crear un Infinito Psicológico, con nuevos vehículos apropiados.
Para ello, hay que bajar a la Forja de los Cíclopes, a la fragua encendida de Vulcano. Entonces un Hombre Ga­láctico también está obligado a bajar a la Novena Esfera, si es que quiere convertirse en un habitante de todo este Infinito.
Este Infinito perceptible con los lentes más poderosos, podrá tener un pro­medio, hablo de un promedio general no detallado, de unas cien mil galaxias, con algunas cien mil constelaciones; es un promedio muy generalizado porque es imposible detallarlo.
En todo caso para tener derecho a vivir en todo este Infinito, tiene que crear los vehículos apropiados.
Más allá de este Infinito hay un espacio vacío, y más allá de este espacio vacío se abre otro Infini­to. En la Pistis Sophía, se habla de los varios firmamentos. Jeshua Ben Pandira (Jesús) pudo penetrar en otros firmamentos, es decir, otros Infinitos.
Los varios Infinitos tienen docu­mentaciones ocultas; son los varios fir­mamentos de la Pistis Sophía.

P.- Esto se relaciona con los Aeo­nes?
R.- Bueno, esto ya transciende el estado de los simples Aeones. Los Aeones fundamentales son trece; por debajo de los Aeones está, pues, la región sumergida, dijéramos, el Mundo de Plutón, el Tartarus. Más allá del Aeón tre­ce está el Eterno Padre Cósmico Común.
Pero separémonos por un momento de los Aeones y pensemos en los varios Infinitos. Admiten la matemática. Si con el número ocho acostado a la hori­zontal adicionamos, nos da el siguiente resultado: infinito más infinito es igual a infinito; o infinito menos infinito es igual a infinito; o infinito multiplicado por infinito también es igual a infinito; o infinito dividido por infinito resulta un infinito. Admite las cuatro operacio­nes. Admite sumas, restas, multiplicacio­nes y divisiones de infinitos.
De manera que esos varios Infini­tos pueden existir gracias al Infinito que todo lo sustenta. Pero si un hombre que ha creado el Infinito Psicológico y que puede vivir libremente en cualquier mundo de este Infinito, ser rey y señor en cualquier mundo de este Infinito, deseare pasar al siguiente Infinito, nece­sitaría bajar a la Forja de los Cíclopes a crear en su constitución íntima las condiciones necesarias para poder penetrar en los otros Infinitos.
Así que, cada vez que uno intente entrar en un nuevo firmamento, debe descender a la fragua encendida de Vul­cano. Esa es la cruda realidad de los he­chos. Cada vez que intente pasar a un nue­vo nivel del Ser más elevado, debe bajar a la fragua encendida de Vulcano.

P.- Maestro, ¿y la entrada al Abso­luto, qué?
R.- Bueno, el Padre es el que tiene que definir esto, no el Hijo. Por ejemplo, en cuanto a mí atañe, de buena gana quisiera ir, ir directo al seno del Eterno Padre Cósmico Común, es decir, al Absoluto, al seno del Omnimisericordioso, de la infinitud que todo lo sustenta. Pero, ¿podría yo acaso decidirme en eso? Es obvio que no, porque el que manda es el Padre, no yo. El es un Cosmocra­tor, es el Regente del planeta Marte. ¿Podría yo ir a mandarlo a él? Decirle: "Señor, yo me voy para el Absoluto. Tu quédate aquí". El me diría: "Muchacho grosero, por qué me faltas al respeto". Con justa razón. Sabrá lo que va a hacer. Uno no puede mandar al Padre; el An­ciano de los Días, el Viejo de los Siglos, sabe lo que hace. A nosotros no nos queda más remedio que inclinarnos reve­rentes ante la voluntad del Padre; es la cruda realidad de los hechos. Lo que él diga... ¿Qué podemos nosotros decir, si él es el que manda? Es la parte supe­rior del Ser. ¿Cómo podríamos nosotros mandarlo a él? Así que, los que se­guimos el camino de los Cosmocratores no nos queda más remedio que ir de fir­mamento en firmamento.

P.- Maestro, ¿las Horas de Apolonio son doce o trece?
R.- Bueno, las Horas de Apolonio son doce: los Doce Aeones. Y quien quiera pasar al Aeón Trece, tiene que dejar el cuerpo físico, entonces ya no podrá servir a la humanidad. Vivirá en el Aeón Trece, que es la Región de Atala (hablando en puro Sánscrito), preparándose para entrar en el Absoluto, el Inmanifestado. Pero si uno quiere ser­vir a la humanidad, debe quedarse en el Aeón Doce. Es obvio.

P.- ¿Y en ese Aeón Doce es donde se hallan todos los Infinitos?
R.- Pues, cada Infinito tiene sus Aeones. De manera que nuestro Infinito tiene sus Doce Aeones, el Trece también. El siguiente Infinito tiene también sus Doce Aeones y el Trece también. Cada Infinito tiene sus Aeones.
Realmente, nos encontramos dema­siado lejos del Sagrado Sol Absoluto. Apenas sí llegan aquí las radiaciones del Sagrado Sol Absoluto.

P.- La luna que hemos creado, esa Luna Psicológica, ¿no es un factor ne­gativo para la situación nuestra lunar?
R.- Pues, hoy por hoy somos entes me­cánicos, gobernados por los rayos de la Luna. Hanemann puso un principio que es básico: "Similian Similibus Curantur". Lo símil con lo símil se cura. El animal intelectual, equivocadamente llamado "hombre", depende estrictamente de la Luna; es una criatura lunar. Pues deberá, si quiere libertarse de la Luna, crearse dentro de sí mismo, una Luna Psicoló­gica, para que se cumpla el principio de Hanemann.
Después de eso, dará el siguiente paso: la creación del Sistema Solar Psicológico; luego continuará con la creación del Sol Psicológico; mucho más tarde, con la Galaxia Psicológica; por último, con el Infinito Psicológico. Al llegar a esas alturas, tendrá que definirse entre entrar en el Seno del Eterno Padre Cósmico Común o pasar al siguiente Infinito. Pero el Padre es quien decide, no nosotros.
Ahora, si el Padre nos ha puesto en este camino a todos nosotros, es para que trabajemos sobre sí mismos, para que logremos la autorrealización íntima del Ser. Pero hay que hacer creaciones. También hay que eliminar lo que no sirve, hay que eliminar todo el mercu­rio seco y el azufre arsenicado.
El fundamento de todo el trabajo de la Gran Obra, está en ese sencillo ar­tificio que constituye el secretum secre­torum de la Alquimia, en esa simple fór­mula: conexión del Lingam-Yoni sin derramar jamás el vaso de Hermes Trisme­gisto (el tres veces grande Dios Ibis de Thot). Ahí es donde está la fórmula. Esa es la fórmula en todo el Cosmos.
Si uno intenta penetrar en un siste­ma solar desconocido, convertirse en un habitante del mismo, recibir algún infor­me sobre ese sistema solar, saber qué cuerpos o qué vehículos, qué condiciones especiales se necesitan para ingre­sar en el mismo, prepararse para tener derecho a ingresar, entonces, se prepara uno en la Forja de los Cíclopes, tiene que bajar a crear lo que necesita para en­trar en ese nuevo sistema solar.

P.- ¿Siempre tiene que ser con la sacerdotisa?
R.- Siempre. Porque no puede una sola fuerza crear. Se necesitan tres fuerzas: Se necesita del Santo Afirmar, del Santo Negar y del Santo Conciliar. Si no se tra­baja con las tres fuerzas positiva, negati­va y neutra, no se puede realizar ninguna creación.

P.- Maestro, ¿siendo usted el Quin­to de los Siete y el que más ha sufrido, es señal de que ha bajado varias veces a trabajar con las "Tres Montañas"?
R.- Bueno, dentro de mí está el Quinto de los Siete que es el Ser. El es el Quin­to de los Siete. Mi insignificante perso­na considero que no tiene ningún valor; no valgo "five cents". Lo que importa es el Ser. El Ser es lo que cuenta, lo que vale, no nuestras personas que no valen nada.

P.- Maestro, ¿en cuál de estas etapas se logra trascender el Signo Zodia­cal, las influencias planetarias? Porque hay una etapa en la cual dejará ya el sig­no que tenga, o las influencias planetarias, las podrá neutralizar. ¿Ya con la Luna Psicológica se logra eso?
R.- No. Ni con el Sistema Planetario Psicológico se logra eso tampoco. Pero sí se logra cuando uno se convierte en un Hombre Solar. Tiene uno que crear el Sol Psicológico dentro de sí mismo. Creado el Sol Psicológico dentro de sí mismo, puede independizarse del Zodía­co.

P.- ¿Se refiere al Zodíaco del siste­ma primero?
R.- Se refiere a todo el sistema solar, a todo el Sistema Zodiacal en que vivi­mos, porque el Sistema Zodiacal en que vivimos es como una gran matriz, dentro de la cual se gestan muchos sistemas solares. Si uno quiere libertarse de ese zodíaco necesita independizarse, y solamente se puede independizar, mediante la creación del Hombre Solar. El Hom­bre Solar es Rey del Zodíaco, puede gobernar a todo el Zodíaco. Pero para independizarse del Zodíaco, tiene que crear dentro de sí mismo el Sol Psicoló­gico. Y si quiere ir más lejos, pues, tiene que convertirse en un Hombre Galáctico. Uno no puede convertirse en un Hom­bre Galáctico si no crea la Galaxia Psico­lógica dentro de sí mismo. Hay que crear vehículos nuevos, tiene que crear los Cuatro Kayas. Si uno no ha creado los Ka­yas, ¿cómo puede darse el lujo de con­vertirse en un habitante de Sirio? Los habitantes de Sirio poseen los Cuatro Kayas mencionados en el esoterismo sánscrito.

P.- Venerable Maestro, nos quiere declarar en una forma más asequible, ¿qué suponen los cuatro Kayas en sí a nuestro entendimiento?
R.- Estos cuatro vehículos de oro son de orden superior. Por ejemplo, el de Nirv­anakaya, es el que ha renunciado al Nirvana por amor a la humanidad, y después de muchos Nirvanas ganados y perdidos por amor a la humanidad (dice la Blavatsky), se gana el derecho a vivir en un mundo de supernirvánica felicidad.
El de Sambogakaya tiene tres grados más de perfección que el del Nirvana­kaya.
Mucho más allá del Sambogakaya existen tres grados más de perfección. Está pues el de Addikaya, es un vehículo de inteligencia, un vehículo de genialidad. Y mucho más allá del Addikaya está el del Dharmakaya que es de recompensa, premio totalmente. Los que ya han lle­gado a esas alturas, de hecho pueden vi­vir en toda la Galaxia. Ha creado la Ga­laxia Psicológica dentro de sí mismo.
De manera que, hermanos, hay grados y grados. Pero sí les digo una gran verdad: si uno no elimina todo el mer­curio seco que lleva en el interior, es decir, los agregados psíquicos inhumanos, que en nuestro interior cargamos, se fracasará lamentablemente; se convertiría uno pues, de hecho, en un Hanas­mussen con doble centro de gravedad, un fracaso cósmico, un aborto de la Ma­dre Divina Kundalini. Uno necesita eli­minar todos los agregados psíquicos que personifican a nuestros errores. En tanto no lo haya hecho, tendrá que vivir en estado de inconsciencia.

P.- ¿Todo Bodhisattva caído es un Hanasmussen?
R.- De hecho que sí, porque tiene doble centro de gravedad. Uno es el del Bo­dhisattva en sí mismo; el otro es el del Ego. Luego, entonces, quienes poseen do­ble centro de gravedad, irán mal.

P.- Maestro, en el trabajo de la Forja de los Cíclopes, el complemento, cuando uno se ha casado, dijéramos así, un poco mecánicamente, cuál es la situación cuando se ingresa en este camino, en este sendero, y no hay complemento per­fecto o aproximado, ¿qué se puede ha­cer, o qué se debe hacer?
R.- Pues, realmente, el matrimonio me­canicista es el platillo del siglo veinte, pues toda la Tierra está llena de matri­monios mecanicistas. Pero si se ingresa hay que tornarse conscientes. Hay que comprender primero que todo la doc­trina, comprenderla a fondo mediante el estudio y la reflexión.
Ahora, si no se complementa bien la pareja, si no se entienden bien, pues hay que arreglárselas como se pueda.

P.- ¿Cómo se pueda con la que uno no se entiende?
R.- Qué vamos a hacer. Uno no podría darle divorcio a una mujer que no le está haciendo ningún mal a uno, si la mujer no le es infiel a un hombre, ¿por qué el hombre le va a pedir carta de divor­cio? O viceversa, si el hombre no le está siendo infiel a la mujer, es decir, no está adulterando, ¿por qué viene ella a pedirle carta de divorcio? Sólo por motivo de fornicación o adulterio es lícito, es per­misible.

P.- Si hay un mutuo acuerdo, es decir, si la pareja esa decide: "No nos complementamos, no somos comple­mento sexual, o lo que sea..."
R.- Bueno. Esa es ley moderna. Sólo cuando hay adulterio se puede dar carta de divorcio. Pero aquello de que no se entienden, como he visto por ahí avi­sos... He visto anuncios muy curiosos: una mujer se divorció del hombre por un solo motivo: porque el hombre roncaba mucho; por eso, porque al dormir ronca­ba demasiado. Detallitos insignificantes sirven hoy en la vida moderna para el divorcio. Total que, en vista de eso, debemos ser recursivos. Muchas me escriben a mí diciendo, muchas mujeres, que el marido de ellas no les da, que sí les da, que las golpea, que no las golpea, cincuenta mil cosas por el estilo. Muchos hombres me dicen que esa mujer no la pueden querer ya porque es de mal genio o porque les pelea mucho, porque no le sirve la comida, en fin, muchas cosas.
¿Ustedes creen, mis estimados her­manos, que esas gentes están aprove­chando el tiempo? Entiendo que están aprovechando mal el tiempo, pues en la vida práctica es el gimnasio psicológico donde nosotros debemos autodescubrirnos. Un hombre que se queja de su mu­jer, siendo gnóstico, de que su mujer tiene mal carácter, se queja de los defec­tos de ella en general, ¿creen ustedes que está preparado para la autorrealiza­ción íntima del Ser? Al contrario, mien­tras más difícil es el ambiente de hogar, especialmente, mejor es como gimnasio psicológico.
Es precisamente en medio de las di­ficultades psicológicas donde nosotros podemos autodescubrirnos. ¡Qué bonito es el momento en que lo está insultando a uno la mujer para poner uno cuidado a ver qué parte del Ego está reaccionando! A veces se hiere el amor propio, a veces el Yo de la autoimportancia se siente molesto, a veces el Yo del egoís­mo blasfema y protesta.
Vale la pena ese gimnasio psicoló­gico, es formidable; eso no debe ser motivo de divorcio. Ahora queda un pro­blemita, es un problemaso: el del trabajo en sí, en la Novena Esfera, la cuestión sexual. Hay mujeres que no quieren el trabajo en la Novena Esfera, por nada de la vida, que lo odian. Eso es graví­simo, gravísimo, gravísimo, no quedaría sino una sola salida: trabajar con ese tipo de mujer sin hablarle de Gnosis jamás, ni de Alquimia, pues no quiere oír hablar sobre eso, odia eso, para qué se le habla sobre eso, no tiene caso; no decirle una palabra. Tendrá que vol­verse el marido ahí, una especie de artis­ta, pues no quedaría más remedio, simular que esté en una conexión profana, hasta simular que ha derramado el vaso de Hermes (sin derramarlo, claro está). Es decir, volverse un cómico durante el trabajo. Y si el caso es a la inversa, si se trata de que es el marido el que no quiere la doctrina, que no quiere trans­mutar el fuego y la pobre mujer sí quiere transmutar, pues tendrá que hacer lo mismo: volverse artista, llevarle la corrien­te al hombre, hacerle creer que ella está fornicando, y no, no está; con su mente pronunciará los mantrams I... A... O... Y hará todos sus trabajos interiormente, sin decir una palabra. No le queda más. Pero si a pesar de todo eso el hombre le resultase demasiado astuto en ese caso, ¿qué haría la pobre mujer? O si la mujer resultase muy astuta para el hombre, ¿qué haría el pobre hombre? Es un caso ya tan grave que no quedaría ya, por la autorrealización, ya si no quedaría más que el divorcio. O el divorcio o el fracaso.
De las dos cosas, ¿cuál será preferi­ble? Claro, el divorcio. No quedaría más remedio. Pero se agotan todas las posibilidades, y si a pesar de todo eso, si no hubo posibilidad de remediarlo y uno quiere cristificarse, pues tiene que de­jar todo por el Cristo. O va con el Cristo o va en ese caso con las fuerzas tenebro­sas. Tiene que decidirse.

P.- Venerable Maestro, ¿una pareja normalmente en la vida actual (a los se­senta años el hombre) y la mujer en su condición normal actual, desempeña la Gran Obra lo mismo que la desempeña­rían potencialmente a los cincuenta o a los cuarenta?
R.- Bueno. Eso depende, sabes, depende. Hay hombres que a los sesenta años ape­nas sí pueden mascar el agua, ¿sabes? Pero hay hombres que a los sesenta años están comenzando a vivir, tienen una gran potencia sexual. ¿En qué está la diferencia de los unos y de los otros? Pues, sencillamente que aquél que ha despilfarrado todas sus energías creadoras, que las ha malgastado en las fornicaciones y en el adulterio, al llegar a los sesenta años, es un impotente inevitablemente. Pero si un hombre ha ahorrado la totalidad de sus energías durante toda su vida, a los sesenta años está nuevecito.

P.- ¿Y entonces, en el caso de la mu­jer?
R.- En el caso de la mujer se da lo mismo. Hay mujeres que a los sesenta años ya claudicaron, y hay mujeres que a los sesenta años todavía tienen fortaleza.

P.- ¿Y la menopausia no se incluye en esto, Maestro?
R.- Bueno, hemos visto casos de mujeres que han pasado por la menopausia, y des­pués de haber pasado por la menopausia no producirá la hormona femenina, pero sí están en actividad las energías sexuales, las energías del Tercer Logos. En cambio, hay mujeres que a la edad de los cuarenta años claudican porque abusaron del sexo. Los que abusaron del sexo llegan a cierta edad y ya los órganos sexuales se atrofian, o vienen distintas enfermedades, anoma­lías, desarreglos, y ya no puede trabajar aunque quieran trabajar.

P.- ¿Las personas que han tenido una operación en sus órganos sexuales por distintas razones, pero siguen traba­jando con sus energías sexuales, qué posibilidades pueden tener?
R.- Pues voy a decirles a ustedes una gran verdad, aplicable a los dos sexos: si a un hombre lo vuelven eunuco, ese hom­bre ya no puede trabajar en la Novena Esfera. ¿Cómo haría para trabajar? Y si a una mujer también le extirpan sus ovarios, ¿en qué situación quedaría; no es en la misma de un eunuco? ¿Puede acaso un eunuco, sea macho o hembra, trabajar con la energía creadora del Ter­cer Logos? Obviamente que no es posi­ble. En ese caso, pues, a la mujer no le queda más remedio que dedicarse a tra­bajar sobre la disolución del Ego hasta donde le sea posible, aprovechar el tiem­po para que en la futura existencia naz­ca más consciente y pueda continuar el trabajo. Esa es la realidad de los he­chos.

P.- Venerable Maestro, en ese mismo orden hay ciertas interpretacio­nes que no se conciben claramente en relación al estado homosexual, ¿nos quiere usted definir eso de una manera radical? ¿Un homosexual declarado o una lesbiana declarada, tiene la posibilidad de recuperarse aun trabajando en la Gran Obra?
R.- La respuesta es un poco dolorosa. ¿Ustedes han conocido, alguno de uste­des, alguna vez en la vida a un homo­sexual perfectamente regenerado? ¿Tú has conocido a un homosexual que en la vida haya dejado de ser homo­sexual de verdad en un ciento por ciento? No lo hay. Porque es una semilla dege­nerada, está podrida, y no se puede hacer de nuevo porque está podrida. Así como hay semillas vegetales degeneradas que no germinan aunque se siembren en muy buena tierra y en las mejores condiciones, no germinan porque están degeneradas. Así también hay semillas humanas, gérmenes humanos, aunque sean jóvenes, pero son gérmenes degenerados, ya no se pueden de ninguna manera arreglar. Traten ustedes de re­generar una semilla o un germen vege­tal y de colocarlo en magníficas condi­ciones para que germine, a ver si es cierto que germina, después de que se demuestre que está degenerada. No germina. Lo mismo son los gérmenes depositados en las glándulas sexuales. Un germen degenerado no germina jamás, de ahí no puede salir un hombre nunca, es un caso perdido.

P.- ¿Pero en los próximos retornos, reparando ese Karma que tiene, puede modificar ese comportamiento y ser ya un hombre normal para poder trabajar?
R.- Podría darse el caso, pero tal vez me­diante un gran arrepentimiento y un gran dolor, y que en su futura existencia tuviera un cuerpo muy normal, después de haber pasado por un gran dolor. Es posible.

P.- Yo tengo una amiga que es psicóloga. Ella se ha dedicado a traba­jar, a tratar homosexuales para ver si pueden regenerarse y en su larga vida de experiencia como psicóloga nunca ha conseguido un solo caso.
R.- Es completamente imposible, son semillas degeneradas. A esa tu amiga, dile que no pierda su tiempo tontamente. Eso es imposible. Son semillas degenera­das.

P.- En el caso de un joven, quiere decir que él ya viene degenerado de sus vidas anteriores?
R.- Sí. Esa degeneración se debe a los abusos sexuales. Si un individuo abusa del sexo, puede venir en una existencia ya degenerado, en un germen degenerado, por el abuso.
Normalmente los infrasexuales del homosexualismo y del lesbianismo, ingre­san en la involución sumergida de los mundos infiernos. Raros son los casos en que mediante un supremo dolor se arrepientan, y en una nueva existencia nazcan con un vehículo normal. Eso es muy raro. Se pueden contar con los de­dos de la mano y sobran dedos.

P.- ¿Venerable Maestro, o sea, no existe la posibilidad de que un homo­sexual empiece a trabajar correctamente con el sexo, por el conocimiento de la Gnosis, por ejemplo, un homosexual que llega al conocimiento gnóstico y que se da cuenta de todo su error y empieza a trabajar correctamente, puede haber algo de regeneración sobre esa degeneración?
R.- Yo pensé mucho, y a veces estuve de acuerdo con tu concepto de que po­dría suceder ese caso. Pero a través del tiempo he venido viendo algunos homo­sexuales que ingresaron al Movimiento Gnóstico. Nunca se han regenerado, jamás, ni aún con el conocimiento gnós­tico. Hubo un homosexual que se arre­pintió en pleno templo, que juró, que fir­mó, que juró con sangre no volver a ser homosexual. No cumplió su juramento, y aún estando dentro de la Gnosis, y se le dijo que tomara mujer para que se regenerara. Nunca la tomó. Y ya debe estar, a estas horas de la vida, ya un hom­bre viejo, y continúa siendo homosexual. De manera que está visto hasta la saciedad que no se regeneró.

P.- Venerable Maestro, ¿la humani­dad actual en el proceso de la fornica­ción, iríamos al homosexualismo si no se atravesase antes un ciclo que corte la existencia de esa humanidad?
R.- Bueno, téngase en cuenta las esta­dísticas. En Estados Unidos y en Ingla­terra, por ejemplo, donde ya pues es te­rrible el porcentaje de homosexuales y de lesbianas, espantoso. Total que en Inglaterra ya está le­galizado el homosexualismo, se casan los homosexuales entre sí, y las lesbia­nas.
De manera que, al paso que va la humanidad, si no viniera una gran catás­trofe, terminaría casi toda convertida en homosexuales y lesbianas. La degenera­ción es espantosa. Se trata de una huma­nidad fracasada.
Hay que tener en cuenta que la hu­manidad actual está fracasada, desgra­ciadamente. Es doloroso decirlo, esta humanidad fracasó. Y nosotros estamos luchando por formar un ejército para poder formar una nueva raza. Estamos haciendo labor en gran escala, luchando para sacar lo poco que sirva y que pueda servir para la futura gran raza.
La humanidad se vuelve cada vez más perversa y cínica. Esta humanidad llegó a un cinismo espantoso. No importa, por ejemplo, la palabra asesinato. Ya no es óbice para el crimen. Los homicidas que son tantos, la tienen como una pala­bra y nada más. Dicen ellos: "vivo o muer­to" y nada más; o se vive o se muere y nada más. Homicidio es una palabra inventada que no tiene la menor importancia. Así dicen los hijos del crimen.

P.- ¿Se repite un ciclo del tiempo de la Lemuria?
R.- Bueno, al final siempre toda la humanidad está degenerada. Por ejemplo, la Lemuria tuvo siete subrazas; al final había llegado al máximo de degenera­ción, pero nunca a un grado de degene­ración como al que llegó la Atlántida al final. Al final del continente Atlante, de la Raza Atlante, al final de la séptima subraza, se llegó a un grado de degene­ración millones de veces más terrible que el de la Lemuria.
Ahora, actualmente estamos en el final de la Raza Aria y en este preciso momento la degeneración es millones de veces más pavorosa que la degeneración de la Atlántida. Se da por grados. Cada raza tiene siete subrazas, y en la última subraza se llega al máximo de degenera­ción.
Por ejemplo, Raza Polar: final, se llegó a la degeneración. Raza Hiperbórea: final se llegó a la degeneración. Raza Lemú­rica, final: degeneración. Raza Atlante, final: degeneración. Estamos en la Quinta Raza; final: degeneración. Actualmente es pues mu­cho más densa y más terrible la degeneración.

P.- ¿Eso es debido a la Ley del Eter­no Retorno y la Ley de Recurrencia?
R.- Bueno, se debe a las espiras en re­currencia, retorno y recurrencia, pero en esto juega la espiral gran papel. Las cinco razas están escalonadas. La raza superior, que es la primera hasta la quin­ta. Es como un edificio de cinco pisos, actualmente estamos en el quinto piso, el quinto piso inferior, la planta baja.
Por ejemplo, investiguemos Lemuria. Me propuse investigar la Lemuria. La investigué en los Registros Akáshicos de la Naturaleza, las Memorias Akáshicas. Para el efecto, le pedí permiso al Padre antes que todo para hacer la investigación esotérica. ¿Cómo lo hice? Conseguí sacar, mediante las invocaciones tántricas a la Lemuria de dentro de sus Archivos Akáshicos, sacar, dijéramos, sus memorias, o para hablar en un lenguaje más esote­rista, diríamos las cintas aquellas Teleo­ginooras. Son vivientes películas de lo real, de lo que ha acaecido, tal como están escritas en las tablillas esas del Aka­sha, de acuerdo con los legominismos de Ashiata Shiemans. Surgió la Lemuria, pues, ante el centro del Sahasrara y tuve la buena visita de un grupo de lemures. Hombres todos de cuatro y cinco metros de estatura, revestidos con sus típicas vestiduras folklóricas lemúricas, sus man­tos y sus extraños sombreros metáli­cos, etc., tomaron asiento así como us­tedes lo tomaron. Entonces hablé al prin­cipal de ellos con el propósito de inves­tigar las cuestiones relacionadas con el sexo.
"¿Cuál es el jefe, de todos ustedes, el jefe de esta familia?" Uno de ellos tomó la palabra: "Soy yo".
"Está bien. ¿Cómo realizaban ustedes el acto sexual en la Lemuria, cómo se reproducían ustedes; en su época?"
Entre paréntesis: estaba hablando yo con los habitantes de la séptima sub­raza, con los degenerados.
"Nosotros nos uníamos sexualmente (hombre y mujer) para la reproduc­ción, realizábamos la conexión del Lingam-Yoni normalmente".
"¿Ustedes derramaban el vaso de Her­mes?"
"Sí, lo derramábamos para poder crear hijos. Pero solamente realizábamos la unión sexual exclusivamente cuando queríamos crear un hijo, y nada más; nunca por el placer, siempre cuando queríamos crear, y lo hacíamos con en­tera veneración y profundo respeto. No derramábamos el esperma sagrado, jamás fuera del vaso sagrado".
Entonces, continué diciendo: "¿Pero no se da cuenta usted que eso de derra­mar el vaso de Hermes es un pecado?"
"Bueno. Nosotros lo hacíamos con entero respeto".
Les dije: "Eso lo hacían ustedes en su época, cuando ustedes eran habi­tantes de la séptima subraza en la Lemu­ria. Pero así no se reprodujeron siempre los habitantes de la Lemuria. Cuando se produjo la división de sexos, por la mitad de la época lemúrica, por ahí por la tercera subraza, la reproducción se hacía dentro de los templos y no se derramaba el vaso de Hermes, entonces se reproducían los seres humanos median­te Kriya Shakti, por el poder de la vo­luntad y de la Yoga".
Dijo: "Eso sí nosotros no sabemos".
"¿Quieren que se los demuestre, señores?
"Sí. Nos gustaría conocer ese sistema".
Esta clase de trabajos es muy impor­tante. Invoqué a un viejo habitante de la antigua Lemuria, de esos que se repro­ducían por Kriya Shakti, el poder de la voluntad y de la Yoga, exclusivamente dentro de los templos.
Concurrió a mi llamado: un gigante como de cuatro o cinco metros de estatura, venerable anciano de cabellos blancos, barba blanca, impecable. Allí sí pude ver perfectamente que ese an­ciano por esta época debe estar caído, tiene cuerpo físico en algún país del mundo que todavía no sé, pero tiene cuerpo físico. Vestía con sus vestidu­ras sagradas, sandalias, sobre su cabeza traía algunos extraños sombreros, unos sobre otros, motivo por el cual tuve que regañarlo, recriminarlo.
Le dije: "¿Qué es eso que trae usted sobre su cabeza? ¿Qué significa todos esos sombreros del siglo veinte? ¿No siente usted vergüenza de eso, no se da cuenta que usted viene dormido? Lo que usted está trayendo son formas mentales so­bre su cabeza, quítelas, disuélvalas, desintégrelas".
Las desintegró instantáneamente; eso sí, las desintegró. Pero con todo y eso ya pude ver que su Conciencia ya venía dormida, es decir, a pesar de haber sido un individuo sagrado, ahora está dormi­do por estos tiempos, debe estar caído, claro está que sí, está caído, con toda seguridad se los digo, por este tiempo.
Después le dije: "Bueno, estamos hablando aquí sobre el sexo, sobre la reproducción en la antigua Lemuria. ­Dé testimonio usted aquí en este recinto sobre el modo de reproducción del anti­guo continente Mú. ¿Cómo se reprodu­cía la gente en su tiempo? Los que usted ve aquí no son sino gente de la séptima subraza, ya estaban degenerados. Ahora ¿cómo se reproducían las gentes de su tiempo cuando todavía no estaban degenerados?"
"Señor, nosotros nos reproducía­mos por medio de Kriya Shakti, nos reproducíamos en el templo exclusi­vamente, no derramábamos jamás el es­perma sagrado, nunca".
"¿Han oído ustedes, señores, el tes­timonio que da este caballero, que es de tiempos más antiguos que el de uste­des?"
"Sí. Pero nosotros los de la sép­tima subraza nada sabíamos de eso".
"Bueno, los de la tercera subraza sí sabían y se reproducían por medio de la voluntad y del Yoga en los templos; no estaban caídos, vivían en estado edé­nico".
"¿Se siente usted capaz -le dije- de dar testimonio de esto al mundo?"
Dijo: "Yo sí. Con gusto le daré este testimonio a la humanidad".
"Bien, salgamos".
Entonces en los Re­gistros Akáshicos también se proyectó pues, dijéramos, las cinco razas en forma escalonada.
Obviamente, hubo necesidad de ape­lar a un simbolismo para representar éste edificio del Logos del Universo, como decir un edificio de quinto piso, cada uno de esos pisos corresponde naturalmente a una raza. Hay cinco ra­zas. En el quinto piso inferior ya pudi­mos ver a las gentes de esta época vesti­das con sus trajes tan horribles que car­gamos, que tan feos nos vemos los unos a los otros.
Sentí un gran dolor. Me despedí de aquel viejo anciano; solamente lamenté que tuviera también su Conciencia dormi­da, un lemur dormido. Obviamente, se encuentra caído en estos tiempos, es claro.
De manera que vean ustedes los otros. A pesar de estar ya degenerados, nunca llegaron a la degeneración en que estamos nosotros. Por lo menos, se unie­ron sexualmente únicamente cuando que­rían crear un hijo, y si cometían el cri­men de derramar el vaso de Hermes, que esa era su degeneración, a lo menos sabían que el sexo era sagrado, y asu­mían dijéramos una actitud dignificante. Y esa era su degeneración, esa era la épo­ca en que ya estaban degenerados.
¿Qué dijéramos nosotros de nuestra época, de esta en que estamos viviendo, a dónde hemos llegado? No se conocieron homosexuales ni lesbianas en la época de la degeneración lemúrica. Nadie hubiera cometido el crimen del homosexualismo o del lesbianismo, y sin em­bargo ya estaban degenerados. Fueron destruidos por el fuego y el agua.
Ahora, ¿qué diremos de nuestra época? Cada raza tiene siete subrazas. Nuestra raza, por ejemplo, tuvo una época gloriosa que fue durante la primera raza: La Edad de Oro, fue gloriosa. En la Edad de Oro la gente todavía había vuelto al camino de la regenera­ción y había inocencia y había belleza. Después vino la Edad de Plata, después la Edad de Cobre y ahora estamos en la Edad de Hierro.
Realmente, una raza no dura más tiempo que lo que dura el viaje del sis­tema solar alrededor del Cinturón Zodia­cal. Ese viaje es conocido como el Año Sideral. Así como existe el año meramen­te terrestre, que es el tiempo que dura la Tierra en girar alrededor del Sol (trescientos sesenta y cinco días con frac­ciones de minutos y segundos), así tam­bién existe el gran Año Sideral. Es un año enorme durante el cual hay una raza. Y así como también existen las cuatro estaciones en nuestro año te­rrestre: primavera, verano, otoño e in­vierno, así también existen cuatro esta­ciones en el gran Año Sideral: primavera, la Edad de Oro; verano, la Edad de Pla­ta; otoño, la Edad de Cobre; invierno, la Edad de Hierro.
Siempre que se llega al invierno, a la Edad de Hierro, viene un cataclismo, nos traga Hercólubus. Ahora estamos en la Edad de Hierro, y el cataclismo ya viene. Hercólubus ya está de viaje hacia la Tierra, ya viene. Está siendo visto a tra­vés de todos los telescopios del mundo. Todos los astrónomos son los que han hecho el mapa de la catástrofe, no lo he he­cho yo; ahí tenemos en la Institución, aquí en Méjico, el mapa que los astró­nomos han hecho de la catástrofe que va a acaecer; pero no somos nosotros los que lo hemos hecho, es oficial.


Servidor Samael